Economía

Las mujeres le dan puntadas a la paz

El programa Escalando sueños tiene 232 empresarias de la confección que fueron víctimas de la guerra.

Periodista de economía de El Colombiano. Oidor de tangos. Sueño con una Hermosa sonrisa de luna.

10 de enero de 2016

En la memoria de Rosa Elvira Varela Figueroa todavía retumban los disparos que el Ejército y la guerrilla intercambiaron por varias horas en la vereda San Francisco, en Uramita, Occidente antioqueño.

Después del combate, ella y su familia fueron señalados de ser auxiliadores de los guerrilleros y debieron dejar su vivienda ubicada a tres horas, a caballo, del pueblo.

“No teníamos tierra, pero arrendábamos un lote para sembrar lo que quisiéramos”, recuerda Rosa. Luego de diez años y pasar muchas necesidades exhibe con orgullo un pequeño taller de confecciones que montó en Manrique Las Granjas, en el nororiente de Medellín, donde trabaja y emplea a seis mujeres cabeza de familia, residentes en el sector.

Como ella, el programa gubernamental “Escalando sueños” detectó a otras 231 mujeres víctimas de la violencia en el país. La iniciativa procura, además de apoyar e impulsar esos emprendimientos productivos, desarrollar una marca de ropa que sirva para mostrar que luego de la guerra existen oportunidades de trabajo digno.

“La apuesta es crear una marca propia, representativa del posconflicto, que pertenezca a las víctimas de la violencia y que genere un flujo de ingresos para quienes sufrieron las consecuencias de la guerra”, explica Luciano Perfetti Villa, coordinador del Grupo de Equidad Laboral del Ministerio del Trabajo.

El funcionario precisa que la iniciativa desarrolla lo dispuesto por la Ley 1448 de 2011, mejor conocida como la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, que obliga a dependencias estatales a jugar un papel en la reparación: “para el caso del Ministerio, eso equivale a la restitución de las capacidades laborales y en coordinación con otras entidades se articuló un plan para el sector de las confecciones”.

El potencial confeccionista de las mujeres se identificó una vez se cruzó la información del Programa de Transformación Productiva (PTP) y sus habilidades. “Se encontró la posibilidad desarrollar un plan de apoyo al emprendimiento en confecciones, aprovechando que muchas tenían experiencia”.

Rosa Elvira, por ejemplo, dice que fue empleada doméstica y le sacó provecho a una máquina de coser de pedal que le regaló su papá. “Siempre tuve gusto por la confección y, estando en Medellín, estudié trazo, corte y confección en el Sena, luego diseño, corte y patronaje de ropa interior en el Salazar y Herrera”.

Con el apoyo de la escuela Arturo Tejada y el Sena, el Ministerio de Trabajo adelantó un inventario y entre mayo y septiembre de 2015 para consolidar la estrategia que ya empieza a dar resultados. Cuenta con empresarias de las confecciones en ciudades como Bogotá, Medellín, Cali e Ibagué, quienes tras un proceso de capacitación y certificación, lanzaron hace poco sus colecciones de moda 2016.

Aliado estratégico

La escuela de diseño y mercadeo de moda Arturo Tejada Cano hace parte del proyecto que convoca a las víctimas del conflicto con la idea de fortalecer sus emprendimientos, brindar oportunidades comerciales, así como asistencia técnica y social.

El director de la escuela y fundador del Centro de la Innovación para la Industria de la Moda (Ciim), Arturo Tejada, destaca el talento y capacidad de trabajo de las mujeres vinculadas, algunas de las cuales están al frente de talleres de ropa femenina, infantil, línea hogar y hasta dotación de uniformes para la industria.

“El 29 de febrero concluye esta fase de trabajo, pero la intención es seguir avanzando y consolidar la idea de la marca propia”, añade Tejada.

El propósito es vincular a las beneficiarias (26 en Antioquia, 48 en Valle, 50 en Tolima y 108 en Cundinamarca) y hacer que sus unidades productivas se integren de manera asociativa para desarrollar la marca propia antes de julio.

Aunque se han barajado muchos nombres para la marca de ropa del posconflicto, este diario conoció que la que más suena es Incomoda, pero todo está en revisión.

Para apalancar esta estrategia el año pasado se destinaron 5.000 millones de pesos y se espera contar con una financiación similar durante este 2016, para mantener los programas de capacitación, instrucción y certificación, e incluso destinar algunos de los aportes a compra de maquinaria e insumos.

Más beneficiarias

Otra vinculada al programa Escalando sueños es Rubiela Ramírez, víctima de la violencia vivida en Cocorná, Oriente de Antioquia. “En 1996 asesinaron a mi esposo, en la toma guerrillera de 1998 estuve secuestrada y en el 2001 fui desplazada con mis hijos”.

Recuerda que desde pequeña tuvo habilidades para confeccionar a mano, hizo cursos, pero nunca fue capaz de hacer el tiro de un pantalón.

Con un par de máquinas en casa, Rubiela intenta por diferentes medios sacar adelante su marca propia que podría estar enfocada en ropa deportiva o pijamas.

“Tengo muchas expectativas, sigo capacitándome y por ahora estoy dedicada a cumplir los encargos que me hacen, para este mes me han pedido varios uniformes. Todo lo que hago me queda bien”.

A Belén Acevedo la presencia de grupos armados ilegales en la vereda Falditas de San Rafael, Oriente antioqueño, también la desplazó en el 2004 con sus dos hijos.

“Estando desplazada en Medellín, el niño se devolvió para el pueblo y allá me lo mataron”, rememora esta mujer, quien asegura que por más cursos que hizo no aprendió y que le va mejor trabajando de muestra.

Hoy, instalada en Andalucía-La Francia, en el Nororiente de Medellín, es dueña de algunas máquinas en las que confecciona por encargo, principalmente, ropa interior femenina que despacha para negocios en el municipio de San Rafael, Oriente antioqueño.

Como las otras mujeres que sufrieron la violencia, Belén está entusiasmada por las posibilidades empresariales que promete Escalando sueños, en el que todas son protagonistas.

Los promotores de la estrategia insisten en que estas mujeres confeccionaban prendas de manera artesanal y tras la capacitación recibida ya tienen nociones hasta de cómo manejar una empresa.

Además de desplazadas, viudas, madres cabeza de hogar, se avanza en una opción para vincular a personas discapacitadas, mediante el plan presidencial de Inclusión de Personas con Discapacidad.

Juan Pablo Salazar, jefe de ese programa, resalta que es con iniciativas audaces como Escalando sueños que se pueda dar atención a mucha gente y cambiarles el paradigma de víctimas por el de emprendedores exitosos.

Prueba de fuego

Mientras tanto, el mes pasado las empresarias recibieron los certificados del primer diplomado en Diseño y Desarrollo de Productos y lanzaron sus colecciones de moda para este 2016.

El diplomado ofreció un entrenamiento comercial personalizado para mejorar habilidades en mercadeo y ventas.

Igualmente, se suscribió el memorando de entendimiento “Pespuntes para la paz”. Se trata de un proceso liderado por la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas, que busca visibilizar las acciones implementadas en favor de las víctimas del conflicto. Ya se han vinculado a entidades oficiales y privadas, organizaciones solidarias, gremios y también empresas como Manufacturas Eliot (Pat Primo).