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Bobitos, no

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12 de octubre de 2016

Pensándolo bien, Colombia necesitaba el ‘no’.

Cuando creíamos superados los estragos del “faro moral” de J. J. Rendón, el de aquello de “la ética es para filósofos”, los publicistas del “no” y los departamentos de mercadeo de los medios de comunicación acogieron su doctrina.

Antes de que existiera el plebiscito, Francisco Santos ya había pronosticado la real agenda del ‘no’ frente a María Jimena Duzán: “Uribe hubiera firmado un acuerdo como este” (Semana, 8 de septiembre de 2012).

En su más reciente columna, Salomón Kalmanovitz anticipa lo que el proceder de Álvaro Uribe Vélez podría acarrear: “El único antecedente que se me ocurre de tan irresponsable conducta es la de Laureano Gómez en los años 40 del siglo pasado, cuando llevó al país a la guerra civil y al franco deterioro de su economía”.

Pero, ¿acaso todo es oscuridad? ¿Qué nos enseñó el “no”?

1. El “no”, paradójicamente, salvó la institucionalidad. La prepotencia moral y “probidad” de los promotores del “no” jamás hubieran aceptado un resultado en contra. “Fraude”, “maquinaria santista”, “hackers”, “mermelada”, etcétera.

2. El “no” les dio una perspectiva real a los jóvenes (del “sí”, el “no” y abstencionistas) frente al poder constructivo o devastador de un solo voto.

3. Los medios de comunicación y la academia nos equivocamos en la pedagogía: debimos concentrarnos en los abstencionistas.

4. Quedaron en evidencia los medios de comunicación que sin reparo vendieron espacios para la publicidad engañosa del “no”. Lo establecido por el Estatuto del Consumidor en caso de contenidos publicitarios que no corresponden a la realidad o inducen al error, genera dudas: ¿actuará en consecuencia la Superintendencia de Industria y Comercio? ¿A los patrocinadores del “no”, que mantienen la maquinaria aceitada, les esperan sanciones pecuniarias? ¿Y a las directivas de medios noticiosos (cuya misión es producir, investigar, verificar, contrastar y divulgar información de actualidad) que avalaron la publicación de avisos falsos a sabiendas de que lo eran? De prosperar la demanda en contra de Juan Carlos Vélez, gerente de la campaña del “no”, surgirían otras inquietudes... del orden penal.

5. El “no” desencadenó la construcción espontánea de sociedad civil. Una paz estable y duradera es verborrea sin ciudadanos activos, independientes.

6. El “no” catapultó los diálogos con el ELN: esa guerrilla entendió que es ahora o nunca.

7. El “no” revivió la discusión en torno a los cabildos abiertos, propuesta de Eduardo Cifuentes, expresidente de la Corte Constitucional.

Miles de personas marcharon el viernes en Medellín. Los ciudadanos necesitan disciplina y constancia en la protesta pacífica para exigir que no se dilaten estas conversaciones y que cualquier modificación que se les haga a los acuerdos cuente con la presencia de un frente amplio de ciudadanos, como el que sugiere César Rodríguez Garavito. ¿Encerronas entre Santos, Pastrana, Uribe y Ordóñez para decidir sobre nuestro futuro?...

(Quienes se autoadjudicaron la única vocería del “no” le apuestan al riesgo del cese del fuego indefinido y al alargue del proceso hasta las próximas elecciones).

Pacifistas, sí; pasivos, no. Demócratas, sí; bobitos, no.