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CARTAMA

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17 de enero de 2017

Colombia por tradición ha tenido una agricultura de subsistencia y pequeñas parcelas con comercialización local. Esta aseveración, que parece un poco dura, es verdad si excluimos productos como el café, banano y flores, en cuyo comercio se ha logrado desarrollar una base empresarial organizada, agremiada, con centros de investigación, asistencia técnica y comercializadoras internacionales. Estas posibilidades, a su vez, son definitivas e indispensables para el éxito de cualquier tipo de cultivo, pues le permite tener grandes volúmenes, lograr estandarizaciones del producto, tener canales de comercialización fuertes y acceso a créditos blandos y tecnología. Estos tres productos son grandes generadores de empleo y hacen un gran aporte a la economía regional y nacional. Para hacernos una idea, basta mencionar, que solo el café congrega más de 500.000 familias cafeteras y exporta más de US $2.526 millones, las flores US $1.308 millones y generan alrededor de 130.000 empleos directos e indirectos y el banano por su lado U$748 millones con 158.000 empleos directos e indirectos igualmente. Todos ellos productos tradicionales y de gran importancia para el país.

Gracias a nuestra diversidad de climas y pisos térmicos, desde hace algunos años el aguacate, especialmente la variedad hass, viene abriéndose camino, hasta perfilarse, ¿por qué no?, en el cuarto renglón exportador entre los principales productos agrocomercializados en un futuro no muy lejano. Si esto se consolida, con el aguacate podremos tener un renglón de importancia mundial, como ya lo son los tres productos mencionados. Recuerdo que en el 2005 realizamos, en la Secretaria de Productividad y Competitividad de la Gobernación de Antioquia, un estudio de potencialidades frutícolas el cual mostró que el aguacate en el Oriente antioqueño reportaba productividades de 20 toneladas por hectárea, una de las mayores productividades en el mundo y probablemente la mayor. Hoy día, las posibilidades de cosechar la fruta 11 meses del año en Colombia, sumado a iniciativas regionales y nacionales de un grupo de empresarios interesados en el cultivo, permite ver como después de más de 10 años de esfuerzos, tropiezos, intenciones de agremiarse, iniciativas locales de comercialización, etc., el aguacate hass cada vez se convierte en un renglón importante de la economía colombiana.

Entre las muchas iniciativas, de todos los tamaños, sobresale Cartama, una empresa de visionarios del campo, con gran conocimiento de los mercados internacionales y gran experiencia agrícola. Estos emprendedores de la fruta verde entendieron que los mercados internacionales buscan estabilidad en la compra, es decir, empresas que les provean la fruta todo el año y no de manera estacional. Gracias a ello, Cartama logró con sus más de 180 empleados desarrollar 400 hectáreas de cultivos en diferentes pisos térmicos de Colombia, además alcanzar las más altas calidades en fruta de exportación. Después de muchos esfuerzos, dedicación y tecnología, esta empresa colombiana exporta a Inglaterra aguacate refrigerado de las más altas calidades. En el año 2016, fue reconocida por la cadena de supermercados inglesa Marks & Spencer como la mejor calidad en aguacate hass a nivel mundial.

Cartama es una demostración de que sí se puede hacer empresa seria, rentable que la apunte al desarrollo del campo colombiano. A propósito, luego del proceso de paz, se abren todas las oportunidades en el campo colombiano para que nazcan empresas como Cartama.