Disparar con pólvora de rey
Hace más de 500 años los soldados españoles pagaban de su propio bolsillo la pólvora que usaban, únicamente la materia prima salía de bolsillo del rey cuando la ocasión lo ameritaba y en estos momentos era cuando más pólvora se usaba. Hablo de la pólvora inadecuadamente usada en esta época, para referirme a que innovación social es un asunto de acceso, en lugar de disparar con pólvora de rey y de quemar pirotecnia científica.
La expresión disparar con pólvora de rey la podemos utilizar para aludir a las vergonzosas prebendas como los viajes de funcionarios. También aplica al $1.800.000 que según Uribe piden las Farc para que cada guerrillero raso reciba mensualmente por 5 años, en caso de llegar a buen término el proceso de paz, y que obviamente saldrá de los bolsillos de los contribuyentes. Pero como no puedo escribir sobre ese tipo de pólvora, sin que se me riegue la bilis, hablaré de la pirotecnia científica.
Pirotecnia científica es una expresión popular que describe todo el despliegue de aparatos de última generación necesarios para desarrollar una innovación científica y tecnológica. Si bien esa innovación que requiere de conocimiento intensivo y de una infraestructura especializada es muy necesaria para el avance de un territorio y el desarrollo de soluciones en el campo de la salud, la innovación social cuyo centro es la comunidad en la mayoría de los casos no requiere de este despliegue.
Ello no excluye temas como la propiedad intelectual que habla de la explotación patrimonial de los derechos de una invención, incluso esa puede ser una forma de garantizar que la innovación siga siendo una creación común. También puede ser utilizada para el modelo de emprendimiento social como una forma de obtención de recursos.
El objetivo es que el mayor número de personas pueda acceder a productos y servicios que generan bienestar y mejoran las condiciones de vida de las personas con menores ingresos. Lo cual implica todo un reto científico y de modelo de negocio, en el cual se privilegia el acceso más allá de la titularidad de un bien o servicio. A este fenómeno económico donde importa es el volumen de personas que accedan a lo largo del tiempo, se le conoce como “Cola Larga”, y no requiere de pirotecnia científica disparada como pólvora de rey.