Economía

Empresarios prometen pasar del dicho al hecho por la paz

Con una carta, los empresarios del país destapan sus fichas, declaran apoyo y compromiso con el acuerdo de paz, pero piden celeridad y grandeza.

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Escribo sobre economía y negocios. Periodista y estudiante de Ciencia Política.

11 de octubre de 2016

Los empresarios cerraron filas y apoyan el proceso de paz con las Farc. Así quedó consignado en una corta misiva enviada ayer y que lleva 380 firmas de los principales actores económicos e industriales del país.

La carta demuestra que tanto los adeptos por el Sí en el plebiscito, como los que votaron por el No, buscan que el Gobierno y la oposición lleguen a acuerdos lo más pronto posible para acelerar la implementación de los mismos.

El documento lo firman empresarios de todos los sectores de la economía, de diferentes regiones del país y que representan a grandes grupos económicos como el Grupo Empresarial Antioqueño, el Grupo Corbeta, Grupo Bolívar, Ardila Lülle y Santodomingo (ver lista).

Así pues, el apoyo viene de ambos bandos y reconoce “positivamente los encuentros que se han producido entre los representantes del Sí y del No, al igual que la voluntad expresada por las partes de adelantar un trabajo conjunto en la búsqueda de una paz incluyente, estable y duradera. Se trata sin duda de un acto constructivo y responsable que debe ser exaltado y acompañado por toda la sociedad”, señala
la misiva.

Para el rector de la Universidad del Rosario, José Manuel Restrepo, esta “es una carta importante, sensata y necesaria. Necesitamos mucha dosis de grandeza y trabajo en equipo. Al final de este ejercicio hay que mirar el futuro. El pasado del Sí del No y de la abstención ya pasó”.

Incluso, en la mañana de ayer, el Consejo Gremial Nacional (CNG) se reunió con el expresidente Andrés Pastrana, y le dio su opinión sobre el proceso.

Al salir de la reunión, el presidente de CGN, Santiago Montenegro, aseguró a medios nacionales que “hemos tomado atenta nota de los planteamientos del expresidente Pastrana. Vemos en él y en el Gobierno y en otros actores políticos una gran voluntad de hacer un gran acuerdo nacional. Y sin entrar en asuntos más sustantivos del acuerdo, creemos que podemos utilizar nuestros buenos oficios para unificar las posiciones”.

Esto también es cuestión de inversión

Que los empresarios hagan presión sobre la paz no es solo una lucha por un escenario social más despejado, también lo hacen porque en un escenario político tan turbio, la inversión se adolece.

El país veía en la firma del acuerdo con las Farc y el posconflicto un marco más que claro sobre los retos y las oportunidades de inversión. La incertidumbre generada con la victoria del No, detiene flujos y pone a pensar a más de uno si es necesario esperar señales claras.

Así lo confirmó Rafael Ardila Duarte, presidente de Rayco, una de las empresas más grandes del oriente del país, quien cree que “fueron suficientes cuatro años de diálogos y entrar de nuevo en un proceso que se dilate y que tome otro periodo largo, con seguridad generará incertidumbre para el capital”.

Agregó que están preocupados porque el limbo que dejó la victoria del No, también promueve incertidumbre jurídica para los empresarios nacionales y extranjeros.

Un apoyo que se hace más que necesario

Este espaldarazo de los empresarios al proceso de paz es necesario. Lo es porque históricamente es preciso tener al sector productivo en consonancia con las intenciones políticas de un acuerdo.

En la presidencia de Andrés Pastrana, cuando se desarrollaron los diálogos con la guerrilla de las Farc en el Caguán, el Consejo Gremial reconoció la importante labor que se hacía en dicha negociación.

Sin embargo, para ese entonces, en medio de los diálogos, hubo división entre los empresarios, mientras el Consejo Gremial Nacional veía con interés el proceso, se mantenía cauto en sus declaraciones. Mientras tanto, un grupo de 14 empresarios se acercó más a la guerrilla y hablaron, incluso, personalmente.

Ante el fracaso de las negociaciones este apoyo se desarticuló, rápidamente.

En cambio, en este proceso el mensaje es otro. El presidente de El Cerrejón, Roberto Junguito Pombo le dijo a EL COLOMBIANO que “la construcción de paz es una tarea de toda la sociedad y traerá consigo mayor desarrollo y prosperidad para Colombia. Tenemos plena certeza de que con la firma del acuerdo, entre otras varias bondades, Colombia será un destino más atractivo para el desarrollo de negocios y atracción de inversión extranjera”.

De paso ratificó que esperan que este nuevo acuerdo fortalezca la institucionalidad, la generación de desarrollo regional y, en su caso, una mayor inversión en La Guajira.

Lo que viene para los empresarios

Y claro, el papel aguanta todo, pero ¿cómo se comprometen los empresarios?

Para el rector de la Universidad del Rosario, el sector productivo tiene una “voz cantante” en este proceso y necesita dar mensajes claros.

En ese sentido, el empresario Arturo Calle, uno de los firmantes de la misiva, explicó a este diario que hay que presionar a todos los que están negociando.

“Al empresariado no le sirven las armas. Si podemos generar empleo, tenemos que hacerlo. Hay que empezar a capacitar a la gente que se va a salir de la guerrilla y nosotros tenemos que estar listos para hacerlo. Hay que ayudar y estamos comprometidos. Si hay que pagar impuestos justos y que se promuevan con estabilidad jurídica, por supuesto que lo vamos a hacer”, detalló el empresario del sector textil.

Para los analistas e industriales consultados, este mensaje es clave, pues el sector productivo nacional le habla al oído a sus pares en el extranjero y, con este impulso se despeja incertidumbre y se da un voto de confianza para la inversión en el país. Ahora está en manos del Gobierno, las Farc y los representantes del No, “capitalizar este apoyo, no satanizar a nadie y dar, con prontitud, pasos hacia adelante en la negociación”, concluyó el rector de la Universidad del Rosario.