Medellín

“Esta vez fue una quebrada la que me desplazó por segunda vez”: desalojada de Manrique por emergencia invernal

Una mujer, con su hijo de 7 años, tuvo que evacuar una de las 39 viviendas que están siendo demolidas en Manrique Jardín. Esto ocurre en una de las 65 zonas de invasión que se tienen en la capital antioqueña.

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Comunicador social de la Universidad Católica Luis Amigó. Trabajé como periodista en Qhubo y El Mundo. Apasionado por los deportes, las estadísticas, los temas judiciales y de movilidad. Un curioso por buscar los detalles de la noticia.

hace 2 horas

Marcelina Valencia aprovechó el terreno plano sobre la que estaba una de las 39 viviendas demolidas en Manrique Jardín para ver, sentada en una silla, cómo funcionarios de la Alcaldía de Medellín tumbaban la suya y la de su mamá. Esta mujer aseguró que está viviendo un segundo desplazamiento, pero esta vez no por la violencia de los grupos armados, sino por el riesgo de una quebrada que se desbordó y mató a un niño el pasado 3 de abril.

Tenía su casa de madera y tejas de zinc desde hace 15 años a centímetros de la quebrada La Máquina, una de las que se desbordó el pasado Viernes Santo provocando esta trágica emergencia. Ante el desbordamiento, las autoridades ratificaron que las viviendas más cercanas al afluente debían ser evacuadas y en la lista quedó incluida la de Marcelina.

Para ella, pese a las alertas de las autoridades, “la cañada” –como la llama– nunca representó un riesgo. “Eso acá nunca se desbordó. Solamente se subía cuando llovía duro, pero jamás se nos metió a la casa”, relató esta mujer, quien llegó a esta zona desde Quibdó, Chocó, y pagó por el terreno $7 millones.

Una realidad similar es la de Brigitte Díaz, una madre soltera que encontró al lado de esta quebrada una opción de tener su propio techo, pagando $14 millones. Sin embargo, el peligro de cualquier creciente futura tras la emergencia del Viernes Santo hizo que le dijeran que se tenía que ir del techo que construyó con su esfuerzo, perdiéndolo todo.

“En el primer piso estaba la casa de mi hermanito y en el segundo vivía con mi hija, dos perros y dos gatos. Pero un día, después de siete años viviendo acá, nos dijeron que nos debíamos ir sin más ni más”, dijo Díaz, quien está hospedada en una vivienda a 15 pasos de la que tenía, pero que no le dieron orden de evacuación.

Aunque la estructura de su casa está aún en pie, ya no tiene ventanas ni redes de energía, por lo que se tiene previsto que la próxima semana sea demolida en su totalidad, al igual que las 25 derribadas por parte de la Alcaldía de Medellín hasta el pasado viernes.

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El panorama del alto riesgo

Lo ocurrido en Manrique deja en evidencia la situación de las invasiones en Medellín, que actualmente son 65, según la Secretaría de Gestión y Control Territorial distrital. Muchas de ellas se construyen cerca del retiro de quebradas o en puntos propensos a deslizamientos, por lo que más temprano que tarde son declaradas zonas de alto riesgo y quienes se radican allí son evacuados de sus hogares.

De acuerdo con el Departamento Administrativo de Gestión de Riesgo y Desastres (Dagrd), las principales zonas de alto riesgo en Medellín están en esta parte de la ladera nororiental por las quebradas La Máquina y La Mansión y en el corregimiento Altavista por La Guayabala.

Esta última obligó a que cerca de 30 familias que tenían sus viviendas al lado de este afluente también fueran evacuadas, luego de la emergencia del 29 de abril de 2025 que ocasionó la muerte de Julieth Arboleda López, de 37 años, y de su hijo José Miguel Muñoz Arboleda, de 13.

Pero uno de los puntos más críticos para las autoridades está en el barrio El Pacífico, en la comuna 8 (Villa Hermosa), donde hay cerca de 30 viviendas que están en las laderas del cerro Pan de Azúcar y cerca de la quebrada La Rafita, otra “cañada” que el 18 de septiembre de 2020 se desbordó y dejó a más de una veintena de familias damnificadas.

