Economía

Tensiones económicas ceden en guerra comercial

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Tengo más libros de fútbol que calzoncillos y medias.

09 de abril de 2019

En marzo del año pasado Donald Trump, presidente de Estados Unidos empezó a liderar una serie de políticas económicas que hicieron de su país una economía proteccionista. La imposición de aranceles del 25 % a productos de acero provenientes de China buscaba, además de cerrar sus fronteras comerciales, castigar a China por la acusación al país asiático del robo de patentes de empresas norteamericanas (ver Origen).

Tras casi 13 meses del cierre de fronteras comerciales, las dos naciones parecen empezar a llegar a acuerdos para abrir el mercado y permitir que empresas asociadas a la industria automotriz puedan acceder a los dos mercados más importantes; situación que ha pasado factura por 360 mil millones de dólares.

En cuatro semanas, según el presidente estadounidense, habrá un acuerdo “que sorprenderá al mundo”. El anuncio se hizo luego de que el mandatario estadounidense viera como buen síntoma la disposición de China a llegar a consensos comerciales en bienes y servicios agrícolas norteamericanos.

Sumado a esto, el gobierno del país asiático anunció que reducirá aranceles de libros, ordenadores, comida, mobiliario y medicinas del 15 % al 13 %, decisión que empezará a tener efectos desde hoy.

Así mismo, los impuestos a las importaciones de productos deportivos, de pesca, textiles, electrodomésticos y bicicletas también se reducirán del 25 % al 20 %.

El coletazo

Las buenas noticias para los países emergentes, como consecuencia de estos anuncios, se traducen en que las grandes potencias se podrían abrir más y encontrar oportunidades de mercado en monedas menos favorecidas, esto ante la desaparición del nerviosismo generalizado que impactó al mundo en 2018.

“Además hay que tener en cuenta que los anuncios chinos van en pro de quitarle trabas a una serie de productos agrícolas, materias en las que los países emergentes son más fuertes y que terminan siendo sensiblemente afectadas cuando se generan esta clase de imposiciones arancelarias”, explicó Ramón Javier Mesa, profesor experto en economía de la Universidad de Antioquia.

El brazo a torcer lo dio China luego de conocerse, a finales de marzo pasado, que el déficit comercial entre los dos países se redujo 15 % a favor de Estados Unidos durante enero de este año.

Es decir, se estableció en 51.100 millones de dólares, resultado 8.800 millones de dólares menor al que se dio en diciembre de 2018, esto según datos de la Oficina del Censo de Estados Unidos.

La resolución definitiva del conflicto podría verse afectada por lo que ocurra con México., país al que Estados Unidos sigue cerrado fronteras y al que se le impondrían aranceles a la importación de vehículos, de no controlarse la migración de mexicanos hacia suelo norteamericano .