MinAgricultura prepara ley para destrabar tierras de la Altillanura y atraer $8 billones en inversiones
El ministro de Agricultura, Indalecio Dangond, pidió flexibilizar las deudas del agro, ampliar el crédito rural y bancarizar a un millón de productores.
Comunicador social - Periodista de la UPB Bucaramanga. Magíster en Estudios Políticos de la Universidad de Caldas. Especialista en Comunicación Digital. Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar 2023. Miembro de Consejo de Redacción.
El ministro de Agricultura y Desarrollo Rural, Indalecio Dangond Baquero, en su intervención en la Convención Bancaria, le pidió al sistema financiero cambiar las reglas del crédito para evitar que los problemas de liquidez terminen golpeando la producción agropecuaria y las exportaciones.
Ante representantes del sector bancaria, Dangond pidió construir un mecanismo de amortización “más flexible y elástico” para los sectores agroexportadores, particularmente afectados por la caída del dólar, el aumento de los aranceles en Estados Unidos y los mayores costos laborales.
“Todos los días me llaman. Me llama la Federación de Cafeteros, Asocolflores. Todos están desesperados porque con la caída del dólar ellos cayeron en un tercer piso y la amortización se quedó en el piso ocho”, afirmó.
El jefe de la cartera agropecuaria puso como ejemplo que los sectores agroexportadores que en 2025 representaron cerca de US$10.000 millones en exportaciones tenían una cartera con el sistema financiero de alrededor de $57,6 billones, según las cifras presentadas durante su intervención.
Asimismo, algunos productos enfrentan mayores aranceles por parte de Estados Unidos, que, según explicó, pasaron del 10% al 12,5%. Además, son actividades intensivas en mano de obra y afrontan el aumento de los costos laborales derivado del incremento salarial decretado durante el Gobierno anterior.
“Cuando uno está en una situación de estas no le queda otro camino que la banca le eche la manito a uno”, sostuvo. Por eso, la solicitud central fue llevar esas obligaciones a plazos más largos. “Que esas deudas las podamos llevar al menos a dos años”, pidió.
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La propuesta: dos años más para respirar
Dangond explicó que solicitó a Finagro un ejercicio para medir qué ocurriría con la amortización de los créditos si se ampliaran los plazos en dos años. Mostró ejemplos de créditos promedio correspondientes a actividades como aguacate, banano, café y flores. La conclusión, según el ministro, es que una ampliación de plazo reduciría de manera significativa el valor de las cuotas periódicas.
“Este es un tanque de oxígeno impresionante que le ponemos a estos sectores, porque hay que acompañarlos en estos momentos de coyuntura difícil”, afirmó.
El ministro insistió en que los productores no están pidiendo nuevos recursos, sino tiempo para poder cumplir sus obligaciones y liberar capital de trabajo. “Ojalá podamos hacerle un replanteo de la deuda en plazo. Ellos no están pidiendo más nada, que baje la amortización y, con ese capital de trabajo, puedan asumir algunos compromisos que tienen”, señaló.
El problema también está en el crédito caro de las zonas afectadas
La segunda preocupación planteada por Dangond está relacionada con los productores de las zonas afectadas por el terremoto y con agricultores del Tolima. El ministro relató que, al revisar la estructura de endeudamiento de productores afectados, encontró una fuerte dependencia de las casas comerciales.
Según el diagnóstico expuesto, cerca del 80% de la deuda de algunos productores está con casas comerciales, otro 10% con la industria y apenas 10% con la banca. El problema, advirtió, es el costo de ese financiamiento. “Esta deuda de ellos con las casas comerciales es al 2,5% y al 3% mensual. Están robando la rentabilidad de su negocio”.
Para el ministro, esta situación demuestra que no basta con aumentar las colocaciones del sistema financiero, también es necesario modificar la manera en que los productores acceden a los recursos y las condiciones en las que se financian.
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Dangond cuestiona la estructura del crédito agropecuario
El ministro dedicó buena parte de su intervención a revisar la evolución del Sistema Nacional de Crédito Agropecuario durante los últimos 36 años. Recordó que la arquitectura institucional se creó en un contexto de dificultades fiscales y que la Comisión Nacional de Crédito Agropecuario se convirtió en el órgano rector de la política de crédito para el sector.
