Medellín

Barrios populares le apuestan al turismo: 5 planes en Medellín para este fin de semana

Sectores de la ciudad buscan convertirse en referentes turísticos, no solo para obtener réditos económicos de esta industria sino también para sanar el pasado.

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Periodista de la Universidad de Antioquia. Al igual que Joe Sacco, yo también entiendo el periodismo como el primer escalón de la historia.

30 de enero de 2026

El que se aburra en Medellín es porque quiere. La ciudad ha consolidado una oferta turística que trasciende los circuitos tradicionales de El Poblado, Laureles o la comuna 13.

En los barrios populares y corregimientos ha surgido una propuesta diversa que permite a los visitantes profundizar en la identidad local.

Este fenómeno, impulsado por la gestión comunitaria, convierte la historia barrial y los modos de vida cotidianos en experiencias de inmersión para turistas que buscan una narrativa urbana más auténtica y menos convencional.

La agenda actual integra hitos culturales y geográficos diversos: desde el patrimonio artístico de Aranjuez y el mural de gran formato en Manrique (Constelaciones), hasta la memoria sonora del punk en Castilla o el coleccionismo histórico en el centro de la ciudad.

Asimismo, la oferta se extiende a la ruralidad con rutas cafeteras en San Cristóbal y la zona de El Manzanillo, junto con manifestaciones de cultura popular contemporánea, como los torneos de microfútbol y las batallas de freestyle en sectores como Barrio Antioquia.

Efecto transformador

El turismo en Medellín se ha convertido de a poco en un ejercicio que no solo deja réditos económicos sino que también derriba estigmas y mitos. En cálculos concretos, más de 80.000 personas viven del turismo en Medellín. Según detalló Ana María López Acosta, secretaria de Turismo y Entretenimiento de Medellín, cada vez son más los nuevos espacios de la ciudad que, por medio del turismo, buscan la transformación de los territorios.

López detalló que el proceso en varios de los sectores de la ciudad, sobre todo los populares, nace justamente de los esfuerzos de los colectivos barriales que también ven el potencial del turismo.

“El éxito que ha conseguido la comuna 13, ha hecho que colectivos de sectores como por ejemplo Castilla y Manrique le apuesten al turismo, porque saben que en sus zonas también hay atractivos”, detalló.

Según la funcionaria, la Secretaría de Turismo apoya los colectivos cuando estos muestran su voluntad de sacar adelante los proyectos de turismo responsable.

“Como Distrito entramos a apoyarlos analizando los atractivos y su potencial, pero también el valor intangible de los mismos. Por ejemplo, que historias respaldan ese atractivo en el barrio. O que arte, música, cultura y gastronomía hay en zona que la haga resaltar. Ahí miramos que tan maduro está el proyecto y que, en caso de que se deba, hay que reforzar por medio de capacitaciones”, explicó.

Eso sí, la idea es que los colectivos sean los que saquen adelante los proyectos turísticos y los promocionen, pues a fin de cuentas lo más útil para nosotros los ciudadanos y los turistas es que estos atractivos queden en manos de la comunidad directamente en vez de los vericuetos burocráticos del Distrito.

Van 13 iniciativas

Hoy en día hay por lo menos 13 iniciativas en diferentes barrios con varios niveles de madurez que le estarían dando trabajo a cerca de 5.000 personas en estas zonas. Hay unos que ya son referentes de la ciudad y otros en los que se ha avanzado, gracias al trabajo articulado entre Distrito y comunidad, para que lleguen a ese punto.

“Ha sido muy sorprendente lo que hemos encontrado y vemos en estas potencialidades unas grandes oportunidades para atraer turistas. Esto es un tema que hay que trabajarle mucho. Pero también hay que decir que es un gran momento para el turismo de la ciudad, pues la gente quiere ir a los barrios, quiere conocer las comunas. Y cuando la comuna se prepara para recibir turistas, seguro que ellos llegarán”, comentó la secretaria.

