Columnistas

CALLEJÓN SIN SALIDA

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22 de noviembre de 2014

Preocupación grande es observar el crecimiento habitacional del Valle del Aburrá, donde se presentan graves problemas por efecto de la movilidad, cuyo colapso en horas pico es inenarrable. Se entra en el desespero al ser seguidos por ambulancias que con urgencia llevan pacientes a los hospitales.

La miopía, por no decir ceguera, de muchos de nuestros gobernantes ha sido extrema, los jefes de Planeación de los diferentes municipios que conforman este valle, han sido poco visionarios al estudiar el equilibrio: vías, viviendas, habitantes, vehículos y dar licencias, en algunos casos para edificios de gran altura, escasos de parqueaderos, en vías de un carril, donde la calle se convierte en parqueadero.

“Después de ojo sacado no hay Santa Lucía que valga”, era un dicho de nuestros viejos, sabio por demás; aquí el daño está hecho, queda buscar correctivos, difíciles, hay que hacerlos al costo que sea, para no “borrar con el codo lo escrito con la mano”, lo que hemos dicho de Medellín en diferentes momentos: “La ciudad de la eterna primavera”, “Medellín, la tacita de plata”, “Medellín la más educada” y así pudiéramos decir tantas cosas, pero como vamos, Medellín y el Valle del Aburrá serán “los más colapsados”.

Las transversales se colapsan varias horas del día, la intermedia San Lucas – Envigado, hoy en fila india para tránsito vehicular; hay más de veinte edificios en construcción de gran altura por esta vía, donde al ser habitados, será imposible la movilidad, mientras en la parte plana con vías generosas y cercanas al metro limitan la altura, totalmente contra lo que permiten en la intermedia, sin vías.

El caso de Envigado es grave y se le suma un grupo de personas evitando por medio de tesis poco comprensibles, obstaculizar el transporte masivo, argumentando proteger el famoso túnel verde, árboles reemplazables por especies de crecimiento precoz, que mejoraría el entorno y evitaría los riesgos que se presentan con los árboles actuales que en algunos casos por su estabilidad y ramas abiertas, son dañados por vehículos de cierta altura.

El Área Metropolitana debe estudiar rápido con todos los municipios que la conforman, contratar expertos que luego de analizar lo que vemos llegar, presenten soluciones concretas, qué se debe hacer para remediar en parte la calamidad que hoy se presenta en la movilidad, con seguridad seguirá creciendo y en el mediano plazo será imposible el tránsito vehicular.

Algunos hablan de acabar con el Aeropuerto Olaya Herrera, envidiado por muchas ciudades, por sus vuelos regionales que sirven al Eje Cafetero, Chocó, Córdoba, Sucre y regiones distantes por carretera, además a las Fuerzas Armadas como aeropuerto alterno. Que no nos pase como con el Ferrocarril de Antioquia, hoy añorado por muchos, transporte oportuno de carga al Atlántico y al Pacífico, como fue hasta bien entrado el siglo pasado, hoy eficiente en Estados Unidos, Europa y Asia.

Ejemplos tenemos: El Dorado en Bogotá, totalmente colapsado a pesar de su adecuación y modernidad; el José María Córdoba va por el mismo camino de El Dorado, además de sus limitaciones climáticas; no seamos miopes, el Olaya Herrera como aeroparque es patrimonio indestructible de Antioquia y los departamentos que de él se benefician y no se puede aceptar que urbanistas lo tengan en la mira. Se escuchan voces de concejales que hablan de los riesgos de un aeropuerto en la ciudad; que los manden en comisión a Miami, Nueva York, Los Ángeles y otras ciudades europeas, para que vean aeropuertos operando de día y de noche sobre ciudades de grandes rascacielos y habitadas masivamente.