Carta abierta a Mark Zuckerberg
Hola Mark
En primera instancia, quiero expresarte mi solidaridad por el hackeo de tus cuentas en Twitter, Linkedin y Pinterest. Fue noticia de primera plana en casi todos los periódicos, tuviste la atención y respaldo de todo el mundo y seguro para dichas redes fue una señal de alarma para mejorar sus niveles de seguridad, porque seguramente, te dieron el beneficio de la duda y sabían que tú no serías capaz de publicar cosas en contra de las políticas de ellas y, menos aún, ir en contra de la ética, la moral y las buenas costumbres.
Ojalá los que somos menos conocidos tuviéramos el mismo nivel de atención, y no por los medios, sino por la red social que lideras. Hace un mes mi cuenta de Facebook fue deshabilitada sin previo aviso y lo único que me responden, después de seguir los pasos que la página de ayuda indica, es que por razones de seguridad no me pueden decir, que la decisión es inapelable y, eso sí, agradecen mi comprensión.
Después de insistir por diferentes links de la página, no he vuelto a tener la más mínima respuesta ni tuve en este proceso la oportunidad de defenderme, pues ni siquiera supe cuál fue el delito o infracción a las responsabilidades que cometí. No se me da el beneficio de la duda que tú tuviste de las otras redes y se presupone mi culpabilidad, algo que ningún sistema legal decente hace (no creas que estoy comparando a Venezuela con Facebook, no se me ocurriría).
Pero eso sí, los delincuentes del Bronx (una olla de narcotráfico en Bogotá Colombia, para que no lo confundas con el Bronx neoyorquino) tienen su página intacta, anuncian sus ventas y ponen fotos de sus fiestas por la red sin que a ellos les pase nada.
Mucha gente puede dar fe que soy una buena persona, un poco irreverente eso sí, pero que no ha publicado nada indecente, inmoral o grosero en Facebook, no he infringido ningún derecho de autor o propiedad intelectual, ni he suplantado a nadie en la red, (a no ser que mi vida completa sea una suplantación de 43 años a la vida de alguien).
Esto ha tenido su lado bueno, también lo reconozco, la gente llama a preguntar si he muerto, luego de disculparse quieren saber, de viva voz, qué ha sido de mi vida, y seguro en mi cumpleaños se darán el espacio para llamarme y no solo publicar en mi muro (ups, Facebook les recordaba la fecha) y, aunque estaba lejos de ser adicto a la red, ha sido un proceso de desintoxicación interesante para tener contacto con el mundo real.
Creía que Facebook y las redes sociales democratizaban el acceso a la información, la posibilidad de opinar respetuosamente y que dicha opinión se extendiera por la calidad o la afiliación con el comentario, no por lo importante de la persona que lo hace. Pero desafortunadamente así no funciona para otros temas. Como no soy usted o Justin o Kim, mi caso merece pasar al olvido con un mail automático. Por eso te escribo esta carta para que se viralice a través de la cuenta de quienes se solidaricen con mi caso y sientan que les podría pasar a ellos también y tú, ahora que sabes lo que se siente, me puedas ayudar con mi caso, saber qué pasó y tener mi cuenta de regreso. O por lo menos me ayudes a pagar el psicólogo que me está asistiendo para no sentirme un paria digital y dejar el delirio de persecución cada vez que pongo un mensaje en whatsapp o en instagram, aplicaciones que son tuyas también.
PD. No quiero que por eso pienses que yo tengo que ver con el hackeo, pues no tengo la más mínima idea de cómo hacer tal cosa, solo estoy haciendo buen uso de la oportunidad. También doy autorización a quien quiera publicar o compartir esta carta para que no les deshabiliten su cuenta por infringir derechos de autor.