DETRÁS DE LA PASARELA
“¡Terminé!”. El grito de entusiasmo se oyó a medianoche en todos los rincones de la casa. Era mi hija Susana anunciando que por fin había dado la última puntada a la última prenda de su colección de ropa íntima que iba a presentar en Colombiamoda 2017.
Susana llevaba más de 50 horas bordando a mano las flores y el follaje de un velo que iba a ser visto solo durante dos minutos por los asistentes al desfile de Soul Intimates. Su paciencia y su tenacidad me dejaron impresionado.
Era el final de más de tres meses de trabajo en los que ella y su amiga Valeria estuvieron al frente de la concepción, el diseño, la selección de las telas, los colores y los encajes, y la preparación de los moldes, el corte y la confección de las prendas de “Orgánica”, la alegre y sobria colección de ropa interior que presentaron en la pasarela de Colombiamoda.
La sala de la casa estaba llena de ganchos de ropa, bolsas, plantillas con dibujos, franjas, agujas, hilos de colores, etiquetas, tijeras... Sobre la mesa del comedor había dos computadores portátiles y tres teléfonos celulares que sonaban cada dos minutos. ¡Yo no sabía que detrás de la fabricación de prendas tan pequeñas había tanto trabajo!
Todo empezó en abril de 2015 cuando Susana —diseñadora de modas— y Valeria —artista plástica y comunicadora social— decidieron unirse para crear una marca de ropa interior y vestidos de baño que hicieran sentir a la mujer bella y confiada, y que despertaran su amor propio, más allá de los estereotipos tradicionales de belleza. En sus propias palabras, ropa para mujeres que buscan que su luz interior brille en el mundo exterior. Prendas sin rellenos o copas que aumenten el tamaño del busto, sino que motiven a la mujer a aceptar su cuerpo como es, con sus formas y medidas naturales.
La empresa comenzó a funcionar en nuestra casa. Sin embargo, muy pocas veces vi arrumes de telas o de cajas. No había máquinas de coser, ni operarias. Solo un computador y una mesa de diseño. Era una empresa moderna, decía mi hija.
Las telas, guipures, encajes, blondas, mallas y demás insumos se compraban en las empresas distribuidoras. Después se llevaban a las tintorerías y a los talleres de corte. Finalmente iban a parar al pequeño taller de doña Angélica Herrera, situado en Itagüí. Ella, trabajando con su familia y en su casa, se convirtió en el puntal de la producción manufacturera de Soul.
Lo que más me llamó la atención fue su forma de conquistar el mercado, usando internet y herramientas digitales. También, su original manera de alcanzar el reconocimiento de su marca no solo con la muy cuidada calidad de sus prendas, sino con su promoción: no buscaban vender, sino asesorar personalmente a las mujeres que exploraban las redes sociales en busca de ropa íntima. De este modo lograron formar una comunidad de más de 32 mil seguidoras en Instagram. Algunas modelos de trayectoria se entusiasmaron tanto que ofrecieron su ayuda en la producción de los catálogos.
Después, varias tiendas de ropa íntima solicitaron vender sus productos en Medellín, Bogotá, Barranquilla y Cali. También lograron tender lazos con clientes de Estados Unidos, México, Panamá, República Dominicana, Venezuela y Perú.
Este año, la empresa fue escogida por Épica -un programa de la Alcaldía de Medellín e Inexmoda para apoyar a los nuevos diseñadores- para participar en Colombiamoda en un stand y en un desfile.
Me sentí feliz bajo las luces de la pasarela viendo brillar sobre la piel de Zuleika Suárez y otras doce bellas modelos colombianas la ropa íntima de colores verde oliva, vino, vainilla, beige y verde esmeralda salida de las almas y las manos de Valeria y Susana.