Columnistas

ARTE Y TINTA

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04 de noviembre de 2017

Por Samuel Vásquez Rivas
Universidad: Pontificia Bolivariana
Facultad de Com. Social, 1° semestre svasquezrivas95@gmail.com

A lo largo de la historia los tatuajes han acompañado al hombre. Modificaciones corporales, las cuales, muestran gustos, momentos de la vida y hasta mensajes para la sociedad. Esta expresión artística surgida hace siglos, ha evolucionado no solo en sus técnicas y desarrollo, sino también en la percepción que la gente pueda tener.

En el siglo pasado se veía el tatuaje como una práctica para marineros, exploradores y reclusos. Incluso, muchos de los significados y diseños provienen de estos grupos. Pero, en la actualidad cualquier persona puede poseer una modificación en su cuerpo, se ha vuelto una práctica común en el mundo occidental; en los jóvenes y adultos. Lastimosamente, un buen porcentaje de la población rechaza los tatuajes y la gente que los tiene. Esto es un pensamiento bastante arcaico; pensar que una persona puede perder su valor por tener tinta en su piel o que no puede tener un trabajo digno por el solo hecho de estar un poco rayado. Las opiniones son respetables sin lugar a duda, pero se debe tener un poco de tolerancia hacia el otro. No juzgar a alguien por sus marcas y por sus diseños realistas y neotradicionales. Se está en igualdad de condiciones físicas y mentales. Las capacidades son las mismas. El hecho de tener tatuajes o no, no cambia lo que un ser humano puede llegar a ser en la sociedad. Además, viéndolo del lado bueno, los tatuajes representan libertad de expresión; algo que le falta a las personas de hoy. Ser como se quiere ser y no dejar que alguien más domine nuestro cuerpo. Eso es lo que ha hecho el tatuaje en el siglo XXI.

Las empresas han entendido el pensamiento renovado de muchos, la mayoría, y han decidido ser flexibles y comprender que se puede tener el mismo éxito con figuras o sin figuras en los brazos. Ha sido una gran iniciativa, y se puede ver a los grandes gerentes y líderes de la sociedad teniendo sus tatuajes con orgullo. Algo que es claro, existen distintos arquetipos que se tienen que respetar. Hay momentos para mostrar los tatuajes, en otros, es mejor no dejarlos ver ya que esto puede cambiar el pensamiento de la gente que lo ve. También se debe respetar la imagen de una gran empresa y esto es fundamental. percepción común.

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