Y del impacto en la zona ni se diga, según ha identificado la Secretaría de Turismo, estos atractivos pueden llegar a albergar a cerca de 1.000 visitantes por día y hasta 5.000 en eventos o fechas claves como los puentes festivos. Una cifra que parece pequeña si se compara con los 45.000 que solamente la Comuna 13 puede recibir en su pico. Aún así, tal vez por lo mismo, estos otros espacios se podrían convertir en alternativas para el ya saturado graffitour. En síntesis, y en palabras coloquiales: sí hay cama pa’ tanta gente.

Las experiencias mencionadas en este artículo así como otras igual de interesantes pueden consultarse en el portal web www.medellin.travel, en la página del Bureau de Turismo de Medellín o con los operadores turísticos de las cajas de compensación de la ciudad.

Así que guarde este artículo, mándeselo a algún familiar o conocido con el que quiera conocer esa otra Medellín y déjese sorprender por lo que la ciudad tiene para ofrecerle.

El encanto de Aranjuez y el mural más grande de la ciudad en Manrique

Aranjuez y Manrique —dos comunas que en el pasado debieron enfrentar parte de lo peor de la guerra que vivió Medellín— hoy mandan la parada como territorios donde la cultura, la memoria y la música definen su ADN turístico.

Empecemos hablando de Manrique; hoy esta zona del Nororiente vibra con fuerza gracias a su enorme apuesta por el arte urbano, encabezada por el macromural Constelaciones, una de las obras artísticas más grandes de Medellín y tal vez de Latinoamérica, que narra la historia de los habitantes de este sector. Manrique también es el epicentro de recorridos turísticos sobre el eje del corredor de la carrera 45 que hacen énfasis en la música, la gastronomía y la esencia del barrio.

Además, el tango tiene hogar en la Casa Gardeliana, parada obligada para los amantes del género, aunque otros géneros como el rock, la salsa, y el reguetón ya también piden pista para ser los protagonistas de sus propios recorridos.

Aranjuez, por su parte, ha aprendido de ese camino y hoy ofrece recorridos de memoria, patrimonio y transformación social que muestran el cambio de la Medellín de los años 80. Imperdible visitar la Casa Museo de Pedro Nel Gómez. También destacan el antiguo Manicomio del Bermejal (última “morada” del poeta Epifanio Mejía y hoy sede de Comfama) y la iglesia San Cayetano.

Además, Aranjuez se ha vuelto un nodo turístico de donde salen y llegan varias rutas culturales que conectan con el barrio Moravia, el Parque de los Deseos, el Parque Explora, el Jardín Botánico y la Universidad de Antioquia.


Tour del Punk en Castilla, un viaje a los 80

En el barrio Castilla también están apostándole a figurar por medio de la escena turística con un enfoque único: su historia musical y cultural. Uno de los atractivos más llamativos y populares de esta comuna es el recorrido conocido como A Paso de Punk, un tour a pie por las calles empinadas del barrio que sumerge en la historia del movimiento punk local que tanta figuración ha obtenido en el Aburrá y en el país.

Este tour guiado, justamente por uno de los protagonistas de la movida punk de la ciudad, lleva a sus participantes por nueve paradas icónicas donde este subgénero del rock floreció como forma de resistencia, expresión y construcción comunitaria en aquellos tiempos difíciles donde la vida de los jóvenes eran presa de las balas.

Los turistas podrán conocer de bandas locales, los murales, los bares y las memorias de quienes vivieron esa época en una de las mecas de este ritmo inglés (aunque hay quienes discuten que el punk nació en Perú).


Pero por increíble que parezca, próximamente al punk le saldría “competencia” en Castilla, pues según comentaron desde la Secretaría de Turismo, la zona también se prepara para dinamizar más su oferta con el futuro museo del reguetón, idea que estaría impulsada por los allegado del artista urbano J Balvin.


Barrio Prado y el Centro tienen La ruta de las colecciones

El Centro de Medellín es un lugar sin medias tintas: o se ama con locura, o se odia con ahínco. Es un lugar que muchos miran con recelo, por alguna experiencia traumática que en el pasado hayan vivido.

Pero también es cierto que hoy está mostrando una nueva cara gracias al turismo y a la recuperación de su historia. Darle hoy una oportunidad para recorrerlo permite entender de dónde viene la ciudad y cómo se ha ido transformando con el paso de las décadas.

