Medellín

¿Por qué ahora aparecen tantos huecos en las calles de Medellín? Experto explica las razones

En los últimos tres años hubo socavaciones en Las Palmas, la Regional, la Autopista Sur, La Paralela, la canalización del río y esta semana en la Avenida El Poblado. Un experto cuenta qué está pasando.

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Hago parte del área Metro, equipo que cubre Medellín y Antioquia. Interesado en las transformaciones urbanas y la infraestructura. Siempre en búsqueda de una historia. Abogado y periodista, magíster en escrituras creativas.

hace 2 horas

Medellín no solo enfrenta aguaceros más rigurosos, sino la obsolescencia de algunas canalizaciones y estructuras que no fueron diseñadas para evacuar tanta cantidad de agua en pocos minutos. Dos datos lo confirman: el martes cayó el 34% de la lluvia promedio de todo marzo en la ciudad, algo parecido a lo que pasó el 28 de enero cuando en 44 minutos cayó lo que se esperaba en 30 días.

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La reciente socavación en la Avenida El Poblado no es un evento aislado, sino la colisión directa entre una infraestructura de mediados del siglo XX y un régimen de lluvias cada vez más extremo que desbordó cualquier modelo predictivo. Esta vulnerabilidad se ha hecho evidente en los huecos que han aparecido en vías principales. En los últimos años, hundimientos de gran magnitud han fracturado la avenida Regional a la altura del puente Horacio Toro; la autopista Sur, cerca de la Terminal; y la avenida Guayabal, en el sector de Las Chimeneas.

Incluso el sistema metro se ha visto comprometido por socavaciones en la vía Paralela y cerca al puente de la 4 Sur, confirmando que el mapa de riesgos de esta capital requiere una actualización inmediata frente a una naturaleza que ya no sigue los patrones del pasado.

En diálogo con EL COLOMBIANO, el ingeniero geólogo Diego Armando Rendón, de la Facultad de Minas de la Universidad Nacional, explica cómo la impermeabilización del suelo y los “picos de precipitación” crearon una ‘tormenta perfecta’ que exige el uso urgente de big data e inteligencia artificial para atender los puntos críticos.

¿Por qué se abren tantos huecos o socavaciones en las vías? Ha pasado en el canal del río, vías principales y esta semana en la Avenida El Poblado? ¿Por qué ahora sucede con tanta frecuencia en Medellín?

“La frecuencia de ocurrencia de fenómenos de socavación, de avenidas torrenciales e inundación, si los pusieras en una curva contra el tiempo, te darías cuenta de que en los últimos años aumentan. Es una confirmación de la condición climática. Cuando yo era un recién egresado, existían las metodologías hidrológicas para calcular el tamaño de las canalizaciones, tuberías y puentes en función de una curva de precipitación normal.

Se manejaba un programa estadístico para saber los caudales máximos según el período de retorno. Con eso trabajamos toda la vida. Pero los datos internacionales muestran que el clima mundial tiene una tendencia al cambio.

Independiente del origen, el hecho es que los datos numéricos muestran que la forma en que la atmósfera interactúa con nosotros cambió. La intensidad de los aguaceros se ha incrementado exageradamente: en un aguacero cae el agua que iba caer en 15 días o un mes. ¿Qué significa? Esa cantidad de caudal que se concentra en pocos minutos ya no cumple las ecuaciones anteriores con las que diseñamos todo; eran modelos lineales y predictivos, y ahora tenemos fenómenos que se salen de esos datos. Lo que domina ahora es la crisis climática”.

Es decir, la ciudad se diseñó en el último siglo con modelos predictivos que ya se superaron por mucho en esta época.

“Sí. Y eso no quiere decir que los ingenieros de antes estuvieran equivocados. Lo que ocurre es que la variable que perseguíamos antes era fácil de predecir; hoy la naturaleza nos muestra picos extremos que se salen de lo que las variables anteriores eran capaces de proyectar. La variable cambió, el clima cambió”.

¿Y qué termina pasando en los suelos? Estas socavaciones aparecen con más frecuencia cerca de alguna canalización.

“El agua tiene una capacidad de erosión y de desestabilización en función de su velocidad y caudal. Imagina una canalización hecha hace 50 años, con estructuras antiguas que no son de concreto. Si ese tubo ahora se ve sometido a caudales que lo llevan a flujo completo, el agua necesita mayor velocidad para desahogarse y eso genera una mayor capacidad de erosión y arranque de sólidos.

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Es un proceso repetitivo: aguaceros impresionantes cada 15 o 20 días que superan la capacidad hidráulica de las estructuras y las deterioran. No es que el suelo haya cambiado, lo que cambió fue la influencia del agua en el suelo.

La impermeabilización es uno de los peores problemas. Cuando tienes una cuenca llena de concreto, el agua ya no se infiltra entre los árboles, sino que en cuestión de segundos llega al pavimento y en dos minutos está en el canal. El caudal pega un pico gigantesco. Tenemos un cambio climático, pero sobre todo un cambio antrópico por la impermeabilización”.

¿Qué hacer entonces? Este panorama nos anticipa muchas mas emergencias por socavaciones en las vías de la ciudad.

“Tenemos que volcarnos a la investigación en las universidades porque hay que empezar a utilizar big data y la inteligencia artificial. No podemos alegar que no tenemos información; lo que hace el Siata es maravilloso, pero la naturaleza lo rebasa. Necesitamos modelos con machine learning para tener predicciones basadas en cómo está lloviendo hoy y, con eso, hacer un diagnóstico de la infraestructura que tenemos que modernizar. Necesitamos un diagnóstico con monitoreos permanentes y sistemáticos y actualizar la base de datos”.

¿Eso significa un mapeo total de estructuras en canalizaciones y alcantarillados?

“Lo que tenemos que hacer es sectorizar. No podemos decir que todo está mal; tenemos zonas críticas y hay que partir de un proceso de diagnóstico. Con un modelo predictivo de inteligencia artificial y big data podemos encontrar los sitios críticos, como La Presidenta, por ejemplo. Estoy seguro de que hay cosas que están sobredimensionadas y puentes que no tienen riesgo, pero necesitamos diagnosticar los puntos críticos e ir escalonadamente.

No es que todo esté malo, sino que está antiguo y ya no representa el sistema de referencia actual”.

¿Este problema de Medellín es especial o lo atraviesan otras ciudades con particularidades geográficas similares?

“Lo que hemos visto en Medellín, e incluso en Bogotá la semana pasada, son fenómenos de interacción del agua con la infraestructura. No son como esos huecos perfectamente circulares de China o Centroamérica, que tienen componentes geológicos de disolución de roca. Los nuestros son un problema de un canal viejo debajo de una vía donde echaron un lleno encima.

Cuando el agua se sale de las paredes de la bóveda, empieza a erosionar el suelo que tiene encima y colapsa el pavimento. Le ha pasado al metro y a la canalización de El Poblado: el agua se va llevando el material por fuera de la canalización y deja oquedades que terminan afectando la infraestructura superior.

No son comparables en ningún caso a esos fenómenos reportados en otras ciudades que tienen un componente geológico; no están relacionados, los nuestros son un problema de agua erodando materiales”.