Columnistas

Alcance de la tecnología

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20 de mayo de 2016

Por Simón Uribe García
Universidad Pontificia Bolivariana
Facultad de Com. Social, 3° semestre
saimon_0997@hotmail.com

Hace ya algún tiempo ha venido impactándome el cómo nuestra sociedad (y me incluyo en ella, por supuesto) se ha vuelto cada vez más dependiente a los dispositivos de última tecnología, y he tratado de concebir la idea de cómo sería un día en que todas las redes y todos los sistemas eléctricos del mundo se cayeran, en una especie de Gran Apagón.

Hoy, más que nunca, las secciones de tecnología en los grandes almacenes se ven abarrotadas por un público que ejerce su condición de persona a partir de aplicaciones, hashtags, likes y comentarios. Este mercado que no discrimina gustos (porque hay de todo y para todos), muestra al hombre del siglo XIX como un ser que sitúa en cada objeto material el valor máximo de su existencia y por medio de los cuales orienta el rumbo de su vida.

¿Cuándo nos volvimos tan dependientes de una pantalla táctil? No quiere decir que discuta el uso de las tecnologías, o que no las considere importantes, porque pienso que de verdad lo son, y mucho; me refiero es hasta qué punto debemos implementar la tecnología en todo lo que podemos y debemos hacer. ¿Por qué no hacer las cosas un tanto más sencillas, menos complicadas? O más básicas, si así se le puede decir.

Su nombre lo dice: medios tecnológicos, electrónicos. Son facilitadores, vías para ejecutar nuestras labores quizá de una forma más eficaz o más eficiente. Un medio, pero no todo el camino.

Creo que la prueba fidedigna de estos planteamientos sería empezar a preguntarme por qué decidí realizar el borrador de este escrito en un archivo de Word y no en una de las miles de hojas reciclables que mi mamá ha guardado desde hace más de 10 años.

Pienso que no se trata de que debamos regresar a la Prehistoria, pero tampoco buscar ser una especie de criatura robotizada. Pienso, más bien, que se debe buscar un punto medio entre la tecnología, sus beneficios y el cómo impactan en nuestras actividades cotidianas . n

*Taller de Opinión es un proyecto deEl Colombiano, EAFIT, U. de A. y UPB que busca abrir un espacio para la opinión joven. Las ideas expresadas por los columnistas del Taller de Opinión son libres y de ellas son responsables sus autores. No comprometen el pensamiento editorial de El Colombiano, ni las universidadese instituciones vinculadas con el proyecto.