Economía

La promesa de bajar deuda a $1.100 billones falló

La deuda bruta se ubica en $1.160,6 billones, lejos de la meta del gobierno Petro de bajarla por debajo de $1.100 billones.

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hace 40 minutos

La promesa de reducir en casi $100 billones la deuda bruta del Gobierno Nacional Central (GNC) vuelve al centro del debate sobre las finanzas públicas de Colombia.

Un análisis del economista Diego Montañez cuestionó el cumplimiento de ese objetivo, luego de que el saldo de la deuda cerrara julio de 2026 en $1.160,6 billones.

Montañez publicó un gráfico con la evolución histórica de la deuda bruta entre 2002 y 2026 y señaló que el saldo acumula un incremento de $355,6 billones desde agosto de 2022, mes en el que asumió la presidencia Gustavo Petro, y de $38,3 billones durante el último año.

Aunque el saldo de la deuda ha descendido desde el máximo observado en febrero, la reducción se ha visto parcialmente compensada por nuevas emisiones. Solo en julio, según cifras del Ministerio de Hacienda, se contabilizaron $16,7 billones adicionales en TES.

El cuestionamiento se relaciona con una promesa realizada en marzo de 2026 por el entonces director de Crédito Público, Javier Cuéllar, quien anticipó que la deuda bruta bajaría por debajo de los $1.100 billones.

La cartera de Hacienda publicó en abril una nota titulada “Deuda pública: la historia detrás del titular”, en la que Cuéllar explicó que la lectura de la deuda pública debía considerar la diferencia entre los conceptos de deuda bruta y deuda neta.

Según esa explicación, la deuda neta, que descuenta los activos financieros del Estado, se había mantenido prácticamente estable durante el último año, alrededor de $1.090 billones.

La cifra contrasta con el saldo de deuda bruta, que se encontraba por encima de los $1.190 billones en el momento al que hacía referencia la explicación del Ministerio y que posteriormente se ubicó en $1.160,6 billones en julio.

La diferencia, de acuerdo con Hacienda, no obedecía necesariamente a un descontrol del endeudamiento, sino a un aumento deliberado de los activos del Gobierno, particularmente de la liquidez en caja y de determinadas posiciones financieras.

En términos sencillos, la explicación oficial es que el Estado puede tener un mayor nivel de obligaciones brutas al mismo tiempo que dispone de más recursos financieros para respaldarlas.

Papel del swap en francos suizos

Uno de los elementos centrales de la explicación corresponde a un swap o intercambio de retorno total (TRS) en francos suizos, instrumento financiero que incidía temporalmente en el cálculo de la deuda bruta.

Cuéllar sostuvo que el TRS ampliaba el saldo de deuda bruta, pero que también estaba asociado con derechos y garantías financieras, entre ellos posiciones, que no necesariamente quedan reflejados cuando se observa únicamente el dato bruto.

Por esta razón, el entonces director de Crédito Público había anticipado que la cancelación del instrumento permitiría que la deuda bruta descendiera por debajo de $1.100 billones y se aproximara al nivel de deuda neta.

La explicación buscaba mostrar que una parte del aumento observado en la deuda bruta tenía un componente transitorio y contable, y no necesariamente representaba un incremento estructural de las obligaciones del Gobierno.

¿Deuda a la baja?

El Ministerio de Hacienda también había planteado que el comportamiento de la deuda debía analizarse dentro de un contexto de tasas de interés elevadas y de alta sensibilidad de los mercados financieros.

En ese escenario, estabilizar la deuda constituía, según la explicación oficial, un resultado relevante. La deuda cerró 2025 en 58,5% del PIB y durante 2026 había mostrado una tendencia descendente, aunque el nivel nominal de la deuda bruta continúa siendo elevado.

Así, el debate no se limita a determinar si el saldo bruto ha aumentado o disminuido en un momento específico, sino a establecer qué parte corresponde a obligaciones efectivas, qué parte está compensada por activos y cómo evolucionan simultáneamente la deuda bruta y la deuda neta.

Pero, el análisis de Montañez también plantea una advertencia sobre las estrategias utilizadas para reducir temporalmente las obligaciones financieras.

El experto cuestionó la posibilidad de diferir pagos de deuda como una simple reasignación financiera. A su juicio, una decisión de ese tipo podría ser interpretada por los mercados como una forma de moratoria y terminar elevando los costos de financiamiento futuro del país.

La preocupación adquiere relevancia en un escenario en el que Colombia necesita mantener acceso a los mercados para financiar sus necesidades fiscales y refinanciar vencimientos.

Por eso, la evolución del saldo de deuda no solo tiene implicaciones contables, sino también sobre la percepción de riesgo y las condiciones bajo las cuales el Gobierno puede conseguir nuevos recursos.

Deterioro fiscal ejerce presión

Los temores por las proyecciones de un mayor deterioro de las finanzas públicas el próximo año presionaron a la deuda colombiana en agosto.

La calificadora Fitch Ratings señala que el presupuesto contempla un endeudamiento externo bruto de US$27.000 millones y uno neto de US$23.000 millones (tras amortizaciones) —más del doble de los niveles previstos para 2026— con el fin de aliviar la presión sobre un mercado interno que se ha encarecido.

“Obtener financiación a esa escala en los mercados de bonos podría resultar difícil y requerir un apoyo sustancial de las instituciones financieras internacionales. Esto aumentaría la exposición de Colombia a las condiciones de los tipos de interés mundiales y al sentimiento de los inversores”, alertó Fitch.

Saldo de deuda externa

De otro lado, la deuda externa alcanzó US$247.908 millones en junio de 2026, de acuerdo con el balance publicado por el Banco de la República. El monto corresponde a las obligaciones externas del sector público y privado y equivale al 48,6% del PIB.

El saldo en dólares aumentó frente al mismo mes de 2025 creció 8,5%, cuando las obligaciones externas sumaban US$228.442 millones.

Sin embargo, su peso relativo en la economía disminuyó. En junio del año pasado, la deuda representaba el 53,8% del PIB.

La información del Emisor muestra así una reducción de la deuda externa como proporción de la producción nacional, pese al incremento nominal observado durante el periodo.

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Bloque de preguntas frecuentes

¿En cuánto cerró la deuda bruta del Gobierno Nacional Central en julio de 2026?
La deuda bruta cerró julio en $1.160,6 billones, según la información suministrada del Ministerio de Hacienda.
¿Cuál era la promesa sobre la deuda bruta del Gobierno?
El entonces director de Crédito Público, Javier Cuéllar, había anticipado que la deuda bruta bajaría por debajo de $1.100 billones tras la cancelación del TRS en francos suizos.
¿Por qué la deuda neta es menor que la deuda bruta?
La deuda neta descuenta los activos financieros del Estado. Según Hacienda, se mantenía alrededor de $1.090 billones, mientras la deuda bruta incluía el efecto de activos, liquidez y operaciones financieras como el TRS.