¿Doble rasero? Gobierno usa sus mayorías en junta de Ecopetrol, pero no le gustan las del Banco de la República
El retiro sin precedentes del Gobierno del órgano director del banco reavivó críticas por su actuar en juntas, al compararse con Ecopetrol donde sí respalda decisiones al tener mayorías y pide respeto.
El retiro del Ministerio de Hacienda de la junta directiva del Banco de la República, una decisión sin precedentes, no solo generó tensión institucional, sino que abrió un debate más amplio sobre la coherencia del Gobierno en su relación con los órganos de los que hace parte. Analistas del mercado consideran que el Ejecutivo actúa de forma distinta dependiendo de si cuenta o no con mayorías para imponer su posición.
Uno de los cuestionamientos más visibles provino de Felipe Campos, gerente de Inversión y Estrategia Alianza Valores y Fiduciaria, quien sintetizó la controversia en una comparación directa: “Cuando tengo la mayoría en la junta de Ecopetrol pido respeto por mis decisiones. Cuando no tengo la mayoría en la junta del Banco de la República me salgo de la reunión”.
¿Doble rasero del Gobierno?
El análisis parte de lo que sucede en Ecopetrol, donde el Gobierno tendría una posición dominante dentro de la junta directiva. El Ejecutivo cuenta con cinco de los nueve votos, lo que le permitiría influir de manera decisiva en las determinaciones del órgano.
En este escenario, el Gobierno ha respaldado sus propias decisiones estratégicas, como la posible continuidad de Ricardo Roa al frente de la compañía, pese a estar imputado por la Fiscalía, y la orientación de negocios clave. Para los analistas, esta capacidad de control se traduce en una exigencia de respeto hacia las decisiones adoptadas en ese espacio.
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La situación contrasta con lo ocurrido en el Banco de la República. A pesar de los nombramientos de Laura Moisá y César Giraldo, el Gobierno no logró consolidar una mayoría en la junta. Incluso, Olga Lucía Acosta, también designada por el presidente, ha adoptado posturas independientes frente al Ministerio de Hacienda.
Esta falta de control quedó en evidencia cuando la junta decidió, por segunda vez consecutiva, aumentar la tasa de interés, esta vez de 10,25% a 11,25%. La decisión fue contraria a la postura del MinHacienda, que ha insistido en la necesidad de reducir las tasas para impulsar la economía.
Ante este escenario, el ministro de Hacienda, Germán Ávila, optó por retirarse de la reunión antes del anuncio oficial, marcando una ruptura sin precedentes en la relación entre el Gobierno y el banco central.
¿Qué motivó la salida del Gobierno?
La salida no respondió únicamente al desacuerdo por las tasas de interés. El Ministerio también cuestionó la circulación de una comunicación enviada a medios por el secretario de la junta, en la que se hacía referencia a un proyecto del Gobierno sobre el traslado de recursos de fondos de pensiones y cesantías.
Según la cartera económica, ese documento fue emitido sin autorización de los miembros, lo que habría comprometido la posición institucional del órgano. A esto se sumó la inconformidad con la propuesta de subir las tasas, que el Ejecutivo considera perjudicial para la recuperación económica en un contexto internacional complejo y con presiones inflacionarias de origen externo.
El Gobierno también planteó que las decisiones del banco podrían estar influenciadas por intereses del sector financiero y no por la economía real, lo que profundizó la tensión.
¿Por qué es importante la independencia del Banco de la República?
Más allá de los hechos puntuales, la discusión se centra en un aspecto estructural: la consistencia del Gobierno frente al respeto de la institucionalidad. Para Campos y otros analistas, la autonomía de los órganos no puede depender de si el Ejecutivo logra o no imponer su criterio.
El contraste entre Ecopetrol y el Banco de la República refleja, según esta lectura, una postura variable: firme y dominante cuando hay mayoría, y crítica o de ruptura cuando las decisiones no le son favorables.
Las reacciones desde distintos sectores reforzaron esta preocupación. María Claudia Lacouture, presidente de Amcham, cuestionó el enfrentamiento con el banco central y advirtió sobre sus implicaciones: “¿Qué gana el Gobierno enfrentándose al Banco de la República?, ¿pretende doblarle el brazo a una decisión técnica e independiente?”.
Por su parte, José Ignacio López, presidente de Anif, calificó como grave el retiro del ministro y pidió respeto por la institucionalidad. “Más allá de diferencias en criterios, las instituciones se respetan”, afirmó.
El debate también reavivó la importancia de la autonomía del Banco de la República como contrapeso técnico frente a las decisiones de corto plazo del Gobierno. Su independencia le permite adoptar medidas impopulares, como el aumento de tasas, para controlar la inflación y proteger el poder adquisitivo.
Además, esta separación institucional es fundamental para la confianza de los mercados y la estabilidad económica. Analistas advierten que señales de tensión o interferencia pueden elevar el riesgo país, encarecer el financiamiento y afectar la inversión.
¿Qué viene tras este choque institucional?
Tras el retiro, el Gobierno anunció que tomará una “distancia significativa” frente al Banco y propuso abrir un debate sobre la orientación de la política económica y el funcionamiento de la junta directiva.
Sin embargo, la decisión también abre interrogantes sobre la operatividad del órgano, ya que la participación del ministro de Hacienda es clave para la coordinación de la política económica. La próxima reunión está prevista para el 30 de abril, en medio de un ambiente de alta tensión institucional.