Economía

Café, cacao y ganadería: así cambiarán las exportaciones colombianas con la nueva norma ambiental europea

La regulación europea exigirá trazabilidad, geolocalización y pruebas ambientales a exportadores del sector agropecuario desde diciembre de 2026.

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hace 6 horas

Durante años, producir con calidad, cumplir estándares sanitarios y mantener relaciones comerciales sólidas era suficiente para exportar productos agropecuarios a mercados internacionales. Pero el escenario está cambiando. Ahora, los compradores europeos no solo quieren saber qué produce una finca, sino exactamente dónde, cómo y bajo qué condiciones ambientales y legales se produjo.

En los últimos meses, exportadores colombianos de café, cacao, palma y productos ganaderos han empezado a recibir nuevas solicitudes de sus clientes en Europa. Además de certificados de calidad y análisis de laboratorio, ahora deben entregar coordenadas GPS de sus lotes, información satelital sobre cobertura forestal y documentación legal más detallada.

La razón detrás de estas exigencias es la entrada en vigor del Reglamento EUDR 1115/2023, la normativa de la Unión Europea sobre productos libres de deforestación, que comenzará a aplicarse plenamente el 30 de diciembre de 2026.

Aunque muchas empresas colombianas ya avanzaban en sostenibilidad y certificaciones internacionales, el foco ahora está en la capacidad de demostrarlo técnicamente mediante sistemas de trazabilidad verificables.

¿Qué es el EUDR y por qué impacta al agro colombiano?

El EUDR no es una certificación adicional ni una recomendación voluntaria de sostenibilidad. Se trata de una regulación europea cuyo objetivo es garantizar que los productos que ingresan al mercado europeo no estén relacionados con procesos de deforestación.

La norma regula siete materias primas y todos sus derivados: café, cacao, aceite de palma, caucho, soja, ganado bovino y madera.

En el caso colombiano, los sectores más expuestos son café, cacao, palma y ganadería, actividades que involucran a cientos de miles de familias productoras y representan más de US$3.000 millones anuales en exportaciones hacia Europa.

El alcance de la norma, además, podría ir más allá de quienes exportan directamente al continente europeo. Grandes compañías internacionales como Nestlé, Unilever y Cargill están comenzando a unificar estándares de trazabilidad para todas sus cadenas de suministro, independientemente del destino final de los productos.

Esto significa que cooperativas, comercializadoras y proveedores locales podrían exigir cumplimiento EUDR incluso para productos que no terminen en Europa.

Geolocalización exacta de los lotes productivos

El primer requisito del reglamento es contar con coordenadas geográficas precisas de cada área productiva. Ya no será suficiente indicar que una finca está ubicada en un municipio o una vereda. El productor deberá entregar coordenadas GPS en latitud y longitud con al menos seis cifras decimales.

Para cultivos permanentes como café, cacao o palma, la exigencia cambia según el tamaño del lote. En ganadería, el requisito es aún más complejo. Será necesario rastrear todos los predios por los que pasó el animal durante su vida productiva.

El segundo pilar consiste en demostrar que no hubo deforestación reciente en los terrenos productivos. Las coordenadas entregadas serán verificadas mediante imágenes satelitales que comparan la cobertura forestal existente al 31 de diciembre de 2020 con la situación actual.

La Comisión Europea utilizará herramientas como Global Forest Watch y el programa Copernicus de la Agencia Espacial Europea para realizar estos análisis.

Este punto podría generar retos particulares en algunas regiones colombianas.

En departamentos como Caquetá y Putumayo, por ejemplo, parte del cacao sembrado entre 2018 y 2024 surgió como alternativa a cultivos ilícitos y se estableció sobre terrenos con rastrojo alto o bosque secundario. Desde una lectura satelital, esos cambios podrían interpretarse como modificaciones de cobertura forestal.

El tercer pilar del EUDR exige demostrar cumplimiento de la legislación nacional. Entre los documentos requeridos aparecen escrituras y certificados de tradición actualizados, permisos ambientales, formalización laboral y pagos de seguridad social, registro ICA y guías sanitarias en ganadería, entre otros.

El cuarto componente del reglamento corresponde a la Declaración de Debida Diligencia (DDS). En este proceso, el importador europeo deberá certificar ante el sistema TRACES de la Unión Europea que verificó toda la información y que el producto cumple con los requisitos ambientales y legales.

Las certificaciones actuales no reemplazan el EUDR

Productores que ya cuentan con sellos como Rainforest Alliance, certificaciones orgánicas, RSPO para palma o Buenas Prácticas Ganaderas parten con ventaja, pero esas acreditaciones no sustituyen el cumplimiento específico del EUDR.

Las certificaciones seguirán siendo herramientas valiosas para demostrar sostenibilidad, aunque ahora deberán complementarse con sistemas robustos de trazabilidad, georreferenciación y verificación documental.

Para el sector agropecuario colombiano, el EUDR representa un cambio profundo en la forma de participar en el comercio internacional.

La discusión ya no se centra únicamente en producir bien, sino en demostrarlo con evidencia técnica, información verificable y trazabilidad completa.

Aunque el reglamento entrará plenamente en vigor a finales de 2026, productores, cooperativas y exportadores todavía cuentan con tiempo para prepararse. El reto será avanzar desde ahora en la organización documental, la formalización y la digitalización de la información productiva para no perder acceso a mercados estratégicos como Europa.

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