Los números en rojo que trajo consigo el coronavirus
Los pronósticos de analistas y expertos sobre los daños económicos que trajo consigo el coronavirus comienzan a convertirse en un hecho que toma la forma de números, y se refleja en el llamado de miles de ciudadanos cuya realidad reside en la incertidumbre que ha dejado la destrucción masiva de empleos como notable consecuencia de la pandemia, además de la imposibilidad de reactivar empresas y negocios que han quebrado ante el obligatorio cese de sus actividades.
Pese a que muchos esperaban un mejor comportamiento de la economía durante el primer trimestre del año -teniendo en cuenta que buena parte de ese período no estuvo sujeta a las contingencias provocadas por el virus- la cifra no parece ser muy alentadora.
El 1,1 % de crecimiento del PIB revelado este viernes por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), mostró como mayor afectado al sector de la construcción, con caída a -9,2 %, seguido de las actividades artísticas, que llegaron a -3,2 %.
El único de los tres meses en que se sintió el impacto de la llegada del coronavirus a Colombia, fue en marzo, en el cual la caída del producto interno bruto del país fue de -4,9 %.
“En los últimos siete días de ese mes hubo una cuarentena generalizada, decretada por el Gobierno Nacional. Nuestros cálculos indican que la actividad económica en esos siete días de cuarentena se contrajo cerca del 36 %, cifra alineada con los cálculos relacionados con el costo económico de la cuarentena”, señaló Luis Fernando Mejía, director de Fedesarrollo.
El experto añadió que, para abril, “probablemente vamos a ver una contracción cercana al 30 %, asociada a que en ese mes hubo una cuarentena generalizada hasta el 27 de abril; luego de esa fecha se introdujeron a la actividad económica sectores como la construcción. Pero de todas maneras las cifras van a ser muy negativas en términos de ese crecimiento observado para el cuarto mes del año.
Y es que estos primeros resultados comienzan a coincidir con las estimaciones de autoridades financieras nacionales e internacionales en materia de crecimiento económico para Colombia y el resto del mundo. Una vez la Organización Mundial de la Salud declaró al Covid-19 como pandemia, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial presentaron significativos recortes en sus proyecciones para fin de año. El primero pronosticó para Colombia una contracción del 2,4 % en el PIB, mientras que el segundo advirtió un desplome del 2 %.
“Bajo este entorno de incertidumbre parece claro que la economía tendrá una caída este año. En BBVA Research los estimativos están actualmente en alrededor de -3 % para el PIB, pero con un sesgo que tiene elementos a la baja no despreciables”, señaló Mauricio Hernández, economista de la entidad.
Con el fin de mitigar el impacto de la pandemia en la estructura económica colombiana, el Gobierno Nacional ha declarado ya dos períodos de emergencia económica en los que ha anunciado decretos relacionados fundamentalmente con alivios a los sectores que más demandan ayuda estatal.
Dentro de las medidas más relevantes se encuentra el subsidio del 40 % a los salarios de las nóminas a las empresas que demuestren una reducción de sus ingresos de por lo menos el 20 % como consecuencia del freno obligatorio a las actividades productivas, además de las líneas de crédito puestas a disposición de sectores que van desde el educativo al turístico y del deportivo al industrial.
“Lo fundamental ahora debe ser agilizar rápidamente el programa anunciado por el Gobierno Nacional sobre el subsidio del 40 % de un salario mínimo para cada empleado formal. Es necesario que esta medida rápidamente se pueda implementar, porque esto podría mitigar las pérdidas en términos de empleo y actividad económica”, señaló Luis Fernando Mejía.
El director de Fedesarrollo también manifestó que la introducción gradual y parcial de sectores económicos como la construcción, las manufacturas y el comercio incentivan la generación del empleo y el crecimiento del PIB.
Justamente el factor del empleo es el que más preocupación ha generado en la ciudadanía. En lo que va de la cuarentena, cerca de 1,9 millones de colombianos pasaron a ser desempleadas o inactivos.
Cabe recordar que, según el informe de mercado laboral del Dane, correspondiente a marzo, el desempleo tuvo un crecimiento de 12,6 %, cifra que encendió las alarmas de analistas y autoridades financieras.
Académicos sugieren que en Colombia se debería adoptar un modelo de protección del empleo, teniendo en cuenta la posibilidad de una recesión generalizada como consecuencia de la pandemia, donde la tasa de desempleo oscilaría entre 16 % y 20 %.
“Sería muy importante incluir el diálogo social en todas las medidas que se tomen para que se tengan en cuenta las miradas de empleados, trabajadores y gobierno. Además, se debe migrar hacia la Renta Básica Universal porque, de lo contrario, la capacidad de consumo se va a ver seriamente afectada y la reactivación va a tardar más”, señaló Iván Jaramillo, director del Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario.
Cabe mencionar que el asunto de la Renta Básica Universal señalado por Jaramillo no ha sido ajeno al contexto internacional, fundamentalmente en Europa donde la propuesta comienza a evaluarse cada vez con mayor seriedad.
“Debe haber una refundación del estado de bienestar. No se puede confiar en la reactivación del empleo solo desde el mercado. Esa política ha demostrado no ser eficiente durante la pandemia”, concluyó Jaramillo.