Columnistas

Agua potable para todos

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19 de febrero de 2018

En Colombia es muy común que nos preocupemos por la falta de disponibilidad y accesibilidad al agua, pero también debe ser aún más importante preguntarnos permanentemente ¿cuál es la calidad del agua que estamos tomando en nuestras ciudades? ¿Cuál es la calidad del agua que tiene la quebrada o el río que abastecen a esas ciudades? O ¿cuáles son las enfermedades que viajan en el agua si no las controlamos?

El consumo de agua de mala calidad o no potable tiene serias implicaciones para la salud humana, la vida y la seguridad alimentaria, entre muchos otros aspectos, especialmente, en el campo o en las veredas lejanas de las cabeceras municipales donde los campesinos no tienen acceso a aguas tratadas.

Me acuerdo que en el año 2006, la Defensoría del Pueblo realizó un estudio de cumplimiento de la norma de calidad del agua potable, donde señalaba que el agua que se consumía en el país en esa época no cumplía en su mayoría en los aspectos biológicos y físico-químicos. Y que en ese sentido, “más de doce millones de habitantes de las cabeceras municipales del país están recibiendo un servicio de acueducto que suministra agua no apta para el consumo humano, el 55.3 % de la población”.

Yo me imagino que despúes de 10 años esta situación ha cambiado, pues cada empresa operadora está obligada a hacer seguimiento permanente de estos factores para garantizar un mejor servicio, pues una cosa son las cifras a nive nacional, otras son las departamentales, otras las municipales y otra muy distinta son las de cada ciudad o cada vereda.

De acuerdo al estudio hecho por el Ministerio de Salud en el año 2015, que analizó el Índice de Riesgo de Calidad de Agua -IRCA- de consumo humano, mostró que los departamentos con niveles de riesgo alto (el 16.7 % del país) fueron Caldas, Huila, Nariño, Tolima y Putumayo. La mayoría, 14 departamentos, estuvieron con riesgo medio (46.7 %) Bolívar, Boyacá, Caquetá, Cauca, Casanare, Guainía, La Guajira, Magdalena, Meta, Norte de Santander, Sucre, Vaupés, Valle del Cauca y Vichada. 7 departamentos y Bogotá D.C (Antioquia, Atlántico, Cesar, Córdoba, Cundinamarca, Risaralda, Santander) (26.6 %) se clasificaron en nivel de riesgo bajo. 3 departamentos 10 % (Quindío, Arauca, San Andrés y Providencia) estuvieron en nivel sin riesgo. Recordemos que estos resultados fueron emitidos en el 2015, esperamos ver los resultados del 2017.

La situación del riesgo para el consumo de agua potable no es sólo una caracteristica de los países en desarrollo o de los más pobres, un artículo recientemente publicado en el New York Times por Brad Plumer y Nadja Popovich, muestra los resultados de un estudio publicado por la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos, donde dice que desde 1982 hasta hoy, entre el 3 y el 10 por ciento de los sistemas de agua potable del país han violado todos los años las normas de salud de la Ley Federal de Agua Potable. Sólo en el 2015, 21 millones de estadounidenses pudieron haber estado expuestos a agua potable no segura.

Según este estudio, el problema es aún más grave en las zonas rurales de bajos ingresos. Así mismo, el estudio identificó los lugares más críticos, dentro de los que se destacan los estados de Oklahoma y el oeste de Texas, los cuales se han quedado muy cortos en el cumplimiento de las normas de seguridad del agua potable para sus ciudadanos.

En fin, en Colombia todos los días esperamos recibir muy buenas noticias por parte de los encargados de garantizar la calidad de este servicio, entendiendo que su accesibilidad es cada vez más compleja. Pero aunque podamos conseguir agua para que nadie muera de sed, el 80 % de los problemas de la salud en los países como Colombia, están relacionados con el manejo del agua. Por ello la prioridad del país no sólo debe ser la preservación, disponibilidad o accesibilidad sino la calidad en todos los servicios.