Dangond cuestionó que, pese a la estructura creada para facilitar el acceso al financiamiento rural, los resultados todavía están lejos de las necesidades del campo. Según las cifras que presentó, entre 2016 y 2026 se han desembolsado alrededor de $251 billones en crédito agropecuario. Sin embargo, el ministro llamó la atención sobre la distribución de esos recursos. “El 83% lo coloca la banca con recursos propios”.
También afirmó que los grandes productores concentran el 72% de las colocaciones y que una proporción importante del crédito termina destinada a capital de trabajo. Para Dangond, esa concentración demuestra que el sistema no está llegando con suficiente fuerza a los pequeños y medianos productores, que constituyen una parte fundamental de la estructura productiva rural.
Uno de los datos que más enfatizó el ministro fue el bajo nivel de bancarización del campo. Recordó que en 2014 el sistema financiero realizó 278.000 operaciones de crédito agropecuario. Para 2024, la cifra llegó a 394.000 operaciones. Eso permitió elevar la cobertura de productores del 9,2% al 13,1%.
Sin embargo, para Dangond el avance sigue siendo demasiado lento. “A este ritmo vamos a necesitar un siglo para tener la cobertura de un millón de productores del campo, de los tres millones que tenemos”, afirmó.
El ministro recordó además los resultados del Censo Nacional Agropecuario realizado durante el Gobierno de Juan Manuel Santos. Según la cifra que presentó, de cada 100 productores encuestados, 87 dijeron que no sabían qué era un crédito bancario. “Y esa foto hoy, 2026, es idéntica. Eso no ha cambiado”, aseguró.
La baja cobertura financiera, según el ministro, tiene un efecto directo sobre el desempeño económico del sector. Dangond mostró una gráfica sobre la participación del agro en el crédito durante los últimos 15 años y señaló que no ha sido posible elevarla, en promedio, por encima del 6%. “Eso quiere decir que este sistema no está teniendo impacto en el crecimiento”, sostuvo.
A esto añadió que el crecimiento promedio anual del PIB agropecuario no supera el 3%, resultado que calificó de “mediocre”. Y a reglón seguido afirmó: “Tenemos que comenzar a hacer una cirugía a este sistema, porque no podemos seguir primero concentrando el crédito en capital de trabajo, grandes empresas y 10 departamentos”.
Su argumento es que el sistema financiero debe acompañar tanto a quienes producen a gran escala, como a quienes producen, transforman y agregan valor en el territorio.
Seis cambios al sistema de crédito agropecuario
El ministro anunció que el Gobierno pretende impulsar una reforma al sistema nacional de crédito y enumeró varias de las modificaciones que, según dijo, comenzarán a discutirse en las próximas semanas. Una de ellas es cambiar la composición de la Comisión Nacional de Crédito Agropecuario.
Dangond consideró “absurdo” que en el organismo que define la política de crédito no haya participación directa de representantes del sector financiero, industrial y asegurador. “Es absurdo que quien toma las decisiones de política, de los rectores, no haya un solo banquero, no haya un solo industrial y no haya un solo asegurador”, sostuvo.
Otro de los puntos será trabajar en una reducción de las tasas de interés y revisar los mecanismos de descuento. También anunció que el Gobierno continuará utilizando subsidios de tasa para determinados sectores cuando existan situaciones de crisis. “Nosotros estamos subvencionando tasas para ciertos sectores en momentos de crisis. Lo vamos a hacer la otra semana”, indicó.
A esto se suman cambios en los incentivos, modificaciones al PAC (Programa Anual Mensualizado de Caja) y una estrategia de digitalización del crédito. La agenda, explicó, se retrasó por la atención de la emergencia provocada por el terremoto y por las tareas relacionadas con el Banco Agrario.
Una nueva fórmula para bancarizar al campo
Uno de los anuncios más relevantes de la intervención fue la propuesta de crear una línea de crédito de integración bursátil. Dangond aseguró que este mecanismo podría acelerar de manera significativa la bancarización de los productores rurales.
