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A HILLARY LE VA A TOCAR DURO

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08 de junio de 2016

Hillary Clinton debe tener terror de enfrentar a Donald Trump en los debates que se llevarán a cabo en los meses finales de la contienda presidencial. Trump tiene todas las de ganar en esa arena.

Es casi un hecho que los candidatos que se enfrentarán por la presidencia de EE. UU. serán Hillary Clinton, por el Partido Demócrata, y Donald Trump, por el Republicano.

Aunque hace meses se pensó que Trump, por sus absurdos exabruptos, sería fácil de derrotar. La realidad resultó bien distinta, la candidata demócrata la está viendo cuesta arriba.

Hillary está lejos de tener la popularidad y el carisma que caracterizan a su marido. Se percibe como acartonada y con un aire de suficiencia que molesta, en especial a las mujeres. No gusta ni su sonrisa, que parece masculina y poco auténtica. Se la acusa de mentirosa, una acusación de la que no ha podido sacudirse. En fin, ni siquiera ha logrado asegurar el voto femenino. Y eso que Trump, con sus metidas de pata antifeministas, ha molestado a la mayoría de las mujeres, aun las republicanas.

Lo peor en contra de ella es que representa al establecimiento, a los caciques del poder en Washington, y en esta contienda ha quedado claro que gran parte de los estadounidenses detestan a ese grupo. Este rechazo se ha vuelto tendencia. Los pueblos, en todas partes, están hastiados del poder establecido que se ha mostrado ineficiente y corrupto y quieren gente nueva en sus gobiernos.

Como si fuera poco, la gran prueba para la ex secretaria de Estado serán los debates en televisión, que en muchas ocasiones han sido definitivos para entronar o descabezar a un candidato. Estos debates definen el voto de los indecisos y de los independientes. Ella deberá ser capaz de contener y contrarrestar la retórica exuberante de Trump, la cual, hasta ahora, le ha dado excelentes resultados al millonario.

La cuestión es que Trump es un verdadero experto en medios. Parece que entre más descabellado es su discurso, más gusta. Su desfachatez es total, igual que su irrealismo. Se podría decir que hay una desconexión entre la realidad y sus propuestas; sin embargo, estas han pegado. Es un rechazo a lo políticamente correcto, que hartó a las masas ya saturadas del “buenismo”.

Hilary deberá mantener un difícil balance entre su feminidad y su respuesta a Trump. Si responde con mucha agresividad, se percibirá como masculina, algo que le criticarán duramente. Esto lo sabe Trump. Lo veremos atacarla con toda su agresiva patanería, sus fastidiosos gestos y sus propuestas descabelladas.

Ella deberá conservar la compostura y, con eficacia, astucia y equilibrio, ir destapando la falacia e inconveniencia de muchas de las propuestas de Trump, sin caer en la trampa de los insultos o la chabacanería. Injustamente, en política se juzga distinto a la mujer. Al hombre se le perdona casi todo, a la mujer poco o nada. Se la mira con una gran lupa.

Estos debates serán de primera fila. Todo ha sido atípico en esta campaña y con seguridad así serán los debates, impredecibles y abundantes en sorpresas.