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DESPUÉS DEL ATAQUE EN EL AEROPUERTO DE ESTAMBUL

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04 de julio de 2016

Por MUSTAFA AKYOL
redaccion@elcolombiano.com.co

El martes en la noche, justo cuando millones de musulmanes estaban terminando sus ayunos por Ramadán, tres terroristas atacaron el ajetreado aeropuerto de la ciudad. Dispararon al azar contra pasajeros antes de hacerse explotar ellos mismos.

El ataque contra el aeropuerto es la más reciente en una serie de horribles traumas en Turquía. A través del año pasado, el país ha soportado casi una docena de grandes ataques terroristas. Algunos fueron obra del Estado Islámico, que asesina en nombre de Dios; otros fueron obra del Partido Laboral de Kurdistán, PKK, que mata en nombre del pueblo.

Este país era mucho más pacífico hace un año. Fue apenas el verano pasado cuando un proceso de paz de dos años entre el gobierno y el PKK se desmoronó. Mientras tanto el Estado Islámico, empezó sus actos violentos dentro de Turquía. Bombarderos suicidas del Estado Islámico en principio dirigidos hacia kurdos seglares, luego turistas occidentales y finalmente, personas al azar en el aeropuerto.

Desde el verano pasado, el Estado Islámico ha estado condenando a Ankara como la capital de un “régimen renegado” que se alía con “cruzados”. La revista de lengua turca del grupo proclamó: “O Estambul, has permitido incredulidad en tus avenidas. Has llenado tus calles con pecado, pero seguramente serás conquistada.”

El grupo yihadista y Turquía han estado en guerra desde el verano pasado, cuando aviones americanos empezaron a despegar desde una base aérea en Turquía en sus misiones para bombardear blancos del Estado Islámico. Desde enero, el conflicto ha escalado: el Estado Islámico empezó a bombardear el pueblo fronterizo de Kilis, y el Ejército Turco tomó represalias. Turquía también apoya a rebeldes islámicos en Siria que se oponen al Estado Islámico.

Con razón que un informe de inteligencia turco advirtió a principios de junio que el Estado Islámico pronto buscaría venganza. El grupo podría golpear objetivos blandos dentro de Turquía, añadió el informe, mencionando específicamente el aeropuerto de Estambul.

¿A dónde nos dirigimos desde aquí? La reacción del gobierno con seguridad será severa. Redadas contra células en Turquía probablemente aumentarán. Pero medidas de seguridad e inteligencia por sí solas no pondrán fin al derramamiento de sangre.

Turquía se ha vuelto tan vulnerable últimamente porque está polarizado internamente y aislado externamente. Este no es el resultado de una “conspiración global”, como insiste la máquina de propaganda del presidente Recep Tayyip Erdogan. Es el resultado de las políticas rígidas, divisivas y combativas. El ha buscado peleas con nuestros vecinos y ha tratado de aplastar a sus oponentes en casa.

Ahora su gobierno finalmente está tomando pasos para reparar parte del daño. El principio de la reconciliación tanto con Israel como Rusia, que llegó como una buena noticia justo antes del ataque contra el aeropuerto, son pasos en la dirección correcta. Una promesa por parte del Primer Ministro Binali Yildirim parece tener futuro: “Aumentaremos la cantidad de amigos; reduciremos la cantidad de enemigos.”

Pero el gobierno de Turquía necesita menos enemigos dentro de Turquía también. Esto implicaría una reversa de las tácticas autoritarias que Erdogan ha perseguido por cinco años, sofocar a los medios, demonizar a los oponentes, amansar al poder judicial e imponer el conservatismo religioso.

El gobierno turco también tiene que solucionar un problema estratégico: Su “guerra contra el terror” tiene dos objetivos opuestos. Lucha tanto contra el Estado Islámico como los militantes kurdos, pero los kurdos son la mejor fuerza contra los yihadistas al otro lado de la frontera con Siria. Eso no solo a veces pone a Turquía en desacuerdo con sus aliados occidentales, sino que también le hace daño a la posibilidad que tiene Turquía de ponerle fin al terrorismo.

El gobierno tiene que decidir con cuál de estas dos fuerzas terroristas puede negociar. El Estado Islámico no está abierto a la razón ni a la democracia; el PKK sí lo está, como lo demostraron los esfuerzos de paz previos del mismo Erdogan. Esto reduciría la cantidad de ataques del PKK y mejoraría enormemente la seguridad. También permitiría un esfuerzo más efectivo contra el Estado Islámico.