CONFLICTO, VIOLENCIA Y PAZ
De años para acá es mucho lo que se opina en nuestro país sobre los temas de conflicto y paz, y nunca será suficiente hasta que cesen las violencias que azotan nuestra sociedad, más cuando debemos confrontar las posiciones irracionales y tozudas de la subversión y las voces guerreristas que apoyan el mantenimiento del status quo. Debemos oír, pensar y actuar hasta constituir la masa crítica que genere la energía necesaria para encontrar la salida que nos dignifique.
Hablamos de la naturaleza conflictiva de nuestra sociedad, pero ello no es el problema. El conflicto es consustancial a las relaciones humanas y muchas veces apalancamiento o motor de transformación y evolución social. El equívoco está en hacer al concepto de conflicto sinónimo de violencia, por lo cual le damos una connotación negativa. El conflicto surge como consecuencia de la disputa o divergencia entre dos o más partes, sobre intereses, necesidades o valores contrapuestos, y en tal sentido debe ser motivado y positivamente direccionado.
Bien diferente es el concepto de violencia, entendida como el comportamiento o actitud que priva al otro de un derecho esencial, como su libertad, pertenencias, integridad física, psíquica o moral. Johan Galtung introdujo el concepto del triángulo de la violencia: La directa, la cual supone una agresión física; la estructural, la cual se hace parte de la estructura social, y la cultural, que se refiere al ámbito simbólico, expresada en el idioma, la religión y la cultura, entre otras formas.
La violencia estructural se origina en países con organizaciones que no permiten la satisfacción de necesidades básicas o primarias, y consecuentemente conduce a la violencia directa. De esta forma, la violencia directa es la parte visible del iceberg y así, la violencia cultural o cultura de la violencia, se convierte en causa y consecuencia de las otras.
Si aceptamos esta segmentación de las violencias, entenderemos por qué los colombianos no hemos podido eliminar la violencia directa en medio siglo de confrontación y por qué a las Fuerzas Militares les ha resultado imposible lograr la paz duradera enfrentando en forma comprometida pero aislada la violencia directa, sin que las otras instancias del Estado hagan lo suyo para enfrentar las causas de las otras violencias.
La paz individual es un estado del alma que en el agregado social lleva a la seguridad y al Bien Común. En tal sentido, la paz es una construcción social, más cercana al concepto griego (eirene) que al entendido de la pax romana, donde la paz hace referencia al mantenimiento de la ley y del orden establecido (conservar el statu quo). En la experiencia griega, la paz se entendió como la sincronía en la unidad interior y social.
Estas dos posiciones sobre la paz llevaron a Galtung a la conceptualización de paz negativa y paz positiva. La primera, referida a la ausencia de guerra y de desórdenes internos. La segunda, entendida como el proceso de lograr la justicia en los diferentes niveles de la relación humana, de tal manera que se logre la armonía de la persona consigo misma, con los demás y con la naturaleza.
La conclusión es que los conflictos sin violencia son necesarios y productivos; que la violencia estructural no se combate con violencia directa, y que la paz la construimos cooperativamente entre todos, mediante la gestión racional y equitativa de los conflictos, haciendo que los fines y los medios se articulen coherentemente hacia un orden social justo y sostenible, con equidad en el poder y en los recursos.