“No existe un modelo más práctico para bancarizar a los productores del campo que a través de esta línea de crédito de integración bursátil que vamos a instituir en la próxima reunión de la Comisión Nacional de Crédito”, afirmó.
La idea consiste en que el banco le preste directamente al industrial que tenga capacidad financiera. El dinero, sin embargo, no sería entregado directamente al industrial, sino a una cuenta de una sociedad comisionista de bolsa.
Desde allí se otorgaría un anticipo al productor que venderá su cosecha. El esquema, explicó Dangond, permitiría generar una garantía del 100% para el banco sobre los recursos entregados al industrial integrador.
“Esto me permite, en vez de hacer 10.000 créditos al final para los ganaderos o los productores, hacerle un solo crédito con ellos. Bajamos costos operativos, aseguramos la compra anticipada de la cosecha y aseguramos, por supuesto, la capacidad instalada de la industria”, explicó.
Para el ministro, esta estructura permitiría reducir los costos de intermediación y llegar más rápido a los productores que actualmente permanecen por fuera del sistema financiero.
Dangond también cuestionó el efecto que tienen los reportes de las compañías de telefonía celular sobre los productores rurales. Según dijo, de cada 100 productores, alrededor de 80 aparecen reportados por obligaciones con empresas de telefonía. “Tenemos que llevar eso al Congreso. No podemos limitar a un productor porque le debe $30.000 a una compañía celular. Eso no está bien”, afirmó.
A su juicio, el problema no es únicamente que exista una obligación pendiente, sino que un pequeño incumplimiento pueda terminar cerrando las puertas del crédito formal a un productor que necesita financiación para mantener su actividad.
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Un nuevo marco regulatorio para atraer inversión
En otro de los frentes de su intervención, el ministro anunció que la próxima semana presentará un proyecto de ley para establecer un marco regulatorio especial relacionado con la propiedad y los títulos de tierra en la Altillanura de la Orinoquía.
Dangond criticó que durante años se haya discutido este asunto sin lograr una solución que genere suficiente confianza entre los inversionistas. “Alrededor de eso llevan 20 años hablando y hasta que no tengamos ese marco regulatorio, ahí no van a llegar los inversionistas, porque la gente tiene miedo de que pierda su inversión”, sostuvo.
El proyecto, según explicó, busca establecer reglas diferenciadas para los títulos, la propiedad y la planificación del territorio de la Orinoquía y la Altillanura. “Vamos a brindar el tema de los títulos, de la propiedad, en un marco diferencial en la planificación. Ya está el proyecto listo”.
Dangond también planteó una apuesta de expansión de la frontera productiva mediante obras de adecuación de tierras. Mencionó la necesidad de construir terraplenes para facilitar el manejo del agua y señaló que el objetivo inicial es intervenir 400.000 hectáreas.
La apuesta contempla ampliar cultivos de soya y maíz, con 400.000 hectáreas de soya en el primer semestre y otras 400.000 hectáreas en el segundo semestre, además de 400.000 hectáreas de maíz, de acuerdo con la exposición realizada por el ministro.
Dangond señaló que esta estrategia implicaría una inversión superior a $8 billones y planteó que el retorno de esas inversiones debe analizarse en un horizonte de largo plazo.
Formar 70.000 empresarios del agro al año
Al cierre de su intervención, Dangond presentó lo que definió como su proyecto favorito, promover un relevo generacional en el campo colombiano.
El ministro sostuvo que uno de los problemas estructurales del agro es el envejecimiento de los productores y que la solución pasa por llevar formación y transferencia tecnológica a los jóvenes de los municipios pequeños.
“Quiero ayudar a hacer un relevo ya que los productores envejecieron. Y la única forma que lo puedo hacer es llevando formación, transferencia de tecnología a 700 municipios que tienen menos de 30.000 habitantes”, afirmó.
Su propuesta parte de una cifra sencilla, cada uno de esos municipios cuenta con una institución educativa que gradúa aproximadamente 100 estudiantes. “Si yo formo 100 por 700, voy a sacar 70.000 empresarios del agro al año”, explicó.
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