Economía

Pobreza energética en Colombia bajó, pero aún afecta a dos de cada 10 hogares

En 2025, el 20,6 % de los hogares sufrió pobreza energética multidimensional, equivalente a más de 9,2 millones de personas en Colombia.

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Comunicador Social y Periodista. Reportero en las regiones. Escribo sobre microeconomía y macroeconomía. Disfruto el café, la cerveza artesanal y el rock.

hace 41 minutos

La pobreza energética continúa siendo uno de los principales desafíos sociales del país, aunque muestra señales de mejoría. El más reciente informe del Ministerio de Minas y Energía reveló que en 2025 el 20,6 % de los hogares colombianos vivía en condición de pobreza energética multidimensional, una reducción frente al 22,3 % registrado un año atrás.

La cifra es considerable todavía: el documento estima que esta condición afecta a 3.269.221 hogares. Con base en el tamaño promedio de 2,82 personas por vivienda establecido por el Dane para 2025, esto equivale a aproximadamente 9,2 millones de ciudadanos en Colombia.

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Para contexto, la pobreza energética no se limita a la ausencia de una conexión eléctrica. También contempla si los hogares pueden pagar la energía, si cuentan con los equipos necesarios para aprovecharla, si utilizan combustibles limpios para cocinar y si tienen acceso a tecnologías que les permitan estudiar, comunicarse y acceder a servicios.

641.640 personas superaron la pobreza energética

El documento destaca que entre 2024 y 2025 alrededor de 641.640 personas dejaron de estar en condición de pobreza energética multidimensional en Colombia.

Esta reducción corresponde a 227.532 hogares que superaron esta situación durante el último año.

El Ministerio de Minas atribuye este avance a las acciones implementadas para ampliar el acceso a servicios energéticos y reducir las brechas entre regiones.

Aunque el indicador mejoró a nivel nacional, la problemática continúa afectando a millones de familias.

La región Caribe concentra el mayor número de hogares en pobreza energética, con 936.987 viviendas. Le siguen la región Central con 829.214 hogares, la Pacífica con 679.218, la Oriental con 666.225 y la Amazonía-Orinoquía con 157.577 hogares.

El documento resalta que las mayores reducciones se observaron precisamente en regiones como el Caribe y la Amazonía-Orinoquía, que históricamente han enfrentado mayores rezagos en acceso a servicios básicos.

¿Por qué la conectividad es el principal problema de la pobreza energética?

Uno de los hallazgos más relevantes del IPEM es que la principal privación ya no está asociada únicamente al acceso a la electricidad.

La dimensión denominada “Aprender y comunicarse” registra la mayor incidencia de carencias, al afectar al 60,3 % de los hogares en condición de pobreza energética.

El Ministerio concluye que la falta de acceso a internet y de dispositivos tecnológicos constituye una limitación que va mucho más allá del confort. Los investigadores califican como una “privación de ciudadanía”, debido a que restringe el acceso a la educación, la información, los trámites con el Estado y la participación democrática.

¿Qué es la pobreza energética y cómo se mide?

El informe adopta una visión multidimensional de la pobreza energética, basada en los enfoques sobre desarrollo humano de los economistas Amartya Sen y Martha Nussbaum.

Desde esta perspectiva, una familia puede tener servicio de energía eléctrica y, aun así, encontrarse en pobreza energética si no puede asumir el costo del servicio, si depende de combustibles contaminantes como la leña o el carbón, si el suministro es inseguro o si carece de electrodomésticos básicos que permitan transformar esa energía en bienestar.

Para medir esta condición, el Índice de Pobreza Energética Multidimensional evalúa tres grandes dimensiones: el acceso a la energía y la preparación de alimentos, la funcionalidad de la vivienda y la capacidad de aprender y comunicarse mediante tecnologías de información.

Persisten brechas en comunidades indígenas y zonas rurales

Pese a los avances nacionales, el informe advierte que las desigualdades territoriales siguen siendo profundas.

Uno de los datos más preocupantes señala que el 66,2 % de los resguardos indígenas permanece en condiciones graves de pobreza energética, lo que evidencia la necesidad de intervenciones diferenciadas para comunidades étnicas, zonas rurales y municipios prioridades en los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET) y las Zonas Más Afectadas por el Conflicto Armado (ZOMAC).

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El Ministerio sostiene que cerrar estas brechas requiere un enfoque territorial y de género que reconozca la energía como un derecho humano esencial para garantizar el acceso efectivo a la salud, la educación, el agua y otras condiciones básicas de bienestar.

La coordinación de diferentes sectores es importante

La investigación concluye que reducir la pobreza energética no depende únicamente de la política minero-energética.

La entidad considera indispensable una coordinación entre diferentes sectores del Estado, especialmente con los ministerios de Vivienda y de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, para mejorar las condiciones de las viviendas, ampliar la conectividad y garantizar que los hogares puedan aprovechar plenamente los servicios energéticos.

Además, el informe advierte una paradoja en las regiones más apartadas. La Amazonía-Orinoquía registró en 2025 el mayor costo unitario promedio de la energía del país, con $956,7 por kilovatio-hora (kWh), lo que significa que incluso las familias con acceso al servicio enfrentan dificultades para pagarlo.

Entérese: Antioquia redujo significativamente su pobreza energética, ¿cuántas personas hay en esa condición?

Bloque de preguntas y respuestas

¿Qué significa estar en pobreza energética si un hogar ya tiene electricidad?
Tener electricidad no significa necesariamente que un hogar esté fuera de la pobreza energética. El informe explica que esta condición también incluye casos en los que las familias no pueden pagar el servicio, utilizan combustibles contaminantes para cocinar, carecen de electrodomésticos básicos o no tienen acceso a tecnologías que les permitan estudiar, trabajar o comunicarse.
¿Cómo se mide la pobreza energética en Colombia?
Colombia utiliza el Índice de Pobreza Energética Multidimensional (IPEM). Este indicador evalúa tres dimensiones: el acceso a la energía y la preparación de alimentos, la funcionalidad de la vivienda y la capacidad de aprender y comunicarse mediante tecnologías de información y comunicación.
¿Cuántas personas viven en pobreza energética en Colombia en 2025?
Durante el último año, cerca de 641.640 personas superaron la pobreza energética en Colombia.