Concejales tercos
El alcalde y su gabinete no pueden hacer todo en una ciudad. Tienen que contar con aliados como el Concejo, un órgano colegiado que además de legislar en favor de la ciudad y hacer control político debe tener, así haya en él oposición, la camiseta puesta de cara a todo lo que pueda generar bienestar para la ciudad.
Hace unos meses el Gobierno Nacional vendió su participación mayoritaria en Isagén a la empresa canadiense Brookfield. Hubo indignación colectiva. Que el ministro de Hacienda Mauricio Cárdenas estaba feriando al país, que la plata la van a usar para pagar unas carreteras de cuarta generación cuando no vamos ni en segunda generación, que Santos está entregando el patrimonio nacional a cualquiera, en fin, nada se pudo hacer.
El Municipio de Medellín, por intermedio de EPM, también es accionista de Isagén. Tiene el 13,14 %. Como están las cosas, esa participación es pírrica y permite tener injerencia en las decisiones que vaya a tomar el nuevo dueño, quien es el controlante y, además, está ofreciendo comprar el resto de la compañía. A buen entendedor pocas palabras: yo les compro las acciones y suerte que los vi.
Si EPM 0no vende las acciones, literalmente la plata metida en Isagén terminará enterrada. Esas acciones solo darán frutos vía dividendos o vendiéndolas. Por más que EPM quiera ser “amigui” de Brookfield, lo único que podrá hacer es calentar la silla a la que tiene derecho en la junta directiva.
El Municipio tiene la oportunidad de venderlas y recibir cerca de $1,5 billones. Una parte de ese dinero iría a EPM para beneficiar a 42.000 familias con saneamiento básico, y otra parte a la Alcaldía, para financiar algún medio masivo de transporte que ayude a descongestionar la carrera 80 y el occidente de la ciudad, que, hijuemadre, sí que se necesita.
No se necesita mucho cacumen para entender que tener ese dinero a este lado es más fructífero que tenerlo metido en la bolsa de valores sometido a los vaivenes del mercado o esperando que Brookfield se levante algún día buena gente y que le den ganas de que ese socio minoritario llamado EPM se convierta en su nuevo mejor amiguis.
El Concejo de Medellín tiene la última palabra. Debe decir si sí o si no se venden las acciones. Entonces que ayude para que esa platica sirva. Pero hay concejales que, probablemente obedeciendo intereses políticos y populistas, no quieren apoyar la venta. Uno de ellos dijo que se está vendiendo la “soberanía energética”. Yo me pregunto, ¿qué carajos es “soberanía energética”? Otro, que, paradójicamente fue impulsor de la fusión de UNE con Millicom dijo que hay que sacarles más plata a esas acciones en la bolsa, como si fuera un corredor de bolsa. No y no y no, dicen. En fin, es vergonzoso ver cómo quieren enredar el tema a punta de terquedad, cuando el panorama es claro.
Ya por lo menos el viernes pasado la comisión segunda del Concejo avaló la venta y se acerca el momento definitivo para ratificarla en plenaria. Yo espero que sea así y que esos concejales que se las dan de analistas financieros entiendan claramente que en sus manos está evitar que EPM se convierta en un convidado de piedra a las juntas directivas de Isagén. Señores concejales, cuando al Gobierno Nacional se le dio por vender las acciones de Isagén, ser accionista se convirtió en un barullo total para EPM. ¿Será posible que ustedes dejen la terquedad y le ayuden a salir de ahí?.