DEL HECHO A LA RAZÓN
El hecho: las declaraciones de Donald Trump son ciertas. Ha aumentado la producción de coca y las exportaciones de cocaína. Eso no lo podemos negar. Una verdad advertida durante los años en que Juanpa –como le gusta que le digamos– logró la entrega de Colombia a las Farc. Este grupo guerrillero, sin duda alguna y reconocido por todos, se financia con la producción y exportación de cocaína. De allí la condición, en los acuerdos de paz, de prohibir la fumigación con glifosato para no castigar a sus nuevos amigos.
La razón: no pudiendo acabar con la totalidad de los cultivos ilícitos por esa prohibición, estos aumentaron en forma exponencial hasta lo que hoy tenemos. Se ha tratado de acabarlos con la erradicación manual, con el sacrificio de nuestras Fuerzas Armadas. Muchos muertos y aumento de los cultivos por la ineficiencia de ese método. Las altas cortes apoyan la prohibición del glifosato basados en unos conceptos equivocados. Cuando yo estaba en la Comisión Quinta del Senado de la República, tuvimos varias conferencias de verdaderos expertos en el tema y nos demostraron que no había ningún riesgo para los humanos con la aspersión de ese químico. Los amigos de las Farc opinaban lo contrario, con la sola base y argumento escondido del deterioro de las finanzas de sus amigos.
Los Estados Unidos apoyaron la aspersión con glifosato durante el gobierno del presidente Uribe y son los mayores testigos del éxito que se estaba consiguiendo. Llegó el gobierno dañino, entreguista y comprometido con los grupos de asesinos, narcotraficantes, violadores de niños, apátridas y les aceptó no seguir fumigando, con las consecuencias que hoy padecemos y el castigo que vendrá con las opiniones equivocadas del presidente de los Estados Unidos. No equivocadas en cuanto a la cantidad de droga que les llega de Colombia, equivocadas en asignarle la responsabilidad a Duque. Nuestro presidente está con las manos amarradas, no puede actuar con contundencia por la prohibición de unas cortes politizadas, un Congreso comprometido con Juanpa –como le gusta que le digamos– y una justicia tolerante con los cultivadores de coca.
No se puede asperjar con glifosato, ¿por qué no hacerlo lanzando bombas de verdad y destruir esos campos sembrados de coca? Hay que actuar con contundencia y más cuando la mira está puesta en este gobierno y con la absolución para el gobierno más corrupto que por desgracia ha tenido Colombia.
Se sigue destruyendo la selva. Los cultivadores se van a lo más profundo de los bosques nativos para tumbar, quemar y sembrar coca. Los laboratorios siempre están a la orilla de las fuentes de agua para abastecerse de ella para la producción de cocaína y para botar los residuos venenosos a esas aguas y acabar con la fauna. Hay que actuar con contundencia para erradicar esos cultivos y, si fuera necesario, violar los acuerdos de paz y volver a utilizar el glifosato que ningún daño comprobado hizo y sí muchos resultados positivos se consiguieron con ese químico usado por todas partes en otros cultivos, aun en los cultivos de alimentos, sin ningún problema para la salud humana.
Contundencia y la ayuda de Trump, es lo que necesitamos.