Los errores que usted podría estar cometiendo en el ahorro para la cuota inicial de su vivienda
Expertos advierten que errores como no incluir costos adicionales, endeudarse durante el proceso o no comparar opciones de crédito pueden retrasar la compra.
Comprar vivienda es una de las decisiones financieras más importantes para los hogares, por lo que planear adecuadamente la cuota inicial resulta clave para lograrlo sin poner en riesgo la estabilidad económica.
Este ahorro no solo determina el acceso al crédito hipotecario, sino también las condiciones del mismo, por lo que anticiparse, definir metas claras y considerar los costos asociados a la compra permite tomar decisiones más informadas y sostenibles en el tiempo. A la hora de ahorrar para la cuota inicial, muchos hogares cometen errores que pueden dificultar o retrasar la compra de vivienda e incluso encarecer el proceso.
Entre los más frecuentes está no contemplar los gastos asociados a la adquisición, como el avalúo, el estudio de títulos, la escrituración y el registro, que se suman a la cuota inicial y pueden desbalancear las finanzas si no se prevén. También es común no definir un plan de ahorro estructurado, con metas claras, plazos y disciplina, lo que termina dilatando el tiempo necesario para reunir el dinero.
A esto se suma la decisión de asumir nuevas deudas durante el proceso, lo que reduce la capacidad de endeudamiento y puede afectar la aprobación o las condiciones del crédito hipotecario. Igualmente, muchos compradores no buscan asesoría ni comparan alternativas de financiación desde etapas tempranas, perdiendo la oportunidad de acceder a mejores tasas, subsidios o esquemas que faciliten el cierre financiero.
En conjunto, estos errores reflejan la importancia de una planeación integral, en la que no solo se contemple el ahorro, sino también la estrategia para acceder al crédito y cubrir todos los costos asociados a la compra.
En Colombia, la cuota inicial exigida para la compra de vivienda se ubica, en términos generales, entre 10% y 30% del valor del inmueble, dependiendo del tipo de vivienda, el modelo de financiación y el perfil del comprador. En el caso de la vivienda de interés social, VIS, este porcentaje suele oscilar entre 10% y 20%, mientras que para la vivienda no VIS el rango más común se sitúa entre 20% y 30%.
Javier Cadena, director Nacional Vivienda y Constructor Bbva Colombia, dijo que “en términos absolutos, el valor de la cuota inicial depende del segmento de vivienda. Para una vivienda de interés social, VIS, puede estar en un rango aproximado de $26 millones a $40 millones, mientras que en vivienda no VIS puede superar fácilmente los $80 millones, dependiendo de la ciudad y el tipo de inmueble.
En este contexto, uno de los principales retos para los hogares es el incremento en los precios de la vivienda, que impacta directamente el monto que se debe ahorrar. Por eso, es clave que los hogares revisen los bancos que les permitan disminuir la necesidad de ahorro inicial y que faciliten el acceso al crédito.
“El tiempo necesario para reunir la cuota inicial depende de varios factores, como el valor de la vivienda, el nivel de ingresos del hogar, su capacidad de ahorro mensual y la posibilidad de apoyarse en cesantías u otras fuentes complementarias.
En términos generales, este proceso puede tomar entre 18 y 24 meses, aunque el plazo puede variar según las condiciones de cada familia. Además, ese esfuerzo puede complementarse con cesantías y, cuando aplica, con subsidios de cajas de compensación o apoyos territoriales, lo que ayuda a reducir el monto que debe asumir directamente el hogar”, explicó Alejandro Quintero, director de Vivienda y Leasing de Asobancaria.
En este contexto, el acceso al crédito hipotecario no solo depende del ahorro previo, sino también de la capacidad real de los hogares para asumir una deuda en el tiempo, lo que implica evaluar ingresos, estabilidad laboral y nivel de endeudamiento.
Además, el directivo agregó que el ingreso requerido no responde a un umbral único, ya que depende del valor de la vivienda, el plazo del crédito, la tasa de interés y el monto a financiar. No obstante, dijo que existe una regla clave de capacidad de pago, conocida como LTI (Loan to Income), que establece que la primera cuota del crédito no puede superar 40% de los ingresos familiares, tanto para vivienda VIS como no VIS.
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