El trabajo doméstico y de cuidado no remunerado aportó casi 20% del PIB en 2024
Del valor total estimado, el trabajo realizado por las mujeres representó el 14,8% del PIB, mientras que el correspondiente a los hombres alcanzó solo el 5,1%.
Periodista de la Universidad de Antioquia. Especialista en Gestión de la Comunicación en las Organizaciones. Antes en El Tiempo. Premio Camacol (2024) y Asobancaria (2021 y 2024).
El trabajo doméstico y de cuidado no remunerado tuvo un valor económico de $340,5 billones en 2024, equivalente al 19,9% del Producto Interno Bruto (PIB) de Colombia, de acuerdo con los resultados provisionales de la Cuenta Satélite de Economía del Cuidado (CSEC) y las Cuentas Nacionales de Transferencia de Tiempo (CNTT) presentadas por el Dane.
Estas mediciones permiten cuantificar el aporte económico de actividades que no reciben remuneración, pero que son fundamentales para el funcionamiento de los hogares, como la preparación de alimentos, la limpieza, el mantenimiento de la vivienda y el cuidado de niños, adultos mayores y otras personas.
Del valor total estimado, el trabajo realizado por las mujeres representó el 14,8% del PIB, mientras que el correspondiente a los hombres alcanzó solo el 5,1%.
Las mujeres realizaron el 75,9% del tiempo dedicado a estas labores
Según el Dane, durante 2024 se registraron 44.326 millones de horas dedicadas al trabajo doméstico y de cuidado no remunerado en el país. De ese total, el 75,9% fue aportado por las mujeres, mientras que los hombres participaron con el 24,1%.
Los datos también evidencian que las mujeres continúan asumiendo la mayor carga de estas actividades en diferentes tipos de hogares. Su participación en el tiempo destinado al trabajo doméstico y de cuidado superó el 75% en los hogares nucleares con hijos, los hogares monoparentales con jefatura femenina, los hogares extensos y los hogares compuestos.
Al analizar la estructura de los hogares, los hogares nucleares con hijos concentraron el 37,9% del total de horas dedicadas a estas labores. Dentro de este grupo, las mujeres realizaron el 75,5% del tiempo invertido.
En los hogares extensos, la participación femenina ascendió al 81,5%, mientras que en los hogares monoparentales con jefatura femenina alcanzó el 88,3% del tiempo registrado.
Alimentación y limpieza concentraron la mayor parte del trabajo no remunerado
El Dane encontró que la actividad que demandó más tiempo fue el suministro de alimentos, que concentró el 36,3% de las horas dedicadas al trabajo doméstico y de cuidado no remunerado.
Le siguieron las labores de limpieza, mantenimiento y reparación del hogar, con el 25,9%; el cuidado y apoyo a personas del hogar, con el 14,4%; el mantenimiento del vestuario, con el 11,7%; las compras y administración del hogar, con el 10,5%; y las actividades de voluntariado, con el 1,2%.
La mayor brecha entre hombres y mujeres se presenta entre los 27 y 59 años
Las Cuentas Nacionales de Transferencia de Tiempo muestran que la producción del trabajo doméstico y de cuidado no remunerado es superior en las mujeres durante todas las etapas de la vida.
En promedio, durante 2024 las mujeres dedicaron 23,5 horas semanales a estas actividades, frente a 8,6 horas semanales de los hombres. La diferencia más amplia se registró entre los 27 y los 59 años, etapa considerada como la de mayor productividad laboral.
Además, el cuidado no remunerado se concentra principalmente durante la primera infancia, mientras que la responsabilidad de producir ese cuidado recae mayoritariamente sobre las mujeres en edades productivas.
El valor económico del trabajo femenino triplicó al de los hombres
En términos individuales, el valor máximo anual de la producción de trabajo doméstico y de cuidado no remunerado fue estimado en $12,7 millones por mujer, mientras que para los hombres alcanzó $5,2 millones, lo que representa una brecha de $7,4 millones.
En el agregado nacional, las mujeres generaron un valor económico equivalente a $213,4 billones, correspondiente al 73,8% del total monetizado, mientras que los hombres aportaron $75,7 billones, equivalentes al 26,2%.
Las edades comprendidas entre los 27 y 59 años concentraron la mayor producción monetaria de estas actividades. Solo en ese rango, las mujeres aportaron $127,3 billones.
El Dane también identificó diferencias en el tipo de labores realizadas según el sexo. Mientras la producción femenina se concentró principalmente en actividades relacionadas con la alimentación, el cuidado del vestuario y la limpieza del hogar, la participación de los hombres se enfocó en el mantenimiento y reparación de la vivienda, además de un mayor aporte en tareas de limpieza a partir de los 60 años.
Espere ampliación....