Agricultura familiar paisa cuenta con $7.700 millones
El Gobierno y la Corporación Universitaria Lasallista firmaron un convenio para desarrollar proyectos de economía campesina en el departamento.
Periodista de economía de El Colombiano. Oidor de tangos. Sueño con una Hermosa sonrisa de luna.
La idea de que la producción agrícola antioqueña sea autosostenible y recupere su potencial exportador, podría cristalizarse en el mediano plazo con el plan de proyectos de Agricultura Familiar, que impulsarán el Ministerio de Agricultura, la Gobernación de Antioquia y la Corporación Universitaria Lasallista.
El ministro de Agricultura, Aurelio Iragorri, explicó que la estrategia busca fortalecer las capacidades productivas y competitivas de los productos y servicios que generan las familias campesinas y asociaciones de pequeños productores, buscando la generación de ingresos y el mejoramiento de sus condiciones y calidad de vida.
Añadió que se trabajará para articular los esfuerzos técnicos, administrativos y financieros de los despachos oficiales y la academia, y de ese modo fortalecer las capacidades productivas de los campesinos antioqueños.
Por su parte, el rector de la Corporación Universitaria Lasallista, José Eduardo Murillo, resaltó que la iniciativa, que cuenta con recursos por 7.700 millones de pesos, pueda convertirse en un plan piloto que pueda replicarse en otras zonas del país.
“En Antioquia ya hay proyectos en desarrollo y nosotros hemos adelantado investigaciones en aguacate Hass, así como en trazabilidad de los productos agrícolas y en cultivos de frutas y aromáticas, que son nichos que tradicionalmente no han sido considerados”, comentó.
Aunque no hay una meta puntual de familias campesinas que se puedan beneficiar de esta propuesta, la intención es lograr una cobertura amplia de aquí al año 2016, cuando termina el convenio.
Desde la Secretaría de Agricultura de Antioquia, Jairo Humberto Patiño Gómez, enfatizó en que la intención es que “tengamos campesinos prestando asistencia técnica, campesinos empoderados, con titulación de tierras, y con oportunidades de crédito que les permitan producir volúmenes y productos competitivos. Este tipo de inversión es fundamental en las regiones para consolidar sistemas productivos, especialmente en territorios indígenas”.