Corrupción de la conciencia moral
En el trasfondo de la estructura moral del colombiano hay una fractura espiritual que tiene que ver con una alienación del ser humano de sí mismo, como lo expliqué en mi columna del 27.11.08. Hay también, especialmente entre las élites políticas y empresariales, un tipo de actitud que es representada por personajes como el abogado arribista mediático, la periodista corrompida por la ambición de la fama, el político que se mueve solamente por dinero, el gran empresario que se sostiene en un materialismo e individualismo feroz. Son personajes ficticios de nuestro teatro político que uso para desarrollar este argumento.
El razonamiento de cualquiera de estos personajes fue desarrollado hace muchos siglos por Platón en La República, mediante las tesis: “la justicia resulta a partir del derecho del más fuerte” y “el poder crea derecho”. Esta idea la desarrolla Trasímaco cuando dice, “en efecto, es por naturaleza bueno el cometer injusticias, malo el padecerlas, y que lo malo del padecer injusticias supera en mucho a lo bueno del cometerlas” (Platón).
Lo que dice Trasímaco está en la base de la concepción moral de estos individuos ficticios que he propuesto. En su código moral, reproducen el argumento del sofista griego: es mucho mejor el modo de vivir del injusto que el del justo y ciertamente, si somos justos no sufriremos castigos de los dioses, pero rechazaremos las ganancias de la injusticia. Si somos injustos, en cambio, obtendremos esas ganancias y, cuando cometamos transgresiones o faltas, implorando persuadiremos a los dioses para evitar ser castigados (Platón).
El tipo de política que defienden los personajes, encuadrada en el realismo político, afirma que la política es una esfera de acción social separada totalmente de cualquier tipo de consideración moral. Por esto no tienen ningún escrúpulo en recibir prebendas, coimas, bultos de billetes, apoyos de narcotraficantes, paramilitares o guerrilleros, en sobornar y ser sobornados.
Pero volvamos a la filosofía de Platón. Los hombres sometidos a la voluntad de otros hombres más poderosos, como Trasímaco, buscan establecer un orden político en el cual todos estén protegidos por la ley. Platón ilustra este argumento con la leyenda del Anillo de Giges, que era un campesino que encontró un anillo que le permitía hacerse invisible y evitar los castigos normales que están relacionados con realizar actos injustos. La historia de Giges muestra que en la medida en que las circunstancias permiten desconocer y burlar el control social, desaparecerá la diferencia entre lo justo y lo injusto.
La filosofía política moderna utiliza la leyenda de Giges para proponer el contrato social. Para Hobbes, el Giges que hay en cada uno de nosotros es una razón para conformar el marco institucional que permita la articulación de los intereses individuales, de tal manera que la injusticia no pueda obtener éxito. Puesto que cada uno puede actuar con malignidad, se requiere un Estado que resista estos actos. Este es el contrato social que sirve de fundamento al Estado de derecho y que pone en aprietos a los personajes ficticios mencionados.