Café, mejoran las perspectivas
En estos días el periódico EL COLOMBIANO presentó una entrevista con el director ejecutivo de la Organización Internacional del Café (OIC, su sigla en inglés) el brasileño Robério Oliveira Silva.
En dicha entrevista el señor Oliveira Silva señala que el año cafetero 2013-2014 terminó con una oferta mundial de 142,3 millones de sacos de café. El consumo fue de 150 millones de sacos. Ello implica que en dicho año el balance global del mercado del café terminó con un déficit mundial de unos ocho millones de sacos. Es decir, que el mercado global del café está operando con unos niveles bajos de inventarios en manos de los países productores y de los consumidores. Oliveira estima que dichas existencias equivalen a solo 18 semanas de consumo.
Según el director ejecutivo de la OIC, este resultado sugiere que “hay países con unos inventarios no muy altos. Por tanto, la gente, los comercializadores y los industriales en los países consumidores deben tener en cuenta esto para considerar sus embarques de café. Si hay una ruptura en exportaciones habría un impacto inmediato en los precios”. Resalta que dicha ruptura podría tener “un efecto sustancial en los precios”.
El balance de la producción mundial de café en el año 2013-2014 (que tuvo una caída de 3,5 por ciento) indica, según la OIC, que entre los grandes exportadores del grano, como Vietnam, Indonesia y los países africanos, la oferta “terminó más o menos en equilibro”.
Sin embargo, se destaca que el único que presentó un déficit grande ha sido Brasil, que “se quedó en la parte baja de las estimaciones con una producción entre 40 y 44 millones de sacos, porque tuvo problemas por la sequía en algunas regiones”.
Contrario a lo que ocurrió con la producción mundial de café y a la situación de algunos países latinoamericanos, como Brasil, la producción de Colombia fue, en el año cafetero 2013-2014, de 13,3 millones de sacos, lo que representa, con respecto al año inmediatamente anterior, un aumento de 10 por ciento.
Según el señor Oliveira Silva, “Colombia ha elevado su producción de una manera sistemática y consiguió superar los retos que le planteó la infestación de roya. Ha tenido un avance consistente y su mayor producción es bienvenida en estos momentos”.
Si a estos incrementos en la producción se le agregan los mayores precios en pesos de la carga de café, los caficultores colombianos han tenido la oportunidad de incrementar, de manera importante, la rentabilidad del cultivo y, por ende, sus ingresos. Es de esperar que todo esto revierta en un mejoramiento de la productividad y de la oferta exportable.
Sin duda, las perspectivas de mediano plazo son favorables para el cultivo del café, pues con unos inventarios tan bajos a nivel mundial existe la posibilidad de que los precios externos mejoren. Sin embargo, el país tiene que superar dos riesgos: el Fenómeno de El Niño y su eventual impacto en la producción de café y la baja oferta de trabajadores para recolectar la cosecha, que afecta la producción y los costos.