CUATRO MICRORRELATOS URBANOS
Una columna de opinión no siempre es suficiente para tratar una historia. O hay temas que al extenderlos los aniquilamos. Hoy, esta columna es un conjunto de relatos cotidianos ocurridos en Medellín recientemente.
¿“Te mando un Uber”? Esta frase llegó al celular de Sara un sábado alrededor de las 6 p. m. ¿El autor? Un hombre interesado que le hizo esta pregunta de última hora para invitarla a su apartamento. Uber es un servicio que le gusta a muchos porque a través del teléfono pides un conductor que te llevará hasta tu destino. Aunque ella no fue se quedó pensando. Y es que por cómodo que sea, este no reemplaza el encanto que se siente cuando un hombre que te invitó a salir con anticipación, te recoge en la puerta de tu casa. Aunque nunca puede generalizarse, ¿qué le está pasando a algunos de nuestros hombres? ¿El llamado cortejo está en vía de extinción? ¿O todo se lo están poniendo tan fácil a ellos que ya no ven la necesidad de esforzarse y van por la vida haciendo audiciones breves a las involucradas? ¿O el responsable será Whatsapp que con sus “emoticones” está reemplazando al amor real?
¿Mejores? Recientemente hubo una reunión en la que un grupo de personas que se creían espiritualmente superiores, expresaron su deseo de ingresar a un lugar bajo ciertas condiciones. Al no cumplir lo deseado, no entendieron y hablaron mal del responsable. Así, mostraron en qué momento de su vida están. Si la legislación de un lugar no cumple nuestras expectativas, nuestra reacción ante la negativa mostrará cómo estamos en este proceso de aprendizaje llamado vida. ¿Si una persona no actúa de la forma que esperamos, reaccionamos con rabia y hablamos mal de ella para fomentar rechazo entre otros, podemos considerarnos mejores?
¿Nueva religión? Impresionante fue ver las imágenes que publicó El Espectador sobre las terribles cirugías plásticas que tuvieron algunas mujeres. Valientes y desnudas, mostraron sus cicatrices. Un cirujano plástico y profesor con el que hablé dijo algo valioso: “aunque hay cirugías que mejoran la autoestima, hay otras que sobran. Algunas pacientes en su afán de verse mejor y no poder recurrir a buenos especialistas, se arriesgan. A muchas mujeres se les está olvidando que el cuerpo no es lo único. También se agrada con una conversación inteligente, el mundo recorrido, el trato dulce y la sabiduría para resolver problemas”. Cuando veo el creciente interés por el cuerpo y el “fitness” en Medellín, surge esta pregunta: ¿estamos fortaleciendo el espíritu de la misma forma que el cuerpo? ¿El “fitness” es la nueva religión del mundo?
Miedo. Hace unos domingos fui a ver una obra de títeres realizada con maestría por Manicomio de Muñecos y titulada “Miedo, no te tengo miedo”. En este lugar donde se siente el amor por lo hecho, esta obra cuenta la historia de un niño del Pacífico colombiano que le tiene pánico a nadar y logra vencerlo. ¿A qué nos arriesgaríamos si no tuviéramos miedo? Este es un sentimiento que paraliza, enceguece y atrasa procesos. Vencerlo nos hace libres a todos.