Cataluña, Puerta a la Unión Europea
Por Santiago Zapata Serna
Universidad EAFIT
Facultad de Finanzas, 8° semestre
szapata6@eafit.edu.co
Así titulaba la presentación a cargo del Dr. Felip Puig i Godes en el 2013 cuando, ante un auditorio lleno en la Universidad Eafit, nos contó acerca del proceso de transformación que ha sufrido Cataluña y como aportaba a lo que en ese momento era una España en decaída. Con la coyuntura actual que se vive en este país, me valí de la memoria para reflexionar un poco acerca de lo que implicaría una independencia catalana.
El estado de Cataluña se sitúa en la zona nordeste de España y la península Ibérica, tiene salida al mar Mediterráneo y su capital Barcelona es la joya de la corona con un índice de calidad de vida que se posiciona entre los más altos en Europa y un ingreso per cápita de 28 590€ (cifras actuales).
Su buen manejo administrativo en temas de desarrollo y transición económica ha permitido un importante avance industrial, a tal punto que hacen de Cataluña una potencia regional que carga con una cifra estimada del 20 % del PIB Español. Sin embargo, la política de expansión agresiva que se evidenció llevó consigo un aumento en temas como la inflación y deuda pública. En Cataluña hoy la deuda se sitúa en una cifra cercana al 26 % de su PIB y su tasa de paro ronda el 15 %.
Si a lo anterior se le suman las demás consecuencias de una eventual declaración de independencia, como lo son: la salida de la Unión Europea y así mismo la banca multilateral y fondos estructurales, el impacto en el mercado financiero y el aumento en primas de riesgo y la caída del comercio exterior entre otras, hacen que una decisión de declarar independencia sea racionalizada y valorado en todo el sentido de la palabra.
Aunque los movimientos separatistas son cada vez más presentes en Europa y en especial Cataluña, considero las declaraciones y acciones propuestas por el presidente Rajoy como acertadas. Cataluña debe ser ejemplo de solidez económica e identidad nacional. Si se interviene, será por el bien del pueblo catalán. Su situación económica y la deuda soberana que tendría que cargar a causa de la repartición, encima de la suya, conllevará inevitablemente a que lo que en algún momento se pueda llegar a llamar el Estado de Cataluña sea también el principal ejemplo de un estado fallido, política y económicamente hablando.
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