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CÓMO PREPARARSE PARA LA PRÓXIMA RECESIÓN

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01 de mayo de 2016

A pesar de cifras sólidas en cuanto a empleo, el Producto Interno Bruto de América subió apenas 0,5 por ciento en los primeros tres meses del 2016, el ritmo más lento en dos años. La expansión actual ya es más larga que el promedio posguerra, así que no sería sorpresa si los creadores de las políticas empiezan a preguntar, ¿será que otra recesión está a la vuelta de la esquina?

La respuesta, claro, es que nadie lo sabe. Los economistas pueden pronosticar recesiones tan efectivamente como pueden leer la palma de su mano. Sin embargo, lo que los creadores de las políticas pueden hacer es alistarse para la próxima recesión, cuando sea que llegue. Y tenemos que actuar ahora, porque estamos lejos de estar listos.

Históricamente, hemos dependido de la junta de la reserva federal para actuar como nuestro luchador principal en la recesión. Y ha hecho una buena labor. Desafortunadamente, no servirá de mucha ayuda la próxima vez. Dado que las tasas de interés ya están tan bajas es poco probable que la munición principal de la reserva, su habilidad para rebajar aún más las tasas, tenga mucha influencia cuando llegue la próxima desaceleración.

Si queremos mitigar dificultades y ayudar a que la economía se levante cuando eso suceda, la movida prudente sería fortalecer a los ‘estabilizadores automáticos’ en el presupuesto federal, programas como el seguro de desempleo, el Programa de Asistencia para la Nutrición Suplemental, o SNAP por sus siglas en inglés (estampillas para comida) y Medicaid los cuales, sin necesidad de acción por parte del Congreso, se expanden cuando la economía es débil y contraen cuando la economía está en camino hacia la recuperación. Tales programas ponen dinero en los bolsillos de aquellos quienes más sufren durante recesiones, dinero que rápidamente será gastado en la economía

Pero como están actualmente, estos programas no son suficientes.

Uno de los retos más grandes durante una recesión es a nivel estatal, muchos estados tienen requerimientos de presupuesto balanceados, lo cual significa que a medida que los ingresos caen, los gastos también tienen que hacerlo, haciendo más dolorosa a la recesión. El gobierno federal puede ayudar temporalmente aumentando el dinero que les da a los estados para cubrir Medicaid, lo cual los dejaría libres para atender otros déficits en su presupuesto.

Los creadores de políticas de ambos grandes partidos políticos reconocen el riesgo de la ausencia de acción; el Congreso aprobó paquetes de incentivos bajo las administraciones tanto de George W. Bush como del presidente Obama.

Durante tiempos normales, este fondo podría estar dirigido a poblaciones como los desempleados a largo plazo con historiales criminales, quienes normalmente tienen problemas en el mercado laboral. Cuando una recesión golpea, este fondo ofrecería la infraestructura necesaria para llenar las necesidades de creación de empleo.

También podríamos mejorar nuestro sistema de seguro de desempleo, el cual ocho estados, incluyendo grandes como Florida, Michigan y Carolina del Norte, han menospreciado al restringir la elegibilidad o recortar beneficios, o ambas cosas, en años recientes.

También debe mejorar los detonantes, basados en las condiciones del mercado, que ‘encienden’ las semanas adicionales de beneficios durante recesiones y los ‘apagan’ durante las recuperaciones.

Finalmente no hay manera de saber cuándo la próxima recesión llegará. Pero si empezamos a prepararnos desde ahora, estaremos mucho más listos para cuando lo haga .