Deforestación, gran promesa sin cumplir
Los políticos siempre creen o los candidatos a la Presidencia creen que tratar el tema ambiental, significa tomarse una foto sembrando árboles, liberando tortugas o firmando pactos para no cumplir que nunca se cumplen solo por salir del paso. Pero una sociedad educada solo votará por ellos cuando los candidatos entiendan que la economía, la salud, la industria, los alimentos, la minería, los hidrocarburos, las finanzas, la educación, y en general todas las necesidades básicas para vivir dependen directamente de este factor.
De ahí la importancia de estas dos palabras: desarrollo-sostenible. Cuando se les pregunte a los candidatos por sostenibilidad deben hablar de los bienes y servicios que garantizan a largo plazo el desarrollo de este territorio, los cuales son garantizados por la disponibilidad y estado de los recursos naturales del departamento, municipio o ciudad. Mientras que no hagamos esa relación los conflictos en el país seguirán en ascenso.
Un buen presidente deberá ser capaz de abandonar los pactos para incumplir y a cambio concentrarse en incrementar la capacidad de los jóvenes en entender el estado de sus propios recursos naturales y de encontrar la mejor alternativa para su aprovechamiento equilibrado a largo plazo.
Un buen político debe aceptar los errores cometidos anteriormente con prácticas que incrementaron la erosión e incentivar la restauración con objetivos claros de recuperación. Debe abandonar las prácticas que hicieron que en las ciudades ya no quepa un solo carro, sino al contrario que los combustibles fósiles como el diésel usados para la movilidad sean reemplazados rápidamente por los vehículos eléctricos. O que en las ciudades se le dé paso a la protección de los corredores ambientales que garantizan la conectividad de los servicios que proveen dichos ecosistemas urbanos sin necesidad de destruirlos.
Esto a nivel de escala predial, es decir acciones que se pueden realizar desde cada uno de nosotros o de los propios alcaldes, modificando y educando el comportamiento individual básico para la transformación de un comportamiento colectivo. Pero ¿qué pasa cuando la destrucción en nuestro país es masiva y conlleva a la destrucción de todo un ecosistema global como la Amazonía? ¿Por qué el gobierno o los candidatos todavía no se pronuncian sobre los culpables de los masivos incendios forestales provocados por los acaparadores de tierras en la Amazonia, Orinoquia y Pacífico colombiano? Este no es un grave problema de Estado.
Las malas directrices sobre el nuevo uso que deben tener estas tierras conservadas que proveen el agua, los alimentos, inclusive la economía de toda una región está provocando el peor desastre ambiental global causado por el hombre nunca antes registrado, y lo peor, aún está por comenzar ¿qué dicen los candidatos sobre esto?
Con estos incendios provocados en la Amazonia colombiana el país arrojó a la atmosfera el doble de emisiones de gases efecto invernadero de las que planea reducir, es decir, el compromiso a través del Acuerdo de París no se cumplió y mucho menos se reducirá a cero la deforestación, como se había prometido ¿en dónde está toda la cooperación internacional entregada al país para prevenir y evitar este tipo de desastres? ¿qué dicen las fuerzas armadas sobre este delito ambiental? Es obvio que las autoridades ambientales no pueden solas.
Anualmente 200 mil hectáreas de bosque natural son arrasadas por colombianos, eso nos debe importar. De esta cifra el 40 % de las alertas por deforestación se presentaron en Caquetá, el 15 % en Putumayo, Meta 11 %, Chocó 11 % y en Antioquia 7 %. Ahora con este genocidio se duplicaron las cifras en Guaviare, Meta, Guainía, Vaupés y Amazonas. Es decir, en vez de reducirse se incrementó.
¿Qué va a pasar con estas tierras destruidas? ¿se les cambiarán sus usos para poderlas usar como grandes praderas sin servicios y sin productividad? La mancha de la erosión y del desierto sigue acabando con Colombia. Actualmente, abarca un 50 % del territorio nacional.
Necesitamos presidentes que entiendan, que piensen de manera inteligente, que construyan las bases del desarrollo teniendo como base su patrimonio social y natural.