“Se ha venido haciendo un trabajo con las comunidades para empezar un proceso de evacuación, pero por diversas razones no se han podido sacar las familias pese al peligro permanente en el que se encuentran”, señaló el Dagrd.

Según el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) de 2014, el 26,1% del territorio de Medellín tiene zonas de alto riesgo no mitigable, mientras que el 11,1% se encuentra en las que son de alto riesgo mitigable.

No obstante, dentro del proyecto del nuevo POT se está haciendo una revisión a 119 sectores –en su mayoría en suelo rural y laderas– porque allí se han presentado emergencias en zonas que figuraban con amenaza baja.

A la deriva

Para las familias que por el peligro deben dejar sus viviendas, en su imaginario la mejor solución es que les ofrezcan un nuevo lugar donde tener su morada. Sin embargo, para los afectados de Manrique, la única solución ha sido recibir seis meses de subsidio de arrendamiento, algo que ellos consideran insuficiente.

“Claro que nos ofrecen esos subsidios, pero primero las casas están mucho más costosas. Fuera de eso nos ponen muchas trabas y finalmente nos desacomodan económicamente, porque nosotros ya no pagábamos mayor cosa, porque estábamos en nuestra propia casa”, dijo Marcelina, mientras observaba a siete funcionarios de la Alcaldía de Medellín cómo con martillos quitaban las tablas y las tejas de la vivienda de su hermano. La suya ya era solo una pila de madera y escombros acumulados.

A las familias evacuadas de este sector de la ciudad se les ofreció mediante el Instituto de Vivienda de Medellín (Isvimed) un subsidio de $900.000, luego de que tras varias negociaciones se lograra incrementar el valor inicial, que era de $621.000.

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Según esta entidad, 42 de las familias ya desalojadas cuentan con una vivienda identificada para el proceso de arrendamiento. De ellas, 10 están a punto de pagar el primer mes de los tres ofrecidos.

“Los 34 hogares restantes están pendientes de completar y entregar la documentación requerida para avanzar en el proceso”, explicó la entidad encargada de asignar los subsidios a estas familias.

Pero Brigitte no ha logrado cumplir los requisitos para estar dentro del grupo de beneficiados y por esa razón está en la casa vecina, la cual le prestaron mientras ve cómo terminan de tumbar la que había construido.

“Presenté solicitud para cuatro viviendas en distintas partes de la ciudad: acá cerquita, más abajo y hasta una en San Javier, y todas me las rechazaron. Yo no me puedo quedar esperando a que a ellos les guste una casa y mientras tanto me tengo que quedar acá, hasta que me pidan esta casa”, dijo.

Otros de los desalojados se encuentran en los albergues de Prado Centro y de la comuna 5 (Castilla), donde les garantizan toda la alimentación y la dormida, al menos mientras encuentran un nuevo hogar.

¿Harán un parque?

Pero mientras las familias desalojadas pasan todas estas adversidades por la orden de evacuación de la Alcaldía de Medellín, muchas se escudan en que la decisión tendría un interés oculto de construir un parque ambiental en la margen de la quebrada.

“Nosotros nunca tuvimos problemas acá, pero ya nos llegó el rumor de que lo que quieren es que estos terrenos estén desocupados para que el año entrante hagan un espacio público. Se aprovecharon de esa emergencia para podernos sacar de acá”, dijo Marcelina sobre una versión en la que coincidió Brigitte.

Ante estas denuncias, EL COLOMBIANO consultó a la Secretaría de Gestión y Control Territorial y al respecto señaló: “es menester aclarar que la actuación adelantada no correspondió a una actuación de recuperación de espacio público originada en un proyecto de ‘Parque Ecológico’. La intervención fue estructurada como un proceso de evacuación humanitaria preventiva por condición de riesgo”.

Sea para un espacio público o para salvarlos del peligro, las familias que fueron desalojadas de las márgenes de la quebrada La Máquina aseguraron que, sin más ni más, los dejaron sin un techo. Las autoridades aseguraron que dejarlos ahí sería ponerlos en riesgo de que un futuro aguacero termine provocando una tragedia mayor a la de abril.