¡Dejen jugar a las Ciencias Sociales y Humanas!
¡Tengo un taco entre pecho y espalda desde que el año pasado revivió la discusión en el país de si apoyar o no a las Ciencias Sociales y Humanas porque no es clara su contribución a la economía, pero ya llegó la hora de sacármelo! La discusión tan vieja en el mundo, contemporánea con la de qué fue primero, el huevo o la gallina, se volvió a prender el año pasado a partir de unas decisiones de Colciencias, y hace poco le echó gasolina Andrés Oppenheimer diciendo que: “América Latina necesita menos poetas y más técnicos y científicos”.
Como diría Jack el Descuartizador: ¡Vamos por partes! Colombia, como cualquier Estado en el mundo, solo necesita buenas personas. Durante el primer semestre de este año circuló en varios diarios nacionales de América Latina una entrevista a Howard Gardner, el neurocientífico y autor de la teoría de las inteligencias múltiples, dice que “Una mala persona no llega nunca a ser buen profesional”. Y mira una y tiene toda la razón: ¡Hay profesionales muy brillantes en la sociedad pero que pasan sin pena ni gloria por la vida! ¡No me piquen la lengua!.
Claro que la generación de valor agregado, la economía del conocimiento en la que la competencia mundial dinamiza por la producción intelectual, requiere de una alta proporción de talento humano en las áreas de ciencias básicas y aplicadas. Muchas veces he reconocido el alto déficit de ingenieras e ingenieros en Colombia que en el área de Sistemas sobrepasan los 15.000 profesionales, según lo señaló el año pasado MinTic.
Pero si sabemos que el principal factor económico es el talento humano, debemos preocuparnos por el bienestar de los seres humanos, y esa es la principal preocupación de las Ciencias Sociales y Humanas. ¡Entonces se viene abajo el mito de que no contribuyen a la economía del país!
Necesitamos desarrollos en Ciencias Sociales y Humanas, y profesionales de estas áreas que sean capaces de transformar el mundo y de unir nuevos conocimientos. ¡No más artículos científicos ni documentos de Word estáticos! Bienvenidos los proyectos de innovación y emprendimiento social como las prótesis de bajo costo, los esquemas de construcción comunitaria, las tecnologías y metodologías que son llevadas al campo de la educación.
A finales de la semana pasada tuve la oportunidad de conversar con el equipo organizador de la rueda de negocios de Tecnnova, en la que grupos de investigación de las universidades y empresas comparten sus desarrollos tecnológicos. Por primera vez en 9 versiones los más de 1 800 grupos de investigación en Ciencias Sociales y Humanas tendrán espacio en discusiones de productividad y competitividad económica.
La solución es la educación integral y pertinente desde todos los ángulos de las ciencias para transformar la vida, en lugar de pretender volver a las universidades “troqueladoras de ingenieros. Colombia tiene más programas de ingeniería que Brasil y México, así que el problema no es de cantidad sino de pertinencia educativa. ¡La Ciencia es un encuentro con la vida! Gardner dice en su entrevista que “En un experimento con ingenieros del MIT descubrimos que quienes no habían estudiado humanidades, cuando llegaban a los 40 y 50, eran más propensos a sufrir crisis y depresiones”.
Cuando les comuniqué a mis amigas del colegio mi decisión sobre estudiar Ciencia Política, más de una me dijo que me iba a morir de hambre. Hoy, 12 años después, nunca me ha pasado eso y estoy segura que jamás será así. Es necesario que los profesionales de Ciencias Sociales y Humanas desarrollemos verdaderos océanos azules para generar valor agregado y transformar positivamente la sociedad.
Solamente en el tema de inversión social de impacto se mueven en el mundo cerca de 700 mil millones de dólares. Desmitificando otra creencia que influye en la escogencia de una carrera universitaria. ¡Ni que la ciencia y la sociedad solo se redujeran a la producción de bienes y servicios!