Despenalización del aborto, diez años después
Hoy se cumple un triste aniversario en Colombia, paradójicamente dos días después de haber celebrado el Día de la Madre. Hace diez años, la Corte Constitucional decidió, en nombre de 40 millones de colombianos, que el aborto ya no sería un delito punible en los casos de violación, malformación genética y peligro para la vida de la madre.
La palabra despenalización fue ambigua desde un principio. Se supone que significaba un delito que no se castigaría con la prisión. Pero delito al fin y al cabo.
En estos diez años hemos visto cómo el aborto fue luego “elevado” a la categoría de derecho fundamental de la mujer.
Esta sentencia ha presentado muchas manipulaciones. En algunos casos la objeción de conciencia ha sido vista como una violación a los derechos de la mujer y a su libertad de elegir libremente. Varios médicos y EPS se han visto en problemas por negarse a practicar un aborto. Su único pecado ha sido actuar de acuerdo a su conciencia que les dice que no pueden atentar contra la vida que hay dentro de la madre.
Duele ver cómo la aceptación social cada vez más grande hacia el aborto pone el valor de elegir por encima del valor de la vida misma.
En un artículo escrito por Andrés Balcázar González y Gabriel Mora Restrepo denominado “Las trampas de la corte constitucional colombiana en materia del aborto”, se habla de los casos en los que médicos y jueces han hecho maniobras para permitir cualquier tipo de atrocidades.
El artículo cita el caso de un bebé de siete meses y seis días de gestación que fue abortado por cesárea y murió después de nacer (eso se llama infanticidio, así lo quieran adornar con eufemismos). Recordemos también el reciente caso de una mujer con virus de Zika que abortó con 32 semanas (8 meses de embarazo) el pasado mes de febrero, por las malformaciones que presentaba su bebé.
Y en estos diez años no solo de despenalización sino de promoción del aborto, ha sido, en primer lugar, el bebé en camino la primera víctima. Él ha pagado con su vida cuando es el que menos tiene la culpa de un hecho tan aberrante como el de una violación. Ha sido víctima de una mentalidad selectiva que dice que el bebé debe ser eliminado por el hecho de presentar alguna enfermedad que no lo hará igual a los otros niños, como si se tratara de un producto que debe ser devuelto al supermercado por no cumplir con los estándares de calidad. El criterio del peligro de salud para la madre se ha visto tan manipulado que a veces las patologías como la ansiedad o depresión de la gestante han sido argumentos para que accedan al aborto.
En este triste aniversario queremos honrar la memoria de las 27 mil pequeñas vidas abortadas de manera “legal y segura” según datos del Ministerio de Salud, (aunque algunos activistas como Angélica Lozano dicen que son 44 mil). Estas tres razones parecieron más fuertes que su propia vida y bastaron para que fueran eliminados antes de darles la oportunidad de llegar a este mundo.