educación sin educadores
Por
Fernando Harley Vergara D.
Universidad Santo Tomás CAU Duitama.
Filosofía y educación religiosa
Noveno semestre
fernandovergara2014@outlook.com
En Colombia es muy común que cuando algo anda mal se culpa al primero que se atraviese por el camino. Hablan, critican y juzgan que en nuestro querido país la educación es de muy mala calidad y los primeros en pasar al banquillo son los profesores, a quienes se califica como los malos del paseo.
La mala hora de la educación en cierta medida es culpa de ellos, pero ojo no de todo el gremio de educadores, porque sencillamente algunos de los que imparten las clases en las instituciones no son educadores ni profesionales en las distintas áreas del conocimiento.
Ser educador se convirtió en una gran feria de empleo y de profesiones, desconociendo la inmensa responsabilidad que esto conlleva, pues muchos de los encargados de esta tarea no tienen la más mínima idea de pedagogía.
No es extraño encontrarse en las escuelas y colegios de nuestra Colombia a médicos, arquitectos, ingenieros, entre otros, sin demeritar sus capacidades profesionales, impartiendo saberes de las distintas áreas educativas, pero sin la capacidad ni la formación pedagógica para crear y afrontar las diferentes estrategias educativas que hoy día por el gran avance tecnológico se exige.
Con esta realidad quedan frustrados los esfuerzos académicos de muchos de los profesionales y pedagogos licenciados que se especializaron en las diferentes ramas del saber con la ilusión de ayudar en la formación académica de las generaciones presentes y venideras, pero que actualmente no cuentan con el debido reconocimiento, mucho menos con una estabilidad en el desempeño laboral.
Sacar adelante una verdadera educación en Colombia es tarea de toda una sociedad, pues el proceso de formación del ser humano empieza desde el hogar, con las bases de una buena relación intrafamiliar, para poderla socializar en el entorno escolar, y es ahí donde el educador juega un un papel muy importante, pues es el guía para la realización del proceso formativo de las personas.
El ser guía de un entorno educativo no es tan fácil como se ve. Requiere de gran vocación, amor, exigencia, disciplina y orgullo de este, que es el arte de educar.
Cuando en Colombia se reconozca la verdadera identidad, la labor tan abnegada y en muchos casos arriesgada, donde les den a nuestros educadores el puesto que se merecen, tú y yo tendremos conciencia de que no solo ellos, los educadores, hacen la educación, sino que todos somos parte de la solución de nuestra educación.*Taller de Opinión es un proyecto de
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