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COMO TRUMP ESTÁ APLICANDO SU BLOQUEO A LOS MUSULMANES

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24 de julio de 2017

Por Farhana Khera y Johnathan J. Smith
redaccion@elcolombiano.com.co

Perdidos en medio del alboroto sobre las restricciones de viaje de la administración Trump a los ciudadanos de los países de mayoría musulmana y el inminente enfrentamiento en la Corte Suprema, son las formas insidiosas en que el gobierno ya ha comenzado a imponer una prohibición musulmana.

Lo hace a través de medios engañosamente aburridos: aumentando los obstáculos administrativos y consolidar o incluso ampliar las actuales restricciones de viaje que no están bajo revisión en la corte. El impacto colectivo de estos cambios será que una prohibición permanente de los musulmanes quedará consagrada en la política de inmigración estadounidense.

El mes pasado, la Corte Suprema acordó escuchar dos casos que cuestionan la legalidad de la orden ejecutiva de inmigración y refugiados del Presidente Trump. Y alentó la xenofobia de la administración Trump cuando reincorporó la prohibición temporal y negó la entrada a personas que carecen de una “relación de buena fe” con un ciudadano o entidad estadounidense. (Asombrosamente, el gobierno dice que abuelos, tías, tíos, primos y prometidos carecen de tal relación, pero un juez federal en Hawaii no estuvo de acuerdo).

Aunque estas restricciones de viaje a corto plazo estarán en el centro de lo que la Corte Suprema considere en el otoño, nunca han sido el objetivo principal del presidente. En cambio su objetivo final, como lo repitió constantemente durante la campaña, es “el bloqueo total y completo de los musulmanes entrando a los Estados Unidos”. Y de manera callada y disimulada, su administración ha estado trabajando fuertemente para hacer que eso suceda.

El Departamento de Estado ya se ha movido para implementar la directiva de “extrema investigación” del presidente imponiendo nuevos y onerosos requisitos de solicitud de visado. Obligan a los solicitantes a presentar varios años de datos personales, incluso de cuentas de redes sociales.

Claro está que no todos los solicitantes de visas están sujetos a esta revisión; solo es para “poblaciones que ameritan escrutinio incrementado”. Pero todos saben que ese término es código para personas de países de predominio musulmán. Incluso antes de que estos requerimientos existieran, aquellas personas tenían que soportar interrogaciones invasivas y periodos de tiempo prolongados para el procesamiento. La administración Trump simplemente ha formalizado esto como política del gobierno.

Con poca fanfarria, la administración también se ha echado hacia atrás en su compromiso de acelerar el tiempo que se tarda en obtener una visa.

La Casa Blanca ha citado preocupaciones por la seguridad nacional como razones para el cambio, pero el impacto, especialmente combinado con otras medidas de “extrema investigación”, serán demoras aún más largas y retrasos acumulados mayores.

La orden ejecutiva pone a las agencias federales, incluyendo a los departamentos de estado y seguridad nacional, a cargo de revisar los procesos de investigaciones de visas, en casa y en el extranjero, para ver si son lo suficientemente rigurosos. La información será utilizada para decidir si la restricción de viaje a corto plazo deberá ser extendida de manera indefinida y si ciertos países deben ser añadidos o removidos de la lista de naciones excluidas.

La semana pasada, las agencias enviaron a la Casa Blanca un informe detallando sus recomendaciones iniciales. Aunque las agencias se han negado a hacer públicas sus conclusiones, toda la evidencia sugiere que los países de mayoría musulmana sufrirán el golpe de estas restricciones, que es exactamente lo que busca el Presidente.

Es poco probable que el universo Twitter y los expertos de las noticias por cable sean movilizados por cambios en políticas que surgen a través de este tipo de procesos burocráticos. La mayoría de las personas no están siguiendo de cerca los pormenores de las investigaciones de las visas.

Eso es una lástima porque ya existe evidencia de que están funcionando. La cantidad de visas entregadas a ciudadanos de países de mayoría musulmana ha decaído en cifras de dos dígitos. Entre casi 50 países de mayoría musulmana, las visas a no inmigrantes que han sido negadas decayeron casi 20 % en abril, comparado con el promedio mensual de 2016. Las visas aprobadas a personas de Irán, Siria, Sudán, Somalia, Libia y Yemen, los seis países en la lista de prohibición de viaje, bajaron 55 %. Esas cifras seguirán empeorando si las demás provisiones son implementadas.

Por último, considere un incidente vergonzoso. Un equipo de robótica de niñas afganas inicialmente fue negado la entrada a EE. UU. para participar en un concurso de ciencia. Fue solo después de la protesta pública y una intervención de Trump que se les concedió la entrada. Situaciones como esa también pueden tener un efecto escalofriante en la gente de los países de mayoría musulmana, lo que resulta en nuevas disminuciones.