Columnistas

Ciudadanos desinformados

Loading...
10 de mayo de 2016

Con todo respeto, me permito lanzar la siguiente hipótesis: una inmensa mayoría de los ciudadanos del municipio está desinformada sobre las dinámicas locales de políticas públicas. La información noticiosa nacional ha eclipsado la local. Los ciudadanos están más enterados y preocupados por lo que pasa en el mundo o el país, que por las decisiones que el gobierno local toma para el municipio.

En un reciente ejercicio de clase con estudiantes universitarios, nos dimos cuenta de que la gran mayoría del público en Medellín desconoce la información local y las dinámicas de gobierno. Los resultados muestran que aún la televisión es el medio de comunicación más visto (seguido por Internet); los canales locales, prácticamente, no figuran.

En la televisión nacional las mejores franjas horarias abundan en noticias nacionales y el poco tiempo que dedican a lo local, emiten informaciones atomizadas sin contexto, preferiblemente de orden público. La información local que conocen los consultados, es la que muestran los noticieros nacionales, con su inmensa carga tendenciosa.

Este asunto tiene una negativa influencia en un punto crucial de nuestra vida pública: el ejercicio de la democracia municipal. Personas desinformadas, además de ser manipulables, no pueden ejercer una ciudadanía responsable. Es un deber buscar información apropiada sobre el acontecer y las actuaciones del gobierno local; y es un derecho recibirla. Todo esto es el primer paso para un ejercicio democrático, porque la buena información permite tomar decisiones acertadas.

Así que aquí hay un enorme reto para el desempeño de la democracia municipal. Las entidades de gobierno local tienen canales para difundir sus actuaciones, y eso ya es una parte. Pero no solo muy poca gente los ve, sino que el equilibrio se logra cuando la ciudadanía ejerce control público sobre dichas actuaciones y dispone de canales para difundir sus hallazgos.

Además de la falta de esos canales (las redes sociales aún están inmaduras en ese sentido), el problema consiste en que se ha gestado una apatía hacia lo local, quizá en parte por esa deficiencia informativa.

La democracia imperfecta de hoy se puede corregir, parcialmente, con un trato acertado de la información que se da y se recibe. El manejo de una información transparente es un gran reto para los gobernantes que de verdad se reconocen como ciudadanos ejerciendo un servicio público. Y un reto para los medios conscientes de ser canales para robustecer esa democracia.