Caminar por las mansiones de Prado es conocer la historia de las familias y personajes que impulsaron el progreso de Medellín. Hoy la zona vive un proceso de renovación impulsado de la mano de la inversión privada y alianzas público-privadas.

De hecho, en los últimos años cinco casas emblemáticas ya han sido recuperadas, respetando su arquitectura imponente para el disfrute de los visitantes. Además, dos hoteles boutique le están apostando al sector, invitando a visitantes a quedarse y disfrutar de recorridos culturales y buena comida. Y se espera que pronto se inaugure Casa Prado, un mercado gastronómico que busca atraer nuevos públicos.

Otro atractivo en el Centro de la ciudad podría maravillar a los amantes de las antigüedades, pues en el cruce de Bolivia con Palacé aparece la Ruta de las Colecciones, donde destaca una en particular que nació de manera inesperada: un parqueadero cuyo dueño empezó a guardar carros antiguos y terminó armando un espacio lleno de antigüedades y objetos curiosos que siguen funcionando y que también hacen parte de la memoria urbana de este valle.

La autenticidad de El Garabto, y las noches de Freestyle y "micro" en Barrio Antioquia

El barrio El Garabato, escondido en las lomas de la comuna 14 de El Poblado, es uno de esos rincones de Medellín que muchos pasan por alto, entre la opulencia y lo ilusorio de esta zona de la ciudad. Sin embargo, es uno de los sitios que conserva el lado más auténtico de la villa, con sus callejones y sus residentes.

Por decisión propia, el barrio ha decidido convertirse en epicentro de cultura y turismo comunitario donde todo parece quedarse “en familia”. Prueba de ello son eventos como las ferias barriales que reúnen gastronomía, música, artes y emprendimientos locales y que terminan cautivando a los turistas.

También hay que hacer mención a los famosos “perritos” del Garabato, irresistible delicia que cautiva a los visitantes. Este tipo de experiencias hacen que El Garabato sea la opción perfecta para quienes quieren explorar un barrio populoso y sentir de cerca la cultura barrial auténtica sin salir de El Poblado.

Pero no solo en El Garabato se mantiene vivo lo que es “el barrio”. En el otro extremo de la ciudad también sigue viva la esencia. El barrio Trinidad, más conocido como el Barrio Antioquia– se ha convertido en un punto de encuentro donde el talento joven se toma el espacio público. Por un lado, las batallas de Freestyle han vuelto la zona un referente de las rimas rápida cargadas de barrio.

A la par, el icónico torneo de microfútbol descresta a sus espectadores que llenan la cancha de energía y parche. Música, deporte y comunidad se cruzan en Trinidad, o barrio Antioquia, mostrando cómo la identidad barrial se puede convertir en un poderoso atractivo turístico.


Sin salir de Medellín: en Belén y San Cristóbal ofrecen tour cafetero

Aunque Antioquia es tierra cafetera por excelencia, mucha gente del departamento –y sobre todo de la ciudad– no conoce lo que hay detrás del café. Promotores turísticos comunitarios ya pensaron en una solución a este asunto identitario. Resulta que en Rodeo Alto en Belén, cerca al corregimiento de El Manzanillo, se está demostrando que es posible conectarse con la tradición cafetera sin salir de la ciudad.

Allí se viven experiencias inmersivas donde el visitante conoce todo el proceso del café, desde cómo se cultiva, cómo se recolecta, los diferentes tipos de grano, cuáles se producen en la ciudad y cómo se tuesta. La idea es clara: ser caficultor por un día y entender el valor cultural, social y económico del café desde la comodidad y cercanía del entorno urbano.

Pero no solo en Belén se viven estas experiencias cafeteras. En algunas zonas de San Cristóbal también hay fincas y proyectos locales que acercan el campo a la ciudad. Son recorridos que mezclan educación, sabor y memoria, ideales para locales y turistas que quieren entender por qué el café hace parte de lo que somos.

Ahora, si lo suyo es más un tema de catar, también hay un plan para usted. En la zona del Perpetuo Socorro hay atractivos turísticos dedicados a la cata de café que conectan tradición con innovación. Todo esto permite vivir la identidad cafetera de la región sin largos desplazamientos, aprovechando espacios cercanos y accesibles.