Alcahuetes de HP’s
“Iván Márquez, Timochenko, Romaña”... “¡Asesinos! ¡Hijueputas! Y a ti, Santos, que te toque lo que te toque, alcahuete de hijueputas”. Del discurso de Fernando Vallejo en la Feria del Libro.
Muchos leímos el discurso de Vallejo y poco puede agregarse porque cuando a las cosas se les llama por su nombre, así se molesten los “intelectuales influyentes”, y los eufemismos son erradicados manualmente y por vía aérea, no quedan malezas que ahoguen la verdad. Sin embargo no estoy de acuerdo con Vallejo al calificar de meretrices a las madres de estos terroristas porque probablemente no lo son, pero sí puedo asegurar que en este caso “HP’s” es la abreviación correcta para “Hampones Parásitos”, que de delincuentes pasarán a cogobernar por la alcahuetería y complicidad del Gobierno y de sus áulicos.
La guerrilla es el nido principal de HP’s, como antes los describí, pero tan peligrosa es la legión de cómplices, de distintos tipos, que patrocinan o alcahuetean este proceso de impunipaz; unos inconscientemente y otros no tanto. El portal “empoweredbyknowledge” hace una clasificación de los cómplices, en la que me basaré para que identifiquen a todos los alcahuetes que nos rodean: el primero es el cómplice consciente que a sabiendas de todo, voluntariamente colabora con el delincuente, mostrándose como bondadoso y pacifista. El segundo es el cómplice involuntario o “idiota útil”, que al mezclar idealismo y narcisismo se convierte en peón del plan de los delincuentes. Luego están los cómplices ambivalentes, que aunque denuncian a los perversos, escudados en la “imparcialidad” no toman partido y terminan dándoles a los asesinos la categoría y lugar que no tienen. También están los cómplices pasivos, que por su ignorancia y comodidad terminan patrocinando a los bandidos. Peor que los anteriores están los que no es que no entiendan, sino que no quieren entender lo que está pasando. Y finalmente están los seguidores del “importaculismo”, que creen que todo es ajeno y les resbala.
Apoyando una falsa paz, que realmente es una extorsión apaciguadora, hay un grupo de alcahuetes de HP’s: unos de sotana en el Episcopado, de toga en las cortes y de corbata en el Congreso, algunos empresarios temerosos de represalias del Ejecutivo o cuidando los balances generales y Generales evitando una baja prematura, periodistas a sueldo unos y “académicos” contratistas de la paz otros.
Este proceso de paz es la cuota inicial para un país espantoso “nunca antes visto” en nuestra historia, porque iguala a los bandidos con los soldados y los ciudadanos de bien, mina el futuro del país y asegura la repetición del delito al garantizarles impunidad a los narcoterroristas que se convertirán en actores políticos que cogobernarán gracias al golpe de Estado constitucional fraguado por el exfiscal, y como dice Vallejo, porque el mensaje que se le dejará a la nueva generación es: “Colombianos: a robar, a extorsionar, a secuestrar, a matar, a volar torres eléctricas, a sembrar minas, a dinamitar oleoductos, a traficar con coca, que la impunidad es la reina de Colombia. Ha quedado establecida aquí para lo sucesivo la justicia transicional, la herencia que nos deja el gran bellaco”.