Terremoto presionará a la baja ganancias de las aseguradoras colombianas
Fitch Ratings considera improbable que el terremoto del 10 de agosto afecte las calificaciones de las aseguradoras, pese al aumento esperado de siniestros.
Periodista de economía de El Colombiano. Oidor de tangos. Sueño con una Hermosa sonrisa de luna.
El terremoto del 10 de agosto en Colombia difícilmente afectará las calificaciones crediticias de las aseguradoras del país, según un análisis de Fitch Ratings. La agencia señala que esta resistencia responde principalmente a las características estructurales del mercado asegurador colombiano y no necesariamente a la magnitud del evento.
Entre los factores que limitan el impacto se encuentran la baja proporción de pérdidas económicas que cuenta con cobertura de seguros, la elevada cesión de los riesgos asegurados a reaseguradoras internacionales y la existencia de reservas regulatorias para catástrofes que, en las compañías calificadas por Fitch, superan el capital.
Sin embargo, la agencia anticipa un deterioro de las ganancias del sector durante el segundo semestre de 2026. La presión podría prolongarse durante los trimestres siguientes, a medida que aumenten las notificaciones de siniestros y avance el proceso de ajuste y reconocimiento de las pérdidas.
Fitch considera que las aseguradoras colombianas mantienen una posición financiera sólida para enfrentar los efectos de la catástrofe. Aunque el índice combinado del sector se debilitó ligeramente y llegó a 99% durante el primer semestre de 2026, continúa en niveles que permiten absorber el posible estrés derivado del terremoto.
El indicador se ubicó por encima del promedio de los últimos cinco años, de 98%, en un contexto que la calificadora atribuye a condiciones de mercado débiles. Aun así, el resultado muestra que las operaciones aseguradoras conservan una capacidad suficiente para enfrentar las consecuencias financieras del evento.
Otro elemento de respaldo es el retorno sobre el patrimonio (ROE), que alcanzó 13% en el primer semestre de 2026, frente a un promedio de 10% durante los últimos cinco años. Este nivel permite a las compañías fortalecer nuevamente su capital mediante la generación interna de recursos.
Además, para las aseguradoras calificadas por Fitch, la exposición retenida a riesgos catastróficos no supera 5% del patrimonio. Esta característica limita el impacto directo que el terremoto podría tener sobre la base de capital de las compañías.
Aunque el efecto agregado sobre las calificaciones es limitado, las consecuencias financieras no serán iguales para todas las compañías. Fitch advierte que aquellas con una mayor participación de seguros de propiedad e ingeniería podrían enfrentar una presión más elevada sobre sus resultados.
También tendrán mayor exposición las aseguradoras con una concentración geográfica importante en los departamentos afectados por el sismo o aquellas que dispongan de menores reservas de ganancias.
En contraste, las compañías con portafolios más diversificados, mayor protección mediante contratos de reaseguro contra catástrofes o mayores reservas específicas podrían enfrentar una presión menor sobre sus utilidades.
El mercado colombiano de seguros de propiedad, además, se encuentra fragmentado. La mayor aseguradora concentraba 17% de las primas brutas suscritas de propiedad al cierre de 2025. Por ello, Fitch considera que para medir el impacto del terremoto resulta más relevante analizar la concentración geográfica de las carteras en las zonas afectadas que observar únicamente la participación de mercado de cada compañía.
Terremoto afectó cerca de un tercio de Colombia
El sismo tuvo una magnitud de 7,4 y su epicentro se ubicó en San José del Palmar. El evento afectó a más de 15 departamentos y alrededor de 450 municipios, equivalentes a cerca de un tercio del territorio colombiano.
La estimación inicial del Gobierno sobre los daños físicos directos asciende a $30 billones, equivalentes a 1,6% del PIB de 2025. Esta cifra corresponde a información preliminar recopilada únicamente en cinco de los departamentos afectados, por lo que se espera que la estimación de las pérdidas económicas totales aumente a medida que avancen las evaluaciones.
En el frente asegurador, Fasecolda reportó reclamaciones relacionadas con el terremoto por más de $5,5 billones hasta el 22 de septiembre. El monto equivale aproximadamente a 15% de la estimación actual de los daños físicos. Fitch prevé que las notificaciones de siniestros continúen aumentando durante los próximos meses.
Una de las principales razones por las que el terremoto no representa una amenaza mayor para la solvencia de las aseguradoras es la amplia brecha de protección existente en Colombia. La penetración de los seguros alcanzó 3,3% del PIB en 2025, mientras que las coberturas relacionadas con terremotos y daños a la propiedad representaron 6,9% del total de las primas brutas suscritas.
