Medellín

¡No guarde el paraguas! Siata explica por qué está lloviendo en Medellín pese al fenómeno de El Niño

Aunque julio y agosto cerraron con déficit de precipitaciones y el fenómeno de El Niño favorece un escenario más seco, el Valle de Aburrá atraviesa días con lluvias, especialmente durante las noches. Desde el Siata explican qué está provocando estos aguaceros y qué se espera para los próximos días.

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hace 2 horas

El cielo en Medellín parece no ponerse de acuerdo con el calendario. Una tarde puede comenzar con temperaturas altas y un sol intenso y, pocas horas después, terminar con calles mojadas, tormentas y aguaceros que sorprenden a quienes habían salido pensando que la jornada estaría seca.

La pregunta que se repite entre los habitantes del Valle de Aburrá es sencilla: ¿por qué últimamente está lloviendo si Antioquia atraviesa una temporada de menos lluvias y además está bajo la influencia del fenómeno de El Niño?

La explicación no está en que El Niño haya desaparecido ni en que las condiciones secas hayan dejado de existir. De acuerdo con Julián Sepúlveda, líder del equipo de meteorología de Siata, ambos fenómenos pueden coexistir, pues una condición climática general más seca no impide que determinados sistemas atmosféricos produzcan lluvias durante varios días.

Lea más: Diez preguntas para entender el fenómeno de El Niño

Sepúlveda explica que el fenómeno Enso (El Niño-Oscilación del Sur), en su fase cálida, comenzó a consolidarse desde abril y que sus efectos sobre la región ya pueden observarse en los registros de lluvia y temperatura.

El comportamiento de los acumulados confirma esa tendencia. Tanto julio como agosto de 2026 terminaron con precipitaciones por debajo de lo esperado para el Valle de Aburrá.

Para el Siata, una condición considerada normal se mueve entre el 70% y el 130% de la lluvia que climatológicamente se espera. Cuando los acumulados caen por debajo del 70 %, ya se habla de un déficit.

Eso significa que, aunque estén ocurriendo aguaceros puntuales, el panorama general sigue siendo de menor precipitación.

Además, septiembre marca el comienzo de una nueva temporada lluviosa en la región. Sin embargo, los modelos globales apuntan a que entre septiembre, octubre y noviembre los acumulados podrían mantenerse por debajo de los valores habituales debido a la influencia de El Niño.

Es decir, puede llover y, al mismo tiempo, existir un déficit de lluvia en el conjunto del periodo.

Entonces, ¿de dónde están llegando los aguaceros?

La respuesta está en los fenómenos meteorológicos de corto plazo. Mientras El Niño ayuda a definir el comportamiento climático general, las lluvias de cada día dependen de sistemas que cambian rápidamente.

Según Sepúlveda, uno de los mecanismos que está favoreciendo las precipitaciones en estos días es el ingreso de flujos de viento de bajo nivel cargados de humedad desde el Pacífico colombiano, que se encuentran con corrientes procedentes del Caribe.

Cuando ambas masas de aire convergen, el aire asciende y aumenta la posibilidad de formación de nubes y lluvia sobre el Valle de Aburrá.

A esto se suman otros fenómenos que pueden aparecer durante las temporadas secas o de menos lluvias, como las ondas del Este. Por eso, mirar solamente la presencia de El Niño no basta para saber si Medellín tendrá un aguacero determinado día.

“El fenómeno Enso nos marca una condición general, pero las lluvias en nuestra región dependen mucho de las condiciones meteorológicas que cambian día a día”, explica.

La escena de una tarde muy caliente que termina en aguacero tampoco es una contradicción. En la región Andina tropical, la radiación solar calienta la superficie y provoca que el aire ascienda. Pero para que ese ascenso termine convertido en precipitación hace falta algo más: humedad.

El proceso empieza con el calentamiento del aire cerca de la superficie. Las masas de aire ascienden y, cuando alcanzan niveles más altos de la atmósfera, pueden enfriarse y condensarse. Así se forman las nubes.

Después, si dentro de esas nubes se reúnen suficientes gotas de agua o cristales de hielo, llega la precipitación. En otras palabras, el calor por sí solo no produce el aguacero, necesita encontrarse con una atmósfera que tenga suficiente humedad y condiciones favorables para que el aire ascienda, se condense y genere lluvia.

Eso explica, en parte, por qué Medellín puede pasar de un sol intenso a una tarde de lluvia en poco tiempo.

¿Va a seguir lloviendo?

El pronóstico del Siata apunta a que las lluvias nocturnas pueden mantenerse durante los primeros días de septiembre, incluso extendiéndose hacia la madrugada.

De acuerdo con los modelos regionales consultados por el sistema, ese comportamiento se esperaba entre el martes 1 de septiembre, el miércoles 2 y las primeras horas del jueves 3.

A partir del jueves, la humedad relativa debería comenzar a disminuir y abrir paso a condiciones más secas durante jueves, viernes y sábado. Para el domingo volvería a aumentar la posibilidad de precipitaciones durante la tarde.

Pero hay una advertencia importante, y es que el Siata no puede determinar con precisión la hora exacta en la que comenzará un aguacero.

La entidad trabaja con ventanas de pronóstico y probabilidades, no con una hora puntual garantizada. En sus productos de corto plazo, la información se presenta en franjas de unas seis horas, además, el comportamiento de la lluvia cambia considerablemente de un municipio a otro debido a la topografía del Valle de Aburrá.

Un aguacero en Barbosa no siempre tendrá la misma intensidad o duración que uno en Caldas o en Medellín.

Otro elemento que explica la percepción de que “ha llovido toda la noche” es la duración de estos sistemas. Sepúlveda señala que buena parte de las precipitaciones nocturnas de estos días no corresponden a lluvias torrenciales, sino a sistemas que pueden permanecer activos durante varias horas.

En promedio, este tipo de eventos puede durar entre una y tres horas, aunque no existe una duración fija.

Las lluvias también pueden venir acompañadas de fuertes vientos

El otro fenómeno que algunos habitantes han percibido con sorpresa en los últimos días es el aumento repentino de los vientos durante los aguaceros. La explicación también está relacionada con la dinámica de las tormentas.

Cuando se desarrollan eventos intensos de precipitación, pueden generarse corrientes descendentes y cambios rápidos en el movimiento del aire cerca de la superficie.

Por eso, una lluvia fuerte puede estar acompañada de ráfagas que hagan que los árboles se muevan con fuerza. Ahora, eso no se traduce en que Medellín está registrando vientos huracanados.

Sepúlveda aclara que, aunque en algunos episodios pueden alcanzarse velocidades cercanas a los 40 kilómetros por hora, estos valores están muy lejos de los que corresponden a un huracán de categoría 1.

El riesgo, en estos casos, depende de la intensidad puntual de la ráfaga y de las condiciones del entorno.

¿Y qué pasa con el riesgo de incendios forestales?

El Siata explica que la susceptibilidad al fuego aumenta cuando se acumulan varios días sin precipitaciones, porque la vegetación y las capas superficiales del suelo pierden humedad y se convierten con mayor facilidad en combustible.

Cuando llegan lluvias de duración e intensidad suficientes, esa susceptibilidad puede disminuir. Pero un aguacero aislado no significa que el riesgo desaparezca por completo.

Para modificar de manera importante esas condiciones se necesita un régimen de lluvias más sostenido durante varios días, capaz de devolver humedad tanto a la vegetación como al suelo.

Es por ello que, incluso en una semana con algunos aguaceros, todavía puede mantenerse un escenario favorable para la propagación del fuego en sectores donde las condiciones sigan secas.

¿Hay que salir con o sin paraguas?

Para quienes simplemente quieren saber cómo salir de casa, El Siata tiene una recomendación práctica: consultar el pronóstico lo más cerca posible del momento del desplazamiento.

El sistema publica pronósticos para tres días a través de sus redes sociales, divididos por zonas del Valle —norte, centro y sur—, mientras que en su geoportal ofrece información más detallada por municipio.

Entérese: Nivel del río Magdalena comienza a preocupar en Antioquia: 25% por debajo de su promedio histórico

La actualización permite conocer las condiciones previstas para franjas como la tarde, la noche, la madrugada y la mañana siguiente.

Y la razón para hacer la consulta con frecuencia es que el pronóstico cambia a medida que aparecen nuevos datos y evolucionan las condiciones atmosféricas.

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Así que esa sensación tan común en Medellín —salir con sol y regresar bajo un aguacero— no significa que el clima esté completamente fuera de control. Significa que el Valle de Aburrá está entrando en la transición entre una temporada de menos lluvias y una nueva temporada lluviosa, mientras El Niño mantiene su influencia sobre el comportamiento general de la atmósfera.

Bloque de preguntas y respuestas:

¿Por qué está lloviendo en Medellín si hay fenómeno de El Niño?
El fenómeno de El Niño genera una condición climática general más seca, pero no impide que se presenten lluvias puntuales. Según el Siata, los aguaceros de estos días están relacionados con fenómenos meteorológicos de corto plazo, como el ingreso de humedad desde el Pacífico colombiano y su encuentro con corrientes de aire provenientes del Caribe.
¿El fenómeno de El Niño ya terminó en Antioquia?
No. De acuerdo con la explicación del Siata, el fenómeno Enso en su fase cálida mantiene influencia sobre las condiciones climáticas de la región. Por eso pueden presentarse lluvias durante algunos días mientras el panorama general continúa siendo de déficit de precipitaciones.
¿Va a seguir lloviendo en Medellín durante septiembre?
Según el pronóstico del Siata, las lluvias nocturnas podían mantenerse durante los primeros días de septiembre, incluso hasta la madrugada. Posteriormente se esperaba una disminución de la humedad y condiciones más secas durante varios días, aunque la posibilidad de lluvia podría aumentar nuevamente hacia el domingo.