Amazonas Colombiano, recuerdos de Funes
Por Juan Camilo Amaya Santos
Universidad Nacional de Colombia
Ingeniería de Sistemas, 2° semestre
juancamiloamayasantos@gmail.com
Cada día pareciese que el Estado colombiano quiere darle con un esfuerzo inexorable una contradicción al memorioso Funes. “Pensar es olvidar diferencias, es generalizar, abstraer”, decía Borges cuando a él se refería, pues Funes, prisionero del recuerdo, ya no podía pensar; sin embargo, en Colombia tanto se olvida, como se deja de pensar. Esta refutación práctica la venimos realizando desde tiempos coloniales, especialmente en nuestra zona de la Cuenca Amazónica. Tal vez no se le comunicó en su tiempo a Jorge Luis Borges, o tal vez él solo nos omitió, ¡qué difícil es coincidir con la tierra del realismo mágico!
Son sin duda las altas tasas de deforestación y la ineficiencia estatal para prevenirlas y no olvidar la minería ilegal y el constante daño que esta ocasiona a las comunidades indígenas que de ella subsisten, aquellas que ahora reflejan el olvido del suelo amazónico, suelo inmarcesible que alguna vez soportó las caucheras, la canela y el hambre del hombre blanco destructor que moría en sus bosques y ríos en expediciones al El Dorado.
Mientras la deforestación en el Amazonas representa aproximadamente el 65,5 % de la deforestación en Colombia según el Ideam, para el 2017, a nivel de países amazónicos seguimos entre los cinco con mayor deforestación. Somos el mayor productor de coca en el mundo y pese a que no es la mayoría, gran parte de esta se concentra en departamentos amazónicos como Putumayo y Caquetá (según cifras del UNODC) donde no ha habido una debida actuación por parte del Estado. En Caquetá, la ganadería extensiva, pese a no ser sustentable y deteriorar el suelo al ser este inapropiado para la actividad, representa la mayor cantidad de ingresos para el departamento, tampoco ha habido acción alguna por parte del gobierno para sustituir esta actividad.
Tal es el olvido de esta zona que, según estudios de la Universidad Nacional, Colombia podría quedarse sin río Amazonas para el 2030, obligando a una redefinición de la frontera con Perú; Leticia ya tiene inutilizable su puerto la mayor parte del año, y no se ven acciones suficientes. El potencial de la región amazónica se encuentra ofuscado por una mirada indiferente, paradigma de homogeneidad que obstruye el pensar y nos lleva a olvidar.
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