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Agro, cambios de signos

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14 de octubre de 2016

En una columna anterior se señalaba cómo la agricultura, antes que apalancar el desarrollo del país, se había convertido en un factor que frenaba el crecimiento del PIB, contribuía a la creciente inflación y no ayudaba a cerrar el alto déficit comercial.

Es conocido que la presencia reciente del fenómeno de El Niño afectó adversamente la producción y la oferta agropecuaria del país lo que determinó que los precios de los alimentos presentaran importantes alzas.

De otra parte, los menores niveles de actividad productiva llevaron a que se utilizara menos mano de obra y a que las exportaciones no se expandieran.

Con la llegada de las lluvias, la oferta alimentaria se ha venido normalizando y como consecuencia de ello los precios agrícolas comenzaron a ceder y, con ellos, a bajar la inflación general.

Según el Dane, en septiembre pasado los precios al consumidor presentaron un descenso mensual de -0,05 por ciento. Este resultado sorprendió a los analistas.

Gracias a la respuesta de los diferentes cultivos a las lluvias y a los buenos precios de períodos anteriores, la inflación de alimentos se ubicó en -0,91 por ciento. Con este resultado, el grupo de alimentos fue el que más contribuyó a la caída en el índice general de precios al consumidor.

Gracias a dicho comportamiento, la variación anual de la inflación de alimentos cedió y se ubicó en 10,6 por ciento. Hasta hace poco esta gravitó alrededor del 12,0 por ciento.

Entre los bienes agrícolas cuyas cotizaciones presentaron las mayores caídas se encuentran la cebolla (-30,6 por ciento), la zanahoria (-26,4 por ciento), el tomate (-25,3 por ciento) y la yuca (-19,9 por ciento).

Según el Dane, entre junio y agosto del presente año el número de empleados en el sector rural aumentó, con respecto a igual periodo del año pasado, en 203.000, lo que representa un incremento de 2,4 por ciento.

De esta manera, en creación de nuevos empleos, el sector rural estuvo por encima de otros sectores que, como la construcción y el comercio, son grandes generadores de puestos de trabajo.

Por su parte, en el trimestre junio-agosto de 2016, la tasa de desempleo en el campo fue de 5,4 por ciento. Según el ministro de Agricultura, Aurelio Iragorri, dicha tasa es histórica, pues se trata de “la más baja de la última década”.

A pesar de los altos niveles de la tasa de cambio y de las mejoras en la producción, las exportaciones agropecuarias todavía no logran despejar.

Así, en agosto de 2016 dichas exportaciones cayeron 3,3 por ciento y, en el período enero-agosto de 2016, la contracción fue de 5,4 por ciento. En estos resultados influyeron de manera importante las menores ventas de café, ya que disminuyeron en -23,5 y -18,1 por ciento, respectivamente.

Sin embargo, debe destacarse que las exportaciones de algunos bienes agrícolas, como el banano y las flores, presentaron crecimientos positivos.

El principal reto de la política agrícola está en garantizar que los signos de recuperación del sector no solo sean sostenibles sino que representen un salto histórico en la tasa de crecimiento del sector.