Cabeza de turco
Por Felipe Osorio Vergara
Universidad de Antioquia
Facultad de Periodismo, 1° semestre
felipeosoriov@hotmail.com
La expresión cabeza de turco hace referencia a una o varias personas que son inculpadas de un hecho que no cometieron con el ánimo de servir de excusa a los fines de los acusadores. En este sentido, esta expresión española que se originó en las Cruzadas y que es equivalente a la locución “chivo expiatorio” encaja a la medida con la situación que vivió el español José González Llorente durante la conspiración orquestada por los criollos neogranadinos el viernes 20 de julio de 1810.
González Llorente había nacido en el puerto de Cádiz, pero había emigrado a la Nueva Granada en 1779, en donde logró amasar una importante fortuna. Su ocupación principal era el comercio, razón por la cual tenía la mejor tienda de la Calle Real (hoy Carrera Séptima) de Santafé de Bogotá. Era generoso con obras benéficas y fiel a las políticas coloniales, sin embargo, era indiscreto al hablar, por eso fue el personaje escogido por los criollos para estallar la revuelta. El plan trazado por el criollaje consistía en solicitar el préstamo de un florero (otras fuentes hablan de un ramillete) para decorar la mesa en la que se reunirían los criollos santafereños con el comisionado quiteño Antonio Villavicencio, no obstante, era obvio que González Llorente se negaría y dada su indiscreción en el lenguaje se podría iniciar una reyerta que conllevaría al enardecimiento de la multitud que estaba en la Plaza. Pues bien, el plan salió a la perfección, ya que Antonio Morales y Pantaleón Santamaría empezaron a pelear con González Llorente al tiempo que aquellos comunicaban a la gente que el español había insultado a los americanos, por lo que la muchedumbre estalló en ira contra Llorente, pidió Cabildo Abierto y una Junta de Gobierno en la ciudad, peticiones que se materializaron en la tarde de ese viernes 20 de julio.
El florero que pasó a la historia como de “Llorente,” con el segundo apellido del peninsular a raíz de una tradición española de llamar a las personas por su apellido materno y no por su apellido paterno, es sin duda alguna uno de los mitos fundacionales de la República de Colombia, y pese a que aún está en tela de juicio la existencia del mencionado florero o los hechos en torno a este, es claro que dicho relato es una de las bases de la historia patria y republicana de Colombia.
*Taller de Opinión es un proyecto de
El Colombiano, EAFIT, U. de A. y UPB que busca abrir un espacio para la opinión
joven. Las ideas expresadas por los columnistas del Taller de Opinión son libres y de ellas son responsables sus autores. No comprometen el pensamiento editorial de El Colombiano, ni las universidades
e instituciones vinculadas con el proyecto.