ALISTÉMONOS PARA VOLAR EN CARRO
En la ciudad más innovadora ya debería estar operando un equipo interdisciplinario de expertos en movilidad y nueva tecnología que estudiara los más avanzados inventos del mundo para proyectar el transporte público urbano, como el de automóviles voladores que ya anunció la Nasa en los Estados Unidos para los años próximos.
Mejor que obsesionarse y comprometerse con vehículos que en poco tiempo serán obsoletos, como el Tranvía de la 80, sería recorrer institutos y centros de investigación que vienen experimentando innovaciones que ya deben tener listas y no lanzan todavía en espera de asegurar el éxito completo en seguridad y eficiencia.
La semana pasada, con la columna sobre la inconveniencia del tranvía, muchos ciudadanos me expresaron sus opiniones, los comerciantes organizados del sector que temen una afectación desastrosa con el proyecto, los vecinos que presienten la expropiación de viviendas, etc., en demostración de la pertinencia de solicitarle a la administración que replantee el tema y amplíe el espectro de las posibilidades.
En internet pueden verse todos los días modelos interesantísimos que podrían adoptarse en Medellín: Trenes de altura, redes de autopistas subterráneas, puentes y viaductos elevados, los hay en países y ciudades que exhiben esas soluciones sin misterios, como para que puedan escoger y aplicar aquí, con mejores garantías de duración y sin causar daños humanos y sociales, ambientales y económicos.
Vamos más allá del chiste de que ya tenemos taxis y buses voladores, a falta de mínimo ejercicio de la capacidad restrictiva y sancionatoria de la autoridad de tránsito para hacer respetar los límites de velocidad. Si hace medio siglo veíamos hasta con asombro el carro volador de Buck Rogers en las tiras cómicas o el Supercar de la serie de televisión, ya a la vuelta de la esquina del tiempo ojalá nos impresionemos no sólo con el revoloteo del helicóptero nocturno, el ficóptero, sino con el paso raudo de carros particulares y de servicio público por nuestro espacio aéreo.
Tal vez me falte información oficial, pero sí creo razonable urgir a los responsables del TPM (Transporte Público Municipal) y a otras entidades dependientes de la Alcaldía, a que se pongan las pilas, amplíen el panorama visual y las perspectivas y se lancen al mundo en busca de inventos que justifiquen mucho más la cualidad innovadora de la que nos ufanamos, probada además en estos días con la instalación de los paraderos inteligentes de buses, que ojalá representen factor de mejoramiento de la movilidad y de organización de la anarquía potenciada en los años recientes por falta de civismo, de respeto a las normas vigentes y de afinación de la autoridad, tantas veces fuerte con los débiles y débil con los fuertes. Alistémonos para montar en carros voladores.