Columnistas

¿A dónde irán los que van con tanta prisa?

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09 de agosto de 2017

Por Andrés Duque Gutiérrez
Universidad Católica Luis Amigó
Facultad de Com. Social, 10° semestre
duquegandres@hotmail.com

Tan rápida es la vida que se diluye como agua entre las manos. Y el tiempo pasa mordaz y nos conduce hacia la única cita que todos debemos cumplir: la muerte.

¿A dónde irán los que se van? –pregunto-. Dónde estarán mis abuelos muertos. Seguirán juntos en ese lugar que todos llaman paraíso; o simplemente su materia dejó de existir y sus almas se fundieron en simples recuerdos.

Tristeza habrá cuando nos larguemos de este mundo pero no tragedia, porque aunque sea difícil debemos entender que morir es tan natural como nacer. Al final solo seremos un recuerdo. Quizás lapidado en una mole de concreto con flores en el cementerio, o incinerado en un fogón humano que devora el cuerpo y libera el alma. No sabremos a dónde irá el espíritu sino hasta el momento en que el boleto de la muerte nos anuncie que somos los siguientes.

Resulta difícil aceptar la condición humana de morir. Más aun cuando las sillas que ocuparon los abuelos yacen vacías en un rincón del hogar. A todos nos ha tocado despedir a los nuestros... un hermano, un padre, un hijo. Y es tan doloroso que pareciese que fuésemos los siguientes. Lo duro de la vida es seguir trasegándola aun con el vacío injusto de la ausencia.

¿A dónde irán los que se van con tanta prisa? vuelvo y me pregunto. Imagino que es un lugar grande donde caben todos los sueños que dejaron inconclusos en vida. Nosotros hacemos lo propio y dejamos inconcluso casi todo. Nos creemos seres inmortales que vivimos aplazando lo esencial: un beso, un te quiero, una cita... queremos hacerlo luego.

Lo único seguro es que a todos nos llega ese perro fiel pero importuno de la muerte. Ella nos espera con sigilo en cada esquina, cada calle... Si supiéramos cuánto tiempo nos queda antes de la muerte, creo que todos correrían a aprovechar mejor su tiempo. Se arriesgarían a vencer sus miedos y le pedirían perdón a los que más aman.

Parece difícil aun entender por qué se acaba la vida. Nietzsche lo decía: “Muchos mueren demasiado tarde, algunos demasiado pronto... la doctrina que dice muere a tiempo, parece aun extraña”.

*Taller de Opinión es un proyecto de El Colombiano, EAFIT, U. de A. y UPB que busca abrir un espacio para la opinión
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