Columnistas

Clientelismo y Acuerdo Final para la Paz

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07 de agosto de 2017

Por ARMANDO ESTRADA VILLA*
aestradav@une.net.co

El Gobierno Nacional ha sido estricto en el cumplimiento del Acuerdo Final para una Paz Estable y Duradera. Únicamente al punto relacionado con la proscripción, erradicación, mitigación y prevención del clientelismo no le ha prestado atención. Extraña que un Gobierno tan comprometido con el Acuerdo no se preocupe por ejecutar este trascendental aspecto de su contenido, cuando solo exige aplicar la carrera administrativa para que sean los méritos y no las recomendaciones las que determinen el ingreso a los cargos públicos y terminar con los cupos indicativos en el presupuesto para que el gasto público se despersonalice y no constituya la principal fuente de corrupción.

Al respecto, el Acuerdo Final establece: “2.3.5. Promoción de una cultura política democrática y participativa (...) para dar un manejo transparente a la gestión pública proscribiendo las prácticas clientelistas y la corrupción” (Página 53). “6. (...) profundizar la democracia, erradicando la corrupción, la falta de transparencia, el clientelismo” (Página 194). “6.1.5. (...) El Gobierno Nacional pondrá en marcha las siguientes medidas: (...) Matrices de riesgos de corrupción, así como estrategias de mitigación, concientización y prevención de malas prácticas, clientelismo y corrupción” (Página 199).

Toda la literatura sobre clientelismo considera que una de sus secuelas es la corrupción. En efecto, Alejandro Gaviria, en columna titulada Clientelismo y corrupción, dice: “En las finanzas públicas, la corrupción es el problema más conspicuo, pero no necesariamente el más grave o el más importante (...) El problema de fondo es el clientelismo. La corrupción es consustancial al clientelismo” (El Espectador, 16 de abril de 2006).

De igual manera, Rudolf Hommes, en artículo denominado Economía y clientelismo, manifiesta: “el clientelismo (...) no solo fomenta la corrupción en todo el sistema político, también es pernicioso para el crecimiento económico” (Portafolio, 16 de septiembre de 2012). En el mismo sentido, Guillermo Perry, en escrito titulado Inversiones y mermelada, afirma: “la mermelada ha llegado mucho más allá de sus ‘justas proporciones’, contribuyendo a un desperdicio monumental de recursos públicos, a la corrupción y a la perversión de las prácticas políticas (El Tiempo, 5 de abril de 2014).

Francis Fukuyama, en su libro Orden y decadencia de la política, expresa: “Un fenómeno que se identifica con la corrupción es el clientelismo” y agrega: “El clientelismo fomentaba la corrupción absoluta por parte de la clase política”.

Como la corrupción, impulsada por el clientelismo, es, según todas las encuestas, el principal problema del país, urge atacar tanto la causa como el efecto. Ojalá el Gobierno entienda que combatir el clientelismo es cumplirles a las Farc el Acuerdo Final y también cerrarle el paso a la corrupción que nos carcome.

* Ex ministro del Interior