Economía

El aumento del salario mínimo aprieta las cuentas de las empresas: así se siente el impacto en los márgenes

El alza del salario mínimo en Colombia no solo impacta a los trabajadores. Un análisis de la consultora Alvarez & Marsal advierte que, en compañías intensivas en mano de obra, la rentabilidad podría caer entre 140 y 270 puntos básicos si no se aplican mejoras de productividad.

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hace 7 horas

El aumento del salario mínimo en Colombia no solo tiene efectos sobre el ingreso de los trabajadores. También está generando presiones cada vez más visibles en las finanzas de las empresas, sobre todo en aquellas que dependen en gran medida de la mano de obra.

Eso lo advierte un análisis de Cristina Gómez-Clark, managing director de la firma de consultoría Alvarez & Marsal en Colombia, quien señala que este ajuste se ha convertido en uno de los choques estructurales más relevantes para el sector empresarial.

A diferencia de otros costos que pueden variar con el tiempo, el salario mínimo tiene un efecto más profundo porque termina permeando toda la estructura laboral.

En Colombia funciona como un precio de referencia del trabajo: no solo afecta a quienes lo reciben directamente, sino que también empuja hacia arriba otros salarios, contratos tercerizados y servicios intensivos en personal.

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Un golpe directo a la rentabilidad

El análisis estima que, en empresas donde la mano de obra pesa mucho en la estructura de costos, un incremento del 23% en el salario mínimo puede reducir entre 140 y 270 puntos básicos el margen EBITDA, un indicador clave de rentabilidad empresarial.

En términos más simples, si una compañía tenía un margen operativo cercano al 10%, el impacto del aumento salarial podría reducirlo a alrededor de 7,3% u 8,6%, siempre que los ingresos se mantengan iguales y no se tomen medidas para compensar ese mayor gasto.

La presión incluso puede ser mayor. El informe advierte que el impacto también llega por la cadena de suministro: cuando proveedores o contratistas enfrentan mayores costos laborales, estos se trasladan al precio de los servicios. Ese efecto indirecto puede restar entre 80 y 150 puntos básicos adicionales al margen.

Los sectores más expuestos

No todas las empresas sienten el impacto con la misma intensidad. La vulnerabilidad depende principalmente de dos factores: cuánto del gasto está ligado al salario mínimo y qué tanto pesa el costo del personal dentro de la operación.

Según el análisis, el impacto se vuelve estructural cuando:

Más del 20% del gasto total está indexado al salario mínimo.

El costo de personal supera entre 35% y 40% de los costos operativos.

Con esas condiciones, sectores como transporte, salud, servicios administrativos, alojamiento y restaurantes, e incluso minería aparecen entre los más expuestos. En estas actividades, el gasto laboral puede representar entre 30% y 50% de la estructura operativa, lo que amplifica cualquier incremento salarial.

En otros sectores como manufactura, comercio y construcción, la exposición directa es menor (entre 10% y 15% del gasto), pero el impacto llega de manera indirecta, por ejemplo a través de mayores costos logísticos o de servicios tercerizados.

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Más presión sobre la caja de las empresas

El efecto no se queda únicamente en la rentabilidad. También se siente en la liquidez.

El análisis advierte que la combinación de mayores costos laborales e inflación en insumos puede aumentar las necesidades de capital de trabajo entre 5% y 10%, justo en un contexto de tasas de interés todavía altas.

Si a esto se suma un aumento de 100 puntos básicos en la tasa del Banco de la República, el gasto financiero de las empresas podría crecer entre 5% y 10%, en un momento en que el EBITDA ya está bajo presión.

Para compañías con alto endeudamiento, este escenario puede deteriorar la cobertura de intereses y aumentar el riesgo de liquidez.

La respuesta: productividad

Pese a estas presiones, el análisis insiste en que el aumento del salario mínimo no necesariamente destruye valor por sí mismo. El verdadero riesgo está en no ajustar la forma en que operan las empresas.

La clave, según Alvarez & Marsal, está en mejorar la productividad por trabajador. Medidas como rediseñar procesos, eliminar tareas de bajo valor o incorporar automatización selectiva pueden compensar el impacto del mayor costo laboral.

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De hecho, la experiencia de la consultora muestra que ajustes moderados en la asignación del personal (entre 5% y 8% de los puestos mal dimensionados) pueden mejorar el margen EBITDA entre 100 y 300 puntos básicos, suficiente para neutralizar buena parte del choque salarial.

En otras palabras, el aumento del salario mínimo se está convirtiendo en una señal para que muchas empresas revisen su modelo operativo. En un entorno donde los salarios crecen más rápido que la productividad, mantener las mismas estructuras de costos puede terminar erosionando la rentabilidad y la generación de caja