La brecha es especialmente significativa en las coberturas vinculadas con este tipo de catástrofes. En el caso de los seguros contra terremoto asociados a créditos hipotecarios, generalmente la protección cubre el saldo pendiente del préstamo y no el valor total de la propiedad.
Además, esta cobertura suele finalizar una vez que el crédito es pagado, salvo que el propietario haya contratado de manera independiente un seguro que mantenga la protección sobre el inmueble.
Como consecuencia, las pérdidas económicas provocadas por el terremoto son considerablemente superiores a las pérdidas que finalmente deberán asumir las aseguradoras.
Para las pérdidas que sí cuentan con cobertura, el reaseguro constituye el principal mecanismo para limitar el impacto sobre el capital y las ganancias de las aseguradoras. En los principales mercados latinoamericanos, la cesión de siniestros patrimoniales alcanzó 64% en junio de 2026. A su vez, la retención de riesgos expuestos a catástrofes generalmente se mantiene por debajo de 40%.
Esto significa que las reaseguradoras internacionales absorberán una parte significativa de las pérdidas aseguradas finales derivadas del terremoto.
No obstante, las compañías colombianas seguirán enfrentando efectos financieros por los siniestros que deban retener. También podrían presentarse costos asociados con primas de reinstauración de las coberturas de reaseguro y desajustes temporales entre el reconocimiento de los siniestros y la recuperación de recursos por parte de las reaseguradoras.
El reporte de Fitch se conoció previo a la celebración de la Convención Internacional de Seguros, organizada por Fasecolda en Cartagena.
Reservas para catástrofes funcionan como segundo respaldo
Las reservas para catástrofes constituyen otro mecanismo que separa las pérdidas retenidas del impacto directo sobre los resultados y el capital de las compañías.
La regulación colombiana establece que estas reservas están restringidas para eventos de esta naturaleza. En las aseguradoras calificadas por Fitch, las reservas superan en todos los casos el punto de activación de los programas de reaseguro para catástrofes.
Por esta razón, las pérdidas retenidas pueden ser absorbidas inicialmente mediante las reservas antes de generar un impacto sobre los ingresos o el capital de las aseguradoras.
Históricamente, las compañías han tenido que reconstituir las reservas después de utilizarlas. Sin embargo, Fitch señala que todavía existe incertidumbre sobre el tratamiento que tendrá este proceso después del terremoto.
Entre los aspectos que deberán seguirse se encuentran el nivel de utilización de las reservas, la velocidad con la que deberán ser repuestas y los costos relacionados con la reinstauración de los programas de reaseguro.
La evolución del impacto financiero dependerá, en buena medida, de cómo avance el proceso de notificación, valoración y pago de los siniestros.
Fitch señaló que seguirá monitoreando la acumulación de reclamaciones, el ritmo de las recuperaciones de reaseguro y sus posibles efectos sobre los precios de renovación y la capacidad disponible en el mercado de reaseguros.
A mediano plazo, otro factor será determinar si el terremoto modifica de manera permanente la demanda por coberturas sísmicas independientes.
Para el sector asegurador colombiano, una mayor contratación de este tipo de pólizas podría contribuir a reducir la actual brecha de protección frente a terremotos y otros eventos catastróficos. Sin embargo, el alcance de ese posible cambio dependerá de la evolución de las pérdidas, las condiciones de renovación del reaseguro y las decisiones de hogares y empresas sobre la contratación de coberturas adicionales.
* Enviado especial a Cartagena, por invitación de Fasecolda.
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Bloque de preguntas frecuentes
- ¿El terremoto del 10 de agosto afectará las calificaciones de las aseguradoras colombianas?
- Según Fitch Ratings, es improbable que el terremoto afecte las calificaciones de las aseguradoras colombianas, debido a su sólida posición financiera, el uso de reaseguros internacionales y las reservas para catástrofes.
- ¿Cuánto han reportado en reclamaciones las aseguradoras por el terremoto en Colombia?
- Fasecolda reporta reclamaciones por $5,5 billones hasta el 22 de septiembre, equivalentes aproximadamente a 15% de la estimación inicial de $30 billones en daños físicos directos.
- ¿Por qué el terremoto tendría un impacto limitado en las aseguradoras?
- El impacto sería limitado porque una pequeña proporción de las pérdidas económicas está asegurada, gran parte de los riesgos catastróficos se cede a reaseguradoras internacionales y las compañías cuentan con reservas específicas para